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El Minimalismo, del arte abstracto a filosofía de vida

Foto: 灵豪-叶
Bolivar Hernandez
El minimalismo surgió como corriente artística en los EEUU, que proponía la economía de elementos, muchas líneas rectas. Era un arte abstracto con muy pocos detalles. Esto ocurría a mediados del siglo XX. Inició como una corriente estética.
A lo largo de los últimos 60 años, el minimalismo se fue transformando en una manera de vivir. Se convirtió en una filosofía de vida.
Es una tendencia a reducir todo a lo esencial, a desechar todos los elementos sobrantes. El eslogan del minimalismo es: “Menos es más“. Más libertad, más espacio, menos dependencia de los objetos.
Los practicantes del minimalismo proponen tener un máximo de 30 objetos para vivir bien. Un minimalista rechaza el concepto de que la felicidad se alcanza a través de los objetos.
Es renunciar al consumismo, no al consumo indispensable.
Me convertí al minimalismo desde muy niño, sin proponérmelo
Esta es mi historia al respecto de poseer pocas cosas, y viajar ligero de equipaje siempre.
Desde el día que nací, mi madre tuvo qué planear un viaje largo con muy poco equipaje. Salió de México hacia Guatemala, en ferrocarril e hizo varios días de viaje, una odisea para ella, sin duda. Nunca había salido de la Ciudad de México. Tuvo que dejar atrás familia y patria, se desarraigaba para siempre.
A los 10 años, siendo un niño, tuve que salir exiliado a México en un viaje en ferrocarril, viajé igualmente azaroso, como la travesía de mi madre, una década antes.
Viajamos mis hermanitos y mi madre con un equipaje mínimo, todo nuestro menaje de casa cupo en unos cuantos bultos en improvisadas maletas hechas con sábanas. En esos bultos iban cosas esenciales a criterio de mi madre: ropa, zapatos, y ya.
A los 20 años emprendí un nuevo exilio voluntario de nuevo a México. No salí huyendo esta vez, sino tranquilo, en busca de un destino en mi tierra. Mi equipaje fue una maleta con ropa y zapatos.
Estuve más de medio siglo en México, fui y vine y retorné con una sola maleta, 55 años después.
Cuando fui un estudiante solo poseía una maleta con unos cuantos trapos, y así podía escapar de las casas de huéspedes, cuando no tenia para pagar la mensualidad. Esto lo hice pocas veces, como el escapar de madrugada de las casas para estudiantes pobres, no tenia dinero para mi alojamiento.
A lo largo de mi dilata existencia, he acumulado objetos, libros básicamente. Hice varias bibliotecas que perdí con mis divorcios necesarios. Esa fue mi mayor afición el acumular libros, saberes, y leía endemoniadamente sin parar.
Me he mudado muchas veces de casa y todo mi patrimonio cabe en una o dos maletas, petacas o velices. Para viajar nada material me detiene. No poseo objetos que me lo impidan, como automóviles o pianos. He radicado en diversos sitios del país y en el extranjero, y siempre me muevo con muy pocos enseres.

Hace dos años retorné a Guatemala
Medio siglo después de mi viaje iniciático de juventud de los 20 años, y retorné con una maleta y una mochila con todas mis pertenencias. ¡Como salí, así volví!
Mi filosofía de vida minimalista se expresa de esta manera, luego de vivir 76 años en esa modalidad.
  1. Escribo todos los días para catalizar mis emociones.
  2. Llevó un control riguroso de mis gastos. Se cuanto tengo y que puedo gastar de ahí.
  3. Elijo practicar la gratitud y no la queja perenne.
  4. Salgo a hacer ejercicio al aire libre todos los días. Antes corría y ahora practico el ciclismo urbano y recorro 10 kilómetros.
  5. Voy al supermercado con una lista y no compró nada fuera de esa lista.
  6. Apago mis dispositivos móviles por la noche.
  7. Tengo poca ropa de calidad en tonos de colores que combinen entre sí. Prefiero tonos pastel. Y el negro.
  8. Invierto mis escasos recursos económicos en adquirir conocimientos, aprender idiomas o el manejo de nuevas tecnologías digitales.
  9. Evito pensar o dedicar tiempo a lo que los demás puedan pensar de mi.
  10. Evito tirar comida a la basura. Compro solo lo que sé que voy a poder comer. No acumulo alimentos perecederos.
  11. Evito responder el teléfono de inmediato o los correos que recibo. Casi todo el mundo es impaciente y esperan respuestas instantáneas. Ese es problema de ellos, no mío. No llevo el celular a todos lados como si fuera una extensión de mi cuerpo. Hago ejercicio sin estar conectado al mundo exterior.
  12. No hago compras de caprichos o antojos, o de cosas inútiles.
  13. No me identifico con mi profesión. No soy lo que hago. Tengo muchas profesiones útiles, pero yo soy otra cosa como ser humano. Soy lo que me apasiona, soy intenso y amo lo que pienso y aplico a mi existencia.
  14. No compro libros de papel, uso libros electrónicos que no ocupan sitio.
  15. No conservó todo lo que me regalan, menos aún aquello que no pedí.
  16. No voy a visitar centros comerciales para distraerme o caer en las garras de las ofertas, ¡eso jamás!
  17. Mi aseo personal prescinde de cremas, tónicos , champú, acondicionadores o de matizadores de las canas.
  18. No conservo cosas por si acaso algún día los pueda utilizar.
  19. Y un largo etcétera, etcétera.
Tengo claro lo que es prioritario y lo que no, en esta época de mi vida
Quien poco posee, tanto menos es poseído, decía Nietzsche. Cuanto más simplifiques tu vida y reduzcas tus posesiones, más libertad tendrás para tomar decisiones y buscar el cambio.
En una época de mi vida como funcionario público federal, descubrí que tenía todo de más. Corbatas, calcetines, calzones, trajes, zapatos, camisas, retacaban el armario y me asusté mucho. Y empecé a donar mis pertenencias a quien lo necesitara. Mi guardarropa actual es reducido y muy propio de mi manera de pensar y actuar.
En algunas oportunidades de mi vida, literalmente me he quitado la camisa y se la he dado a quien la necesita más que yo. Eso está claro cuando uno dispone de varias camisas. Aún hoy lo haría, cuando solo poseo una media docena de camisas.
Como diría San Agustín, de las pocas cosas que deseo, esas pocas cosas las deseo muy poco. No quiero acumular nada material. Quiero salud y bienestar físico y emocional. Solo con eso yo seré muy feliz.
*La Vaca Filósofa
Fotos: 灵豪-叶/Pixabay
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