Elisabeth Hellenbroich, desde Wiesbaden*
La 59ª Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC), realizada entre el 17 y el 19 de febrero, luego de tres años de restricciones debido a la pandemia del Covid-19, fue una de las mayores en tamaño, pues congregó a más de 400 diplomáticos y especialistas en seguridad internacional, bajo la dirección de su nuevo presidente, el embajador Christoph Heusgen. Con el tema general “Occidente -es decir, Estados Unidos y sus socios transatlánticos- está unido en sus esfuerzos para trasmitir una señal de unidad, fuerza militar y compromiso de entregar más armas e información a Ucrania, para que Rusia pierda y Ucrania sea victoriosa en el campo de batalla, como afirmó el presidente Volodomyr Zelenski en un mensaje por video dirigido a la conferencia.
Fueron pocos los oradores que se empeñaron en una solución del sangriento conflicto que se libra en el seno de Europa, entre los que destaca el canciller chino, Wang Yi, que presentó una propuesta constructiva para negociaciones de paz. El espíritu de su breve discurso y la posterior conversación con el expresidente de la MSC, Wolfgang Ischinger, dejó claro que China parte de la intención de materializar una “Iniciativa de seguridad internacional” y un plan de paz que sea compartido por tantos países como sea posible para poner fin a la guerra y emprender la reconstrucción, el progreso y la cooperación en todo el mundo.
A la luz de los actuales conflictos geopolíticos con los que nos enfrentamos, Wang Yi recalcó que “la soberanía y la integridad territorial deben ser respetadas” y que la interferencia es el “desprecio de las normas elementales de las relaciones internacionales.” “El principio de la soberanía es la piedra angular de la sociedad contemporánea,” afirmó. Según él, “si la seguridad persiste, el mundo debe convertirse en un lugar más seguro y China está empeñada en ayudar”. Por 70 años, nunca estuvimos en guerra. Somos el único país entre las cinco potencias nucleares (miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas -n.e.) que está empeñada en decir ‘no’ al primer ataque nuclear. El objetivo es buscar el desarrollo y una vida mejor para las personas. La democracia sólo es posible en un ambiente pacífico.”
“Las guerras no producen vencedores”
En el debate, en respuesta a una pregunta sobre si China estaba dispuesta a actuar por una respuesta pacífica a la guerra de Ucrania, Wang respondió:
China está profundamente preocupada con una crisis prolongada y no queremos echar gasolina al fuego. Lo que hemos hecho es facilitar las negociaciones de paz. (El Presidente chino) Xi Jingping propuso que Rusia y Ucrania se sienten juntas, algunas fuerzas, sin embargo, no quieren que las negociaciones de paz se materialicen. En una reunión con líderes europeos, dije que “conflictos y guerras no producen vencedores. Debemos pensar con calma, en especial los amigos de Europa.”. Las guerras nucleares no se deben librar y no serán vencidas. Estamos contra los ataques dirigidos contra las plantas nucleares. Debemos oponernos al uso de armas químicas y biológicas. Vamos a trabajar con todos los bandos y a trabajar hasta que la paz no llegue.
Las declaraciones de Wang responden a la propuesta de paz presentada oficialmente el 24 de febrero por el Ministerio de Relaciones Exteriores de China, la cual fue rechazada de inmediato por Estados Unidos y descartada por Alemania y por la Unión Europea, con el argumento de que “no tenía ninguna sustancia y sólo daría legitimidad a los intereses de Rusia.”
La propuesta china
No obstante, el plan chino merece atención. Consiste esencialmente en 12 puntos, entre ellos:
- Respeto a la soberanía de todos los países;
- Estricta observancia del derecho internacional reconocido universalmente, en particular el propósito y los principios de la Carta de las Naciones Unidas;
- La necesidad de abandonar la mentalidad de la Guerra fría, de acuerdo con el principio de que la seguridad de un país no se debe seguir en detrimento de la de los otros;
- La necesidad de trabajar por la paz y la estabilidad del continente euroasiático;
- La necesidad del cese de las hostilidades y el reinicio de las negociaciones de paz, en la que China se dispone a desempeñar un papel constructivo;
- Las Naciones Unidas deben desempeñar un papel de coordinación con relación a la ayuda humanitaria, en especial el intercambio de prisioneros de guerra y la protección de civiles;
- Las plantas nucleares tienen que mantenerse seguras.
El plan pide, además, la reducción de los riesgos estratégicos
Evitándose la proliferación nuclear y oponiéndose a la investigación, fabricación y uso de armas químicas y biológicas por cualquier país bajo ninguna circunstancia. Igualmente, China pide el cumplimiento de la Iniciativa de Granos del Mar negro, firmada por Rusia, Turquía, Ucrania y Naciones Unidas, y apoya a esta para jugar un papel importante en este esfuerzo, además de la seguridad alimentaria mundial. China se opone a las sanciones unilaterales no autorizadas por el Consejo de seguridad de las Naciones Unidas:
Los países involucrados deben dejar de abusar de las sanciones unilaterales y de mantener la jurisdicción de largo plazo contra otros países, de modo que puedan hacer lo que les corresponda en la reducción de la crisis de Ucrania y crear condiciones para que los países pobres desarrollen sus economías y mejoren la vida de sus pueblos.
El Sur Global debe tener más influencia en los asuntos mundiales
A la luz del plan chino, la reunión de ministro de Relaciones Exteriores del G-20, realizada los días primero y dos de marzo en Nueva Delhi (“Una Tierra, una familia, un futuro”), merece atención especial. Esto es particularmente verdadero por el papel que India pretende jugar en la creación de un orden mundial más justo y pacífico y el no fortalecimiento del multilateralismo. El documento final de la reunión no fue aprobado con el consenso de todos los participantes, ya que Rusia y China se negaron a apoyar dos párrafos que incluían una condena explícita a la guerra agresiva de Rusia en Ucrania. El documento general, sin embargo, se centra en cuestiones claves, como el enfrentamiento de la crisis del multilateralismo, la seguridad alimentaria, la energía, la crisis de la deuda y la cooperación internacional para el desarrollo, que incluya a los países más pobres del mundo.
Dado que fue muy poco lo que se informó sobre la conferencia en la prensa europea, la alemana sólo abordó las declaraciones de Annalena Baerbock dirigidas al ministro ruso Serguéi Lavrov (“¡Pare la guerra inmediatamente!”), vale la pena dar una ojeada al corto mensaje introductorio del Primer ministro indio, Narendra Modi, así como a una entrevista colectiva de su ministro Subramaniam Jaishanker y una síntesis hecha por tres especialistas indios de la red de televisión Sansad. Estos lamentaron profundamente que el G-20 -creado en el auge de la crisis financiera de 2008 como una plataforma para analizar problemas financieros, económicos y de desarrollo-, haya sido “desviado” de esos asuntos por la guerra de Ucrania y las presiones para “escoger un bando” en el conflicto. Para ellos, eso es una alienación de los esfuerzos de India para fortalecer un orden mundial multipolar más justo, que aborde problemas claves como la seguridad alimentaria, deudas, con muchos países al borde de la insolvencia, como es el caso de Paquistán y de varios países africanos, y la crisis financiera mundial.
Los videos de la conferencia demuestran que India, como anfitrión, brindó una amable recepción a los participantes y manifestó sus habilidades diplomáticas para lidiar con las cuestiones del G-20. Por sí mismo, tan sólo en este aspecto -en contraste con la reunión de Múnich- es un ejemplo de la creciente dislocación de la visión eurocéntrica hacia una visión multilateral más amplia, en particular para los intereses de las naciones del Sur global.
Modi destacó en su discurso la crisis del multilateralismo en la actualidad y deploró el fracaso de la “arquitectura de gobierno mundial” creada después de la Segunda guerra mundial con el objetivo de evitar guerras futuras por medio del “equilibrio de intereses competidores” y de la “promoción de la cooperación internacional en cuestiones de intereses comunes.” Observó que las “consecuencias trágicas de este fracaso” han sido enfrentadas, principalmente por todos los países en desarrollo, de los cuales muchos están luchando con deudas insostenibles, mientras intentan garantizar la seguridad alimentaria y energética de sus pueblos.
“La presidencia de India (del G-20) trató de dar voz al Sur Global,” dijo Modi, al observar que ningún grupo puede reivindicar el liderato mundial sin escuchar a los más afectados por sus decisiones. Y Afirmó que “el mundo mira al G-20 para aliviar los desafíos de crecimiento, de progreso, de resistencia económica, resistencia a los desastres, estabilidad financiera, delitos internacionales, corrupción, terrorismo y seguridad energética.” Al mencionar a India como la “tierra de Gandhi y Buda,” el premier exhortó a los participantes de la conferencia a “inspirarse en el ethos civilizatorio de India, de concentrarse no en lo que nos divide, sino en los que nos une a todos.”
*El termino Sur global, es empleado aquí estrictamente en lo que se refiere a los países del otrora denominado Tercer Mundo o Países no alineados.
El informe MSC
Ante el compromiso de India con el Sur global y ante un análisis cooperativo más “equilibrado” de esos países, compartido igualmente por China, por Rusia y por muchos otros países, vale la pena revisar el informe del MSC (Munich Security Report 2023 -Revisión), divulgado al tiempo que se realizaba la conferencia. Dicha “ruta” contiene análisis e interpretaciones que contrastan totalmente con las opiniones expresadas por países no occidentales y por culturas antiguas como las de China e India. Otros países del Sur global y Rusia tienen también mucho que decir sobre las cuestiones abordadas.
El informe consiste en una lista de todos los elementos que constituyen la “rivalidad geopolítica sistémica” entre los países occidentales y los países que los autores consideran revisionistas. Debido a esa rivalidad, el documento lamenta que muchos países del Sur global no hayan aceptado las sanciones unilaterales contra Rusia, y afirma que la tarea principal es conquistar esos estados y llevarlos al orden liberal basado en reglas. El texto dice:
El orden liberal repensado y que parte de reglas es necesario para fortalecer la resistencia democrática en una era de feroz competencia sistémica con regímenes autocráticos… El apoyo tácito de China a la guerra de Rusia, su postura militar para afirmar su propia esfera de influencia en el Este asiático y sus esfuerzos amplios para promover una opción autocrática al orden internacional liberal que parte de reglas, resume el desafío autocrático más amplio… Los autócratas poderosos no están solos en su profunda insatisfacción con las normas e instituciones internacionales existentes -y no hacer más que defender el status quo no basta para contrarrestar efectivamente a los revisionistas autocráticos.
“Lo que incomoda en particular a los autores es que “a pesar de las violaciones inequívocas de la Carta de las Naciones Unidas, muchos países de África, de Asia y de América Latina se muestra reluctantes a manifestarse en contra del ataque brutal de Rusia y a aislar a Moscú económica y diplomáticamente.” Los autores los acusan frecuentemente de estar “encima del muro,” de “nuevos no alineados” de “apostar a los dos lados,” y observan que tan sólo los países de las democracias ricas impusieron sanciones. El informe destaca también que, desde la perspectiva occidental dominante, muchos países del Sur global fueron conscientes o involuntariamente cómplices de los esfuerzos rusos para debilitar las normas internacionales.
La decepción que provocó la forma en como Brasil, África del Sur, India y el Sur global respondieron a la invasión rusa es igualmente evidente en los resultados del Índice de Seguridad de Múnich. El informe menciona la ya célebre frase del canciller indio Jaishankar de que “Europa tiene que salir del esquema mental de que los problemas de Europa son los problemas del mundo, pero los problemas del mundo no son problemas de Europa.
En el punto “Infraestructura global,” el informe hace un fuerte ataque contra la Iniciativa cinturón y ruta (BRI) china. China es, para los autores, la que desencadenó la carrera hacia la construcción de infraestructura física en Eurasia y en África y está “liderando un grupo estados autocráticos con la intención de promover su visión tecnoautoritaria para la era digital, mientras que los socios transatlánticos apenas están convergiendo gradualmente en su visión de una infraestructura digital abierta.”
Y observa:
Para hacerse menos dependiente de mercados y tecnologías extranjeras, el nuevo modelo económico chino trata de fortalecer el consumo y apoyar la innovación interna, para dominar las principales tecnologías del siglo XXI, al mismo tiempo que vuelve a los otros países dependientes de China. El Partido Comunista Chino, paralelamente, busca elevar el papel del yuan chino para la lucha contra la hegemonía del dólar estadounidense… Mientras el dólar siga siendo la moneda de reserva dominante y la moneda principal para realizar pagos internacionales, Estados Unidos disfrutará de un control sustancial sobre la arquitectura financiera mundial, que usan regularmente para sancionar a sus enemigos aislándolos del sistema fincado en dólares.
El reporte sostiene que China está ocupada en la construcción de una “infraestructura financiera nueva con características chinas para aislar a la BRI de la hegemonía financiera de Estados Unidos.” Por ello, “la BRI favorece la visión de China de un orden mundial multipolar y aumenta su influencia en las reglas internacionales, que los que están fuera de China desaprueban” (sic).
El informe, a pesar de todo, afirma que los socios transatlánticos se han demorado en responder a la BRI. La estrategia de Conectividad 2018 de la UE busca hacer más firmes las redes entre Europa y Asia. En 2023, el G-7 agregó iniciativas bajó el rótulo de “Sociedad para infraestructura e inversiones internacionales,” un plan para mover 600 millones de dólares de este año a 2027.
Los autores del informe se muestran particularmente incómodos con la competencia sistémica respecto a la “cooperación para el desarrollo” y en cómo China se ofrece como modelo opcional de desarrollo, con los efectos que ha producido en el Sur global. De acuerdo con ellos, China está compitiendo con la forma de abordar los problemas que Estados Unidos y Europa utilizan para la “cooperación en países de renta baja y media (LMIC)… Quiere promover la cooperación entre los países del ‘Sur global,’ que, afirma, está guiada por la solidaridad y que produce beneficios mutuos.”
La batalla de las narrativas
El informe resalta:
La carrera para vencer en la batalla de las narrativas (sic ¡) sobre quién es culpable de la guerra de agresión de Rusia muestra que las grandes potencias reconocen cada vez más que los países del “Sur global” se pueden convertir en estados decisivos y cruciales. Pueden alterar el equilibrio entre los competidores sistémicos y, por lo tanto, pueden moldear el destino del orden mundial basado en reglas… En un futuro cercano, los países del Sudeste asiático y de África jugarán un papel mucho mayor en el comercio internacional, debido a sus recursos abundantes y naturales (¡), a su rápido crecimiento demográfico y a su dinamismo económico. América Latina ofrece también vastos depósitos de materias primas críticas, como, por ejemplo, las mayores reservas de lito del mundo, que se consideran esenciales para la transición energética y para la movilidad eléctrica.
Desde el punto de vista de los autores, Estados Unidos y Europa se muestran cada vez más alarmados con la intervención de China y de Rusia en el “Sur Global,” en los últimos años, en especial en África, donde la participación de China cae en terreno fértil. Después de todo, “23 de los 28 países más pobres del mundo están en el continente africano. Todos esos países carecen de bienes públicos, de seguridad alimentaria y de financiamiento climático.” Moscú sigue un objetivo bastante limitado, concentrándose principalmente en la venta de armas, en industrias extractivas, en la expansión de las oportunidades de exportación y en la asistencia en materia de seguridad. Además de esto, la BRI es un ejemplo de la respuesta de China a las necesidades de inversión en infraestructura de países de renta baja y media, al mismo tiempo que promueve sus propios objetivos económicos.
El informe recalca también la posición de China en la extracción de materias primas críticas: “En lo que toca a los elementos de tierras raras (REE), es decir, para alcanzar sus metas de energía renovable y asumir un liderato climático confiable, las democracias liberales tendrán que confiar en Pequín (componente clave para las baterías de vehículos eléctricos y los módulos solares que se producen en Xinjiang). Para reducir la dependencia con China y promover la competitividad de Estados Unidos, Washington respondió con el anuncio de subsidios significativos para las tecnologías limpias como parte de la Ley de Reducción de la Inflación (IRA). No obstante, también hay preocupaciones en Europa, pues esto podría provocar fricciones comerciales con Europa.”
*MSIA Informa
Fotos: WikiImages/Ichigo121212
