Francisco Rodríguez*
Si usted es uno de quienes, como el escribidor, se han preguntado qué carajos es eso del humanismo mexicano que propala Andrés Manuel López Obrador, creo que ya estoy en posibilidad de revelarlo:
El humanismo mexicano es poder destazar y luego congelar a los contrincantes o enemigos; es poder usar gotas de colirio para adormecer a quienes se secuestra y se asalta.
Es poder incendiar vehículos donde luego se encuentran restos humanos. Es el poder atentar en contra de la vida de un periodista. Es desaparecer a miles de personas, jóvenes preferentemente. Es el poder organizar masacres, en las que las víctimas son los propios victimarios. Es acuchillar a mujeres y ostentar récords incomparables en feminicidios. Es apoderarse de las vías de comunicación y cerrarlas a contentillo.
Es proclamar que se ha acabado con la corrupción, cuando ésta sigue desangrando al erario en proporciones mayores a los de sexenios anteriores. Es permitir que ese mal ejemplo cunda. Es aceptar que desde las cárceles se extorsione a las amas de casa. Es permitir y hasta alentar que los criminales del país se internacionalicen. Es, de acuerdo con un estudio de Intélite, que México sea considerado como el segundo país con mayor relevancia del crimen organizado en la región (solo detrás de Colombia), y el cuarto en el mundo.
Es dejar que campee la impunidad, por la pendejada de los abrazos y no balazos, cuando lo que debe hacerse con los criminales es detenerlos y presentarlos ante los jueces. Pero, lo más gráfico, el humanismo mexicano, al estilo de la 4T, es hacer como que no se oyen los reclamos por las tragedias y salir por peteneras contando un chiste baboso, como lo hizo el Presidente de la República en su matiné cómico-electorera-musical del miércoles anterior.
AMLO, pues, es un gran humanista. ¿No cree usted?

Indicios
La matiné del jueves inició como muchos esperábamos, con la mediocridad y la auto victimización con las que a diario se inviste Andrés Manuel López Obrador, quien insistió en que no escuchó las preguntas de los reporteros sobre los jóvenes desaparecidos en Jalisco y afirmó que no va a ofrecer disculpas porque no se burló.
No ve, no oye, pero como habla estupideces, como esa repetitiva de que es víctima de los mismos de siempre, los que pertenecen al bloque conservador, una aspirante a la Presidencia, corrupta, otros aspirantes corruptos, y desde luego los representantes de los gobiernos neoliberales o neoporfiristas representantes de la oligarquía y todos los medios, con honrosas excepciones.
Huele a que el jalisciense Enrique Alfaro
Quiere desembarazar a su administración de la resolución del caso de los cinco jóvenes desaparecidos y posteriormente asesinados en Lagos de Moreno, al pedir que sea la Fiscalía del otra vez desaparecidito Alejandro Gertz la que se haga cargo de ello. Dizque por la probable participación de alguna de las varias organizaciones criminales que operan en ese territorio. La irresponsabilidad se da en todos los niveles.
Enrique de la Madrid Cordero merece un gran reconocimiento tras su muy democrática actitud al ser eliminado del cuarteto de aspirantes a la precandidatura presidencial del Frente opositor. Ni reclamos, ni pataletas infantiloides y, eso sí, una gran madurez. ¡Chapeau!, dirían los franceses.
Otro cuatrotero que está tocado por los expedientes de la L12 del Metro de la capital nacional es Mario Delgado. Por eso su papel de arrastrado, que tampoco ve ni oye lo que hacen Sheinbaum y Adán López, sin autoridad para hacerlos cumplir el compromiso que firmaron y, claro, para compensar ya arrancó con sus embates en contra de Xóchitl Gálvez, con lo que lanza un ¡acá’toy!, frente a sus nulas posibilidades de ser él quien obtenga la candidatura para el gobierno de CDMX.
Y por hoy es todo. Le deseo, como siempre, ¡buenas gracias y muchos, muchos días!


