Elisabeth Hellenbroich, desde Wiesbaden*
En referencia al ensayo de Karaganov, es relevante mencionar una discusión que tuvo lugar durante la sesión plenaria del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (14-17 de junio), con los presidentes Putin y su homólogo argelino Abdelmadjid Tebboune en el podio, discutiendo con el moderador Dimitri Simes (ex presidente del Centro para el Interés Nacional en Washington).
En un momento dado, Simes, refiriéndose al intenso debate sobre el uso potencial de armas nucleares tácticas, habló sobre las reuniones de Putin y las discusiones que tuvo con expertos estadounidenses como el ex secretario de Defensa, James Schlesinger y el ex asesor de seguridad nacional, Brent Scowcroft; personajes que fueron las principales responsables de desarrollar un concepto de ataque nuclear limitado de Estados Unidos en la década de 1970, en caso de un avance de tanques soviéticos en Europa.
Según ellos, las armas nucleares tácticas no sólo eran eficaces bajo ciertas condiciones, sino que también debían considerarse como una parte válida de la disuasión nuclear.
¿Qué pensaría el presidente Putin al respecto? — preguntó Simes.
Al principio, Putin dijo que, en teoría, sería posible usar armas nucleares de esta manera. Pero agregó:
Para Rusia, esto es posible si existe una amenaza a nuestra integridad territorial, independencia y soberanía, una amenaza existencial para el Estado ruso. Además, dijo que Rusia tiene más armas nucleares que los países de la OTAN y señaló que para fines de este año, completaremos este trabajo de colocar ojivas nucleares en territorio bielorruso.
Este es un elemento de disuasión para que todos aquellos que piensan en infligir una derrota estratégica sobre nosotros tengan en cuenta esta circunstancia… Ya he dicho que el uso de la disuasión definitiva es posible solo en caso de amenaza para el Estado ruso. En ese caso, ciertamente usaremos todas las fuerzas y medios a disposición del Estado ruso.
No hay duda de eso. Pero me gustaría recordar a todos que el único país del mundo que ha utilizado armas nucleares contra un Estado no nuclear es Estados Unidos, que ha lanzado dos ataques contra ciudades de Japón, Hiroshima y Nagasaki. Pensaron que tenían derecho a hacerlo. El precedente fue establecido por los Estados Unidos.
Artículos semejantes al de Karaganov, por impactantes que sean, deberían usarse como punto de partida para la reanudación de un debate a fondo sobre la doctrina nuclear y el concepto de “destrucción mutua asegurada”, es decir, una oportunidad para discutir opciones de paz razonables entre Estados Unidos y Rusia.
El 26 de junio, el blog alternativo alemán Nachdenkseiten
Publicó un artículo escrito por el ex líder del Partido Socialdemócrata (SPD) Oskar Lafontaine, en el que argumenta que nunca el peligro de una guerra nuclear ha sido tan grande como lo es hoy. A medida que los “think tanks” comienzan a pensar lo impensable y piden más rearme y una espiral de escalada, argumentó que es hora de pensar en el “concepto de desacoplamiento”.
Poniendo como ejemplo la crisis de los misiles cubanos de 1962, que acercó al mundo al abismo nuclear, recordó que fueron el secretario general soviético Nikita Khrushchev y el presidente estadounidense John F. Kennedy quienes sacaron al mundo de este abismo al acordar que la URSS retiraría sus misiles nucleares de Cuba y que, a su vez, Estados Unidos retiraría sus misiles nucleares de Turquía.
El artículo pide un retorno a la política de “desacoplamiento” de los bloques y agrega una observación importante, citando el artículo de Karaganov:
El Todopoderoso le dio a la humanidad el arma del Armagedón para mostrar a aquellos que han perdido el miedo al infierno, que existe, él (Karaganov) debe tener en cuenta, que el Todopoderoso también le dio a la humanidad amor por el prójimo y la capacidad de razonar, para escapar del infierno.
La reanudación de una política de desacoplamiento marcaría un punto de inflexión
Durante la discusión en Viena, Jeffrey Sachs también se refirió a la crisis de los misiles cubanos, en particular, al histórico discurso pronunciado por Kennedy el 10 de junio de 1963 (cinco meses antes de su asesinato), en la Universidad Americana de Washington, cuando propuso que Estados Unidos y la Unión Soviética se sentaran y discutieran cómo implementar la paz.
*MSIA Informa
