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El plan de paz de Trump para Ucrania y la Carta de la ONU

Foto: SamuelFrancisJohnson

El conocido diplomático de alta jerarquía de las Naciones Unidas Michael von der Schulenburg, miembro del partido alemán BSW (Alianza Sahra Wagenknecht) en el Parlamento Europeo (los seis miembros de la BSW no pertenecen a ningún grupo político en el Parlamento Europeo), ha intervenido activamente como negociador y mediador clave de las Naciones Unidas desde la década de 1980.

Elisabeth Hellenbroich, desde Wiesbaden (Alemania)*

Actuó como diplomático en los conflictos de Irán y de Afganistán, así como en la conferencia de paz de Estambul entre Rusia y Ucrania en marzo de 2022, la que fuera saboteada por los gobiernos de Joe Biden y de Boris Johnson, quienes convencieron al gobierno de Kiev para continuar la guerra.

Publicó recientemente un libro titulado Guerra, nunca más (Nie Wieder Krieg), que pretende servir de guía para la paz en el conflicto ruso-ucraniano y allanar el camino para un “Nuevo orden económico mundial.”

De entrada, menciona el Preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas de 1945, en el que se formularon los principios de la futura Carta de las Naciones Unidas, firmada en junio de 1945 por 50 de los miembros originales, y que hoy sirve como directriz para los 193 estados que la integran:

Nosotros, los pueblos de las Naciones Unidas, determinados a salvar a las generaciones venidera del flagelo de la guerra, que dos veces en nuestra vida trajo sufrimientos indivisibles a la humanidad, y a reafirmar la fe en los derechos humanos fundamentales, en la dignidad y en el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos entre los hombres y mujeres y entre naciones grandes y pequeñas

Ese documento, consagrado hace 80 años, fue ratificado por 193 estados nacionales. Su compromiso con la paz es universalmente importante y sirve de base para el Derecho internacional para todos los estados y seres humanos sobre la Tierra, recalca von der Schulenburg. Pero también observa: “La realidad es diferente.

En lugar de mantener los principios de la Carta para la solución de los conflictos y para la diplomacia, la gente se comienza a preparar para una guerra inminente con el lema Si vis pacem, para bellum (Si quieres la paz, prepárate para la guerra). La Carta de las Naciones Unidas, que otrora ostentaba ‘guerra nunca más’ y ‘la dignidad del hombre’ en sus estandartes, se está pervirtiendo ante nuestros ojos.”

A la luz de la amenaza de una guerra nuclear en la era de las armas atómicas

Para von der Schulenburg, la Carta de las Naciones Unidas es aun más importante hoy que luego de la Segunda guerra mundial: “Mientras que en las dos guerras mundiales murieron 80 millones de personas, una Tercera guerra mundial podría diezmar a toda la humanidad sobre la Tierra en cosa de minutos. Necesitamos, sin embargo, de esos principios y de la esperanza de que esas guerras terminen un día, y que los políticos con sentido de la responsabilidad se reúnan para llegar a un acuerdo sobre una ‘nueva arquitectura de seguridad mundial.’ Hoy, especialmente, existe el desafío de defender la paz, el diálogo y el entendimiento mutuo. Quien hoy lucha por ‘soluciones diplomáticas’ se le llama con frecuencia ingenuo o difamado de ‘apaciguador’ o representante de ‘intereses extranjeros.’ Se necesita mucho coraje para oponerse al espíritu de la época actual.”

El libro se dirige a todos lo que creen en el poder del Derecho internacional y defienden los principios de la Carta de las Naciones Unidas -aunque pudieran parecer “fuera de la realidad.” En última instancia, “fuera de la realidad” son los que pregonan la fuerza militar (Kriegstüchtigkeit) y el rearme. La seguridad sustentable, y a largo plazo, la “coexistencia pacífica” no se alcanzará con más y más armas, sino con la comprensión mutua.

En el primer capítulo, el autor estudia dos conflictos: Las guerras Rusia-Ucrania e Israel-Irán. En ambas, el uso impensable de armas nucleares -algunas de ellas 80 veces más poderosas que las utilizadas en Hiroshima- por primera vez desde la Segunda guerra mundial, se volvió impensable:

Por ello, ambas guerras expresan un peligro hasta entonces inédito para la humanidad. El aspecto decisivo es que, en ambas, la derrota de los socios estratégicos de Occidente, Ucrania e Israel, es inminente. Esas derrotas coinciden con un periodo en el que la actuación consciente de los países del BRICS+ y de la Organización para la Cooperación de Shanghái (OCS) representa un cambio fundamental -política, económica y tecnológica-. Esas derrotas representan la creciente desintegración de la antigua hegemonía política mundial de Occidente y de la propaganda occidental de un ‘orden internacional basado en reglas.

“En caso de guerra nuclear, Europa será el campo de Batalla”

Según él, la cuestión central es: “Occidente, en particular los estados de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), ¿aceptará los cambios geopolíticos y la pérdida de su papel dominante, o tratará de impedirlo por medio de una escalada militar? Esta última opción pondría al mundo al borde de la Tercera guerra mundial. Ante eso, la cuestión es si no deberíamos comprometernos nuevamente con el principio de la Carta de las Naciones Unidas y tratar de resolver los conflictos por medio de negociaciones.”

Agregó que, “a pesar de las fuertes críticas a las decisiones de (Donald) Trump, sus esfuerzos diplomáticos, en particular, su encuentro con el presidente (Vladímir) Putin en Alaska, son una señal de esperanza. El que muchos estados europeos de la OTAN estén tratando de minar las iniciativas de paz de Trump en la guerra de Ucrania no es aceptable, dada la amenaza inminente para Europa en caso de guerra o escalada nuclear, el continente europeo se convertiría en el principal campo de batalla. Tampoco ayudaría un gran rearme. ¿No sería preferible, por lo tanto, escoger el camino de la Carta de las Naciones Unidas para las negociaciones?”

Von der Schulenburg recuerda que en las décadas de 1970 y 1980, durante la Guerra fría, la Carta de las Naciones Unidas no fue cuestionada de forma sustancial. Contribuyó a la política de distensión de esas décadas, como el Final de Helsinki Acta (1975), en los tratados de control de armas y en el cumplimiento de medidas de fomento de confianza.

Históricamente, los estados de la OTAN han intervenido militarmente, cada vez más, “sin mandato de las UN,” ya fuese en Yugoslavia (1999), en Iraq (2003) en Libia (2011) o en Siria (2017-2018). Y una verdadera “histeria bélica” se apodera de Occidente, creyendo que el rearme y el aumento de la “disposición para la guerra” nos salvarán de dictaduras como las de Rusia, China y Corea del Norte.

Según él, en 2035, “la OTAN tendrá en sus manos el 70 por ciento (o más) de todos los gastos militares, pero representará tan sólo al 10 por ciento de la población mundial, que se opone al 90 por ciento restante.” Y esa es la realidad del 90 por ciento de la población mundial que comienza a reafirmarse en el emergente Nuevo orden económico mundial:

Los estados del BRICS, así como de la OCS, subrayan repetidamente el papel central de la Carta de las Naciones Unidas en el futuro mundo multilateral y en el orden internacional basado en los principios de la coexistencia pacífica y la prevención de la guerra, en el derecho al progreso social y económico, en la soberanía igualitaria y en la no interferencia en los asuntos internos de otros estados.

¿No es esta una oportunidad única para que Estados Unidos y la Unión Europea cooperen con los estados del BRICS y de la OCS y otras organizaciones regionales, para construir una estructura de seguridad colectiva basada en la Carta de las Naciones Unidas, compuesta por estados iguales? Occidente no tiene otra opción.”

El plan de paz de Trump provoca fuerte resistencia de Ucrania y de Europa

En los últimos días comenzó a desarrollarse una nueva dinámica con respecto a la guerra de Ucrania, la que ha sufrido enormes bajas en el campo de batalla, además de perder esencialmente el importante centro de Pokrovsk, así como las ciudades de Kupiansk, Siversk y otros lugares. En este contexto, se presentó el esbozo de un plan de paz de 28 puntos elaborado por el gobierno de Trump, mismo que encontró desde un principio fuerte resistencia por parte de los europeos y de Kiev.

En la reunión cumbre del G-20 en África del Sur (22-23 de noviembre) -en la que no participaron ni Trump, ni Putin ni Xi Jinping-, los europeos, al lado del presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, rechazaron súbitamente el plan. La oposición más fuerte fue contra la propuesta de que Ucrania acepte concesiones territoriales a Rusia, que renuncie a la pretensión de ingresar a la OTAN y de que reduzca sus Fuerzas Armadas a unos 600 mil hombres.

El 23 de noviembre, en una entrevista colectiva, el presidente Putin resaltó que el plan de paz no se había analizado con el gobierno ruso antes de divulgarse. Según él, en Anchorage, en agosto, tanto Estados Unidos como Rusia analizaron un plan de paz y Estados Unidos pidió a Rusia que mostrara flexibilidad: “Informamos todo a nuestros amigos sobre todos los puntos, entre ellos China y el Sur global, y todos nuestros socios respaldaron la posibilidad de un acuerdo. Después de esto, sin embargo, vimos una cierta ‘pausa’ por parte de los estadounidenses.”

Según Putin, eso tuvo que ver con la negativa de Ucrania a aceptar la paz: “Ahora se ha presentado un nuevo plan de paz; recibimos el texto, que no se había estudiado directamente con nosotros en términos concretos. El motivo es que el gobierno de Estados no ha obtenido el consentimiento ni de Ucrania ni de los europeos -ambos mantienen la ilusión de poder derrotar a Rusia.”

Para el líder del Kremlin, parece haber un total desconocimiento de Kiev de la situación real del campo de batalla. Mencionó como ejemplo la situación de Kupyansk, donde el 4 de noviembre, las Fuerzas Armadas estaban a punto de tomar la ciudad. Ese mismo día, Kiev divulgó la información de que los rusos tenían apenas 200 hombres en la ciudad y que Ucrania la retomaría. Pero en aquel momento la realidad era que las Fuerzas Armadas rusas habían cercado completamente la ciudad.

De acuerdo con Putin: “Kiev no alcanza entender. Tanto los europeos como Kiev deberían entender lo que sucede en cualquier lugar. Estamos dispuestos a hacer la paz y esperamos resolver la situación por medios pacíficos.”

El plan de 28 puntos, que estaban negociando desde hace algunas semanas el enviado de Trump, Steve Witkoff, y el enviado ruso, Kirill Dimitriev, contiene apartados que se deben analizar entre todas las partes. Entre otros incluye:

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