A su regreso a Roma, el papa León XIV dedicó su audiencia general del 28 de abril a informar sobre su visita pastoral a África —Argelia, Camarones, Angola y Guinea Ecuatorial— realizada del 13 al 23 de abril.
Elisabeth Hellenbroich*
Las características comunes a todo su recorrido fueron: Primero, el llamado vehemente a la paz mundial, ya que el actual momento histórico “está marcado por guerras y graves violaciones contra el derecho internacional”. El segundo punto fue la denuncia de las “graves injusticias que existen en esos países tan ricos en materias primas” y su exigencia a la comunidad internacional para que “supere el pensamiento neocolonial“, aseveró el Papa.
En relación con su viaje pastoral a Argelia, destacó que estaba llevando a cabo un diálogo interreligioso en un país de mayoría musulmana; este “pude mostrar al mundo que es posible vivir juntos en paz como hermanos y hermanas, aun perteneciendo a religiones diferentes, si nos reconocemos como hijos de un Dios Padre misericordioso”.
¡Multipliquemos los oasis de paz!
En su estadía en Argel, ante autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático, el Pontífice destacó que el pueblo argelino “demuestra una gran generosidad en su vida habitual y natural, tanto hacia sus conciudadanos como hacia los extranjeros”. Agregó que tal disposición “refleja una hospitalidad profundamente arraigada en las comunidades árabes y bereberes (…).
Del mismo modo, la limosna (sadaka) es una práctica común y natural entre ustedes, incluso para aquellos de recursos limitados… La palabra sadaka también puede significar justicia. No vivimos solo para nosotros mismos, sino que compartimos lo que tenemos por una cuestión de justicia. Quien acumula riquezas y permanece indiferente ante los demás es injusto.
Al respetar la dignidad de todos y al permitirse conmover por el dolor ajeno, en lugar de multiplicar los malentendidos y los conflictos, ustedes podrán, sin duda, convertirse en protagonistas de un nuevo capítulo de la historia. Hoy esto es más urgente que nunca ante las continuas violaciones del derecho internacional y las tendencias neocoloniales”, sostuvo el papa León XIV.
Continuando, (…) “Las autoridades no están llamadas a “dominar”, sino a servir al pueblo y a promover su desarrollo: La acción política encuentra, así, su criterio orientador en la justicia, sin la cual no puede haber paz auténtica, y se expresa en la promoción de condiciones justas y dignas para todos. La Iglesia Católica, por su parte, a través de sus comunidades e iniciativas, desea contribuir al bien común de Argelia, fortaleciendo su identidad distintiva puente entre el Norte y el Sur, y entre Oriente y Occidente.
¡Multipliquemos los oasis de paz, denunciemos y eliminemos las causas de la desesperación, y opongámonos a quienes se lucran con la desgracia ajena! Porque ilícitas son las ganancias de quienes explotan la vida humana, cuya dignidad es inviolable. Unamos, pues, nuestras fuerzas, energía espiritual, inteligencia y recursos, para que la tierra y el mar se conviertan en lugares de vida, de encuentro y de admiración.
Contra las formas modernas de tiranía y la explotación neocolonial
En un “encuentro por la paz” con la comunidad de Bamenda, celebrado en la Catedral de San José (del 15 al 17 de abril, en Camerún), el Papa se centró en el tema de la paz, afirmando: “Estoy aquí para proclamar la paz. Sin embargo, son ustedes quienes están proclamando la paz para mí y para el mundo entero. Tal cual uno de ustedes señaló, la crisis que afecta a estas regiones de Camerún ha acercado a las comunidades cristianas y musulmanas más que nunca.
De hecho, sus líderes religiosos se han unido para crear un Movimiento por la Paz, a través del cual buscan mediar entre las partes enfrentadas (…) ¡Su testimonio, su labor por la paz, puede ser un modelo para el mundo entero! ¡Bienaventurados los pacificadores! Pero ¡ay de aquellos que manipulan las religiones y el propio nombre de Dios para su propio beneficio militar, económico y político, arrastrando lo sagrado a las tinieblas y a la inmundicia!”.
Se refirió a los “señores de la guerra”, que hoy quieren destruir a la civilización humana:
Los señores de la guerra fingen no saber que basta un instante para destruir, pero que a menudo toda una vida no es suficiente para reconstruir. Se hacen de la vista gorda ante el hecho de que se gastan miles de millones de dólares en muerte y devastación, perpetuando así un ciclo interminable de desestabilización y muerte.
Es un mundo al revés, una explotación de la creación de Dios que debe ser denunciada y rechazada por toda conciencia honesta. Debemos dar un giro decisivo —una verdadera conversión— que nos lleve en la dirección opuesta, por un camino sostenible y rico en fraternidad humana. ¡El mundo está siendo devastado por un puñado de tiranos, pero se mantiene unido por una multitud de hermanos y hermanas solidarios! Son los descendientes de Abraham, tan numerosos como las estrellas en el cielo y los granos de arena en la playa… ¡Sirvamos juntos a la paz!.
“Al servicio de la verdad y la justicia”
Con estudiantes y profesores, el Papa expresó una apasionada defensa de una genuina educación humanista, cifrando esperanza para que la Universidad Católica de África Central (Yaundé), –fundada en 1989 por la Asociación de Conferencias Episcopales de África Central– pueda servir hoy de faro para la Iglesia y para África en una búsqueda incansable de la verdad, la promoción de la justicia y la solidaridad.
El Papa destacó que “hoy, nuestro anuncio del Evangelio y la doctrina de la Iglesia están llamados a promover una cultura del encuentro, en una cooperación generosa y abierta con todas las fuerzas positivas que contribuyen al crecimiento de la conciencia humana universal. Una cultura, podríamos decir, de encuentro entre todas las culturas auténticas y vitales, gracias a un intercambio recíproco de los dones de cada una en ese espacio luminoso abierto por el amor de Dios hacia todas sus criaturas. Como dijo el Papa Benedicto XVI en “Veritatis Gaudium”: “De hecho, el logos es el logos que crea el “diá-logo” y, por tanto, la comunicación y la “communio”.
Añadió además que, hoy en día, la “universidad es un espacio privilegiado de amistad y cooperación y, al mismo tiempo, de introspección y reflexión. Desde sus orígenes en la Edad Media, sus fundadores establecieron que la verdad es su objetivo”. Citó al cardenal Henry Newman, quien, en su texto “La idea de la universidad (Discurso II)”, escribió: “Todos los principios verdaderos brotan de Dios; todos los fenómenos convergen en Él”.
Fe y razón
“La mirada de la ciencia se beneficia, por tanto, de la fe”, afirmó el Papa. “La fe anima al científico a permanecer constantemente abierto a la realidad en toda su inagotable riqueza. La fe despierta el sentido crítico, impidiendo que la investigación se conforme con sus propias fórmulas, y la ayuda a percibir que la naturaleza es siempre más grande”. Al estimular el asombro ante el profundo misterio de la creación, la fe amplía los horizontes de la razón para arrojar mayor luz sobre el mundo que se revela a la investigación científica.” (Francisco, Carta Encíclica “Lumen Fidei”, 34).
El Papa hizo un llamado para que el continente africano, con tantos millones de jóvenes, puede aportar una contribución fundamental para ampliar los horizontes excesivamente estrechos de una humanidad que lucha por mantener la esperanza. Que una sociedad no puede prosperar a menos que se base en conciencias íntegras, formadas en la verdad.
“En este sentido, el lema de vuestra universidad —‘al servicio de la verdad y de la justicia’— os recuerda que la conciencia humana, entendida como el santuario interior donde hombres y mujeres se descubren atraídos por la voz de Dios, es el terreno mismo sobre el que deben asentarse los cimientos justos y estables de toda sociedad.
Formar conciencias libres y dotadas de una santa inquietud es condición necesaria para que la fe cristiana se presente como una propuesta plenamente humana. Tal fe es capaz de transformar la vida de los individuos y de la sociedad, de inspirar cambios proféticos ante las tragedias y las formas de pobreza de nuestro tiempo, y de alentar una búsqueda continua de Dios que nunca se satisface.
Problemas en las sociedades contemporáneas: La cuestión de la inteligencia artificial
A continuación, reflexionó sobre lo que considera un gran problema al que se enfrentan las sociedades africanas s: “En las sociedades contemporáneas, y por lo tanto también en Camerún, podemos observar una erosión de los valores morales que antes regían la vida comunitaria. El resultado hoy en día es la existencia de una tendencia a aceptar con naturalidad ciertas prácticas que antes se consideraban inaceptables. Esta dinámica puede explicarse, en parte, por los cambios sociales, las presiones económicas y las fuerzas políticas que moldean el comportamiento individual y colectivo”.
“Los cristianos, y especialmente los jóvenes católicos africanos, no deben temer a las “novedades”; vuestra universidad, en particular, puede formar a pioneros de un nuevo humanismo en el contexto de la revolución digital. Aunque el continente africano conoce bien sus aspectos seductores, también conoce el lado más sombrío de la devastación ambiental y social causada por la búsqueda incesante de materias primas y tierras raras. No apartéis la mirada: este es un servicio a la verdad y a toda la humanidad. Sin este exigente esfuerzo educativo, la adaptación pasiva a los paradigmas dominantes se confundirá con competencia, y la pérdida de libertad con progreso”.
Se refirió, en particular, a la difusión de los sistemas de inteligencia artificial, que cada vez más moldean e impregnan nuestra mentalidad y nuestro entorno social.
Al igual que toda gran transformación histórica, también esta exige no solo competencia técnica, sino también una formación humanística capaz de hacer visible la lógica subyacente a la economía, los prejuicios implícitos y las formas de poder que moldean nuestra percepción de la realidad.
Sin embargo, también advirtió que “cuando la simulación se convierte en la norma, debilita la capacidad humana de discernimiento. El resultado, es que nuestros lazos sociales se cierran sobre sí mismos, formando circuitos autorreferenciales que ya no nos exponen a la realidad. Así, pasamos a vivir en burbujas, impermeables los unos a los otros. Al sentirnos amenazados por cualquier persona que sea diferente, perdemos el hábito del encuentro y del diálogo. De esta manera, se extienden la polarización, el conflicto, el miedo y la violencia. “Lo que está en juego no es solo el riesgo de equivocarse, sino una transformación en nuestra propia relación con la verdad”, advirtió.
También exhortó a los estudiantes de Camerún —ante las comprensibles tendencias a la migración— a, ante todo, “responder con un ardiente deseo de servir a su país y de aplicar los conocimientos que están adquiriendo aquí en beneficio de sus conciudadanos” (…)
África y el mundo necesitan personas comprometidas a vivir de acuerdo con el Evangelio y a poner sus talentos al servicio del bien común… Al ser testigos de la verdad, especialmente ante las ilusiones y las modas pasajeras, ustedes promoverán un ambiente en el que la excelencia académica se una naturalmente a la rectitud humana.
El árbol ceiba: Símbolo de Guinea Ecuatorial
Igualmente profundo fue el discurso del Papa en el Campus León XIV de la Universidad Nacional (Malabo, Guinea Ecuatorial). En esa ocasión, se inauguró el Campus de la Universidad Nacional con el nombre de León XIV. El Papa destacó que “la inauguración de un campus universitario es más que un mero acto administrativo. Trasciende la simple expansión de la infraestructura y de los lugares de estudio”. Utilizó la imagen de un árbol como símbolo de la misión de la universidad: “Para el pueblo de Guinea Ecuatorial, el “árbol ceiba” tiene un gran significado simbólico nacional. Un árbol echa raíces profundas y asciende lentamente, con paciencia y fuerza, hacia las alturas, incorporando en sí mismo una fecundidad que no existe para sí mismo. (…)
El árbol parece ofrecer una ‘parábola’ de lo que una universidad está llamada a ser: Una institución bien arraigada en la seriedad del estudio, en la memoria viva de un pueblo y en la búsqueda perseverante de la verdad. Solo así podrá crecer fuerte; solo así será capaz de perfeccionarse sin perder el contacto con la circunstancia histórica en la que se inserta.
Visitando instituciones sociales y conociendo a familias jóvenes
A lo largo de su viaje por África, el Pontífice aprovechó en varias ocasiones la oportunidad para visitar instituciones sociales, hospitales y cárceles. En Bata (Guinea Ecuatorial), fue recibido de manera impresionante por cientos de reclusos —quienes cantaron y rezaron con él, además de ofrecerle esculturas hechas con sus manos, entre ellas una enorme cruz de madera y una estatua de un monje agustino.
Al final de su viaje, el Papa tuvo la oportunidad de reunirse con jóvenes y familias en el estadio Bata. Los presentes le expresaron su gratitud, unos agradecieron la oportunidad para manifestar su deseo de llevar una vida familiar armoniosa; otros hablaron sobre su vocación sacerdotal.
En un momento dado el Papa respondió:
Una familia que sabe acoger y amar se convierte en fuente de luz y calor (…) El padre y la madre, una pareja con su historia personal de amor, que ama y genera vida es un ícono verdadero y vivo, capaz de revelar a Dios, el Creador y Salvador.
*MSIA Informa
