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El jardín de niños democrático del tío Biden

MSIa Informa

La Reunión Cumbre para la Democracia convocada por el presidente Joe Biden, realizada de forma virtual los días 9 y 10 de diciembre, no pasó de ser una plataforma de un esfuerzo nostálgico de las élites dirigentes de Estados Unidos para reafirmarse en su calidad de líderes de un imaginario “mundo libre” que estaría en oposición a los regímenes que amenazan a la sacrosanta democracia definida por Washington.

La defensa de la “democracia” y de los “derechos humanos” estuvo en el centro de las docenas de manifestaciones de los líderes invitados a la reunión, marcada por la ausencia conspicua de algunos nominalmente aliados de Estados Unidos como Hungría y Turquía, ambos miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Y Biden, como maestro de escuela de la vieja guardia, no se hizo del rogar, y les puso la “tarea” a sus invitados:

Esta reunión es la salida de un año de actividad para que cada uno de nuestros países siga nuestros compromisos y relate los progresos hechos en el año que viene. Y, en la medida en que hagamos eso, Estados Unidos liderará con el ejemplo, invirtiendo en nuestra propia democracia, al mismo tiempo, apoyando a nuestros socios en todo el mundo. (White House, 09/12/2021).

Su socio fiel

El Primer ministro británico, Boris Johnson, después de señalar que “nadie sabe más sobre la confianza de los electores que nuestro anfitrión, que disputó 11 elecciones” se comprometió, entre otros asuntos, a “usar nuestro sistema de sanciones nacionales para perseguir a los culpables de corrupción o violaciones de derechos humanos en todo el mundo” (GOV UK, 09/12/2021).

En la víspera de la Cumbre de la democracia, el Reino Unido mostró al mundo la faceta de su compromiso con los derechos humanos, con la aprobación por la Cámara de los Comunes de una ley que hace más rigurosas las reglas para la emigración y el asilo en el país.

La ley recibió fuertes críticas a causa de una de sus cláusulas, permite la revocación de la ciudadanía de una persona sin previo aviso. 

En fin, el club democrático del tío Biden refleja la obsoleta -pero peligrosa- visión excepcionalista de los dirigentes estadounidenses, que no pasa de ser una ficción diplomática desprovista de toda trascendencia ante los graves problemas mundiales.

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