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El reto del desarrollo de los países pobres

Foto: Raphealny

Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma*Los llamados países de bajos ingresos (PBR), tienen un Producto Interno Bruto (PIB) total de 500 mil millones de dólares, una gota en el océano de los 100 billones de dólares de la economía global. Su pequeño peso económico es proporcional a la poca atención dada por los países desarrollados. En realidad, los países más ricos del mundo eligieron, precisamente, el peor momento para volverse menos generosos con la ayuda y asistencia al desarrollo.Los PBR, sin embargo, representan cerca de 700 millones de personas que aspiran a los mismos derechos humanos y civiles que un ciudadano de Berlín o de Roma.Hay muchas discusiones abstractas en torno a las olas migratorias y el subdesarrollo que llenan muchos estudios de televisión, ignorando, no obstante, la dura realidad subyacente a ellas. Hoy, los 26 países más pobres del mundo enfrentan crecientes dificultades sociales económicas y políticas, debido al aumento de sus deudas, la disminución de las perspectivas de progreso y a la crónica sub-inversión.De acuerdo con recientes criterios establecidos por el Banco Mundial

Los países más pobres son aquellos con un ingreso per cápita anual inferior a 1, 135 dólares. De 28, pasaron a 26 porque, por un insignificante puñado de dólares, Zambia y Guinea-Bissau subieron a la faja “superior” de los países de ingreso medio, es decir, 4,465 dólares per cápita anuales. El valor de referencia usado es el ingreso nacional bruto, cifra que suma al PIB las ganancias obtenidas en el exterior por los ciudadanos del país menos las ganancias obtenidas por las empresas e inversionistas extranjeros del país en cuestión.

La situación en los países de ingresos bajos empeoró desde 2000. Por ejemplo, la mortalidad materna es ahora 25% más elevada y el porcentaje de la población con acceso a la electricidad cayó de 52% hasta 40%. La esperanza promedio de vida es de solamente 62 años, una de las tasas más bajas del mundo.

Para empeorar la situación, esos países tienen menos posibilidades de recibir ayuda externa. Los países más ricos están reorientando una parte mayor de sus presupuestos de ayuda externa para cubrir gastos generados por la llegada de refugiados.

Cerca de 22 de los 26 países antes mencionados están en África Subsahariana

Todos son riquísimos en materias primas. Algunos, como Etiopía, la República Democrática del Congo y Sudán, tienen poblaciones considerables.No existen solamente negligencias y explotación por parte de las economías avanzadas y de las grandes multinacionales, sino también el desdén por parte de los gobiernos hacia sus pueblos. Ellos tienen otras prioridades. Por ejemplo, gastan cerca del 50% más en defensa y guerras que en cuidados de salud. Casi la mitad de sus presupuestos se va en salarios del sector público y pagos de intereses de deudas, mientras solamente 3% de los gastos públicos son destinados para el apoyo de los ciudadanos más vulnerables. Hacia finales de 2024, el ingreso medio en los países más pobres será todavía 13% inferior al de antes de la pandemia.

Entre 2011 y 2025, los donativos representaron cerca de una tercera parte de los ingresos públicos en los países más pobres. Desde entonces, este porcentaje cayo hacia menos de una quinta parte.

Los gobiernos de los países pobres compensaron la diferencia endeudándose todavía más, siendo también castigados por elevadas tasas de interés. La proporción deuda pública/PIB aumentó del 36% en 2011, hasta 67% el año pasado, el nivel más elevado desde 2005.

Catorce de estos países de bajo ingreso, el doble del número de hace apenas ocho años, están ahora en grave situación de sobreendeudamiento o en riesgo de estarlo.De acuerdo con el “Informe del desarrollo Mundial de 2023” del BM

Existen 184 millones de migrantes en todo el mundo, 37 millones de los cuales requieren asilo. De ellos, 40%, cerca de 74 millones de personas, se dirigían hacia los países más avanzados de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Este número incluye también los 11 millones de ciudadanos europeos que trabajan en otros países de la UE.

Diecisiete por ciento de los migrantes globales se dirigieron hacia países del Golfo y los restantes, 43%, una mayoría de casi 80 millones migraron hacia otros países de renta baja y media en el sector en desarrollo.

Esas son las realidades que debería tomar en cuenta una perspectiva del bien común, si quisiéramos vencer el reto global de un desarrollo justo, comenzando por los países más pobres.

*MSIA Informa

Fotos: Raphealny/Alexas_Fotos
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