In Memoriam Ricardo Rocha, ejemplar periodista.
Bernardo Méndez Lugo*
Las cuentas alegres por el triunfo de Morena y aliados en Edomex, al ganar gubernatura es también un gran reto y no necesariamente un paso seguro a la presidencia: 17 millones de habitantes con graves problemas de inseguridad, feminicidios, creciente escasez de agua, pobreza en comunidades indígenas y caos urbano en la capital, son parte de los grandes retos.
Tratar de utilizar fondos públicos para apoyar a su partido en elección presidencial de 2024, puede ser un regalo envenenado para Delfina y su equipo y para el propio presidente. Todo México observa y, por supuesto, el gobierno estadounidense.
Por el lado del triunfo priista en Coahuila, con solo 3 millones de habitantes, pero con muchas asignaturas pendientes en seguridad, feminicidios, minería mortal para trabajadores, escasez de agua, tránsito migrante inseguro, son parte de verdaderas bombas de tiempo para el Estado.
La división y fragmentación de Morena en Coahuila, es un escenario que se puede replicar en elección presidencial de 2024 y abrir las puertas a un triunfo de la oposición.
Hoy, junio de 2023, se ve muy lejano, pero hay muchas situaciones imprevisibles en el país y la política nacional puede cambiar en el transcurso de los próximos meses.
Un actor relativamente pequeño, pero como partido bisagra
Puede influir en 2024, me refiero al Partido Movimiento Ciudadano, que no participó en elecciones de Edomex y Coahuila, al considerar que hubo un pacto entre Morena y PRI.
Se observa poco probable que MC participe con candidatura presidencial propia y se percibe podría arropar a un candidato perdedor de la encuesta presidencial de Morena. Las hipótesis apuntan a la posibilidad de que MC arrope a Marcelo Ebrard como candidato presidencial. Bajo cualquier escenario, MC puede dividir a Morena y poco probable haga alianzas con opositores.
El padrón electoral para elección presidencial de 2024 será de 96 millones de electores.
Si se logra reducir la abstención a 20% y oposición tiene candidatura competitiva, podrían ganar la elección presidencial siempre y cuando Morena y aliados vayan divididos.
En elecciones de 2018 en México, se registró una participación ciudadana del 62.62% de los 52,300,994 electores registrados en la Lista Nominal. Esto significó una abstención de casi 42% en esta elección.
|
Candidato |
Ricardo Anaya Cortes |
José Antonio Meade Kuribreña |
Andrés Manuel López Obrador |
Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón |
Candidatos no registrados |
Votos nulos |
Total |
|
Votos |
12,607,779 |
9,288,750 |
30,110,327 |
2,960,461 |
31,979 |
1,602,578 |
56,601,874 |
|
% de votos |
22.27% |
16.41% |
53.20% |
5.23% |
0.06% |
2.83% |
De un total de 56 millones 601 mil votos emitidos, López Obrador obtuvo 30 millones 110 mil votos que significó el 53.20% de los votos emitidos.
¿Cuál es el panorama político para la elección presidencial de 2024?
Es muy probable que de los votantes a favor de AMLO, en 2018, haya un porcentaje de decepcionados que no volverían a votar por candidato presidencial de Morena, pero este porcentaje quizá no supere 20% de esos 30 millones de votantes. Es decir, unos 5-6 millones de decepcionados, pero que no necesariamente votarían por un candidato de la oposición.
Por otra parte, con las ayudas sociales de AMLO (adultos mayores, becas, programas de aprendices, sembrando vida y otros) más su núcleo duro de seguidores, es probable logre mantener sus 30 millones de votos y quizá hasta aumentar a 35 millones de votos.
¿Qué pasa con los 60 millones de votantes que quedan?
Si se mantiene la abstención de 40% del padrón electoral significaría que poco menos de 40 millones no votarían en la presidencial de 2024 y que partido Morena y aliados mantengan 35 millones de votos, quedan 33-34 millones de votos para opositores. Lo cual no les permite ganar en un escenario en que se dé votación en bloque por oposición, lo cual es poco probable.
La clave para la oposición está en que abstención disminuya al 20%, es decir, 18 millones más de votantes; lo que generaría alrededor de 50 millones de votantes que no tendrían su voto comprometido por Morena y aliados, pero que no necesariamente votarían por oposición.
¿Cómo se puede lograr un consenso para un candidato opositor?
Primero se deberá tener una candidatura muy atractiva, idealmente de mujer joven luchadora con historial sin tacha y que aglutine a ciudadanía sin partido o votantes que, en elecciones pasadas, se han abstenido y con un creciente número de indecisos.
Podría ser una candidatura de la sociedad civil sin partido, pero arropada por la oposición. Puede ser un hombre, pero en las circunstancias actuales, una mujer intachable, emprendedora, activa y carismática, podría vencer a la candidatura de Morena y aliados.
Se observa, desafortunadamente para la oposición, que se apuntan como probables candidatos presidenciales, los viejos caciques de los ya muy desgastados partidos de oposición. Esas viejas caras de hombres o mujeres de la oposición, casi todas caras sexagenarias o septuagenarias, no tienen ninguna posibilidad de ganar. Si persisten en competir, están condenados a una muy estrepitosa derrota.
No veo triunfador ni a Creel, ni a de la Madrid o Gurría. Mucho menos a Lilly Téllez, Xóchitl Galvez o Ruiz Massieu. Beatriz Paredes tiene inteligencia, capacidad y trayectoria, pero a ella o a cualquier candidatura del PRI, PAN o PRD, les afecta mucho la mala imagen de sus partidos.
Sería más factible para la oposición ganar si tienen candidatura ciudadana competitiva y solamente si Morena va dividida: si los aliados de Morena lanzan sus propias candidaturas presidenciales (me refiero a PT y Partido Verde Ecologista) y si se divide Morena y Ebrard, se lanza como independiente o por MC, se incrementarán posibilidades para candidatura de oposición, siempre y cuando sea una candidatura ciudadana competitiva arropada por toda la oposición.
Tenemos casi exactamente un año para las elecciones presidenciales de junio de 2024. La candidatura de oposición no puede tardar mucho para poder construir consensos y visibilidad.
La clave
Es motivar al gran núcleo de indecisos que muy probablemente estará entre 30 y 40 millones de votantes. Cualquier candidatura presidencial deberá poner mucha atención en votantes de 18 a 40 años en amplios segmentos de clases medias urbanas y en mujeres, así como votantes en sector informal que conforman la mitad del padrón electoral.
Seguramente el presidente y su equipo estarán (ya están) fortaleciendo sus programas sociales y ayudas económicas en este importante tramo de fin de sexenio.
Aún cuando pasadas las elecciones de 2024 no tengan fondos para continuar con todas estas ayudas, que buscan mantener lealtad en la elección presidencial 2024.
Otra estrategia del oficialismo y también de la alianza opositora ya en marcha, será generar noticias escandalosas que dañen reputaciones e imagen. Ya está en marcha la guerra sucia y es muy probable participan también entidades extranjeras.
El presidente se ha dedicado en sus mañaneras desde el inicio del sexenio a descalificar y estigmatizar de manera reiterada a cualquier ciudadano que él considere “enemigo” y lo mismo hacen y seguirán haciendo sus seguidores.
Jorge Castañeda ha hecho un análisis puntual de la “elección de estado” que se llevó a cabo en Estado de México: https://jorgecastaneda.org/notas/2023/06/03/ensayo-general/ es también un escenario de lo que puede suceder en 2024.
Al mismo tiempo, los opositores de AMLO hacen todo lo posible por dañar su credibilidad y reputación (del presidente y sus aliados) sin límite de recursos y tiempos en redes sociales y medios tradicionales. Y cuentan con suficientes evidencias de las malas prácticas y errores presidenciales.
La infodemia y las medias verdades se utilizan por ambos bandos
El ambiente político está sumamente enrarecido y es muy probable que así seguirá hasta el final del sexenio.
El caso de las disputas en Edomex y Coahuila ejemplifican esta lucha a muerte entre los dos bloques de poder, aunque algunos hablen de pactos y entendimientos entre Morena y PRI.
Y en el caso de Coahuila, se concretó un escenario que pudiera replicarse en la elección presidencial del 2024: guerra intensa al interior del oficialismo y división casi fratricida entre las precandidaturas eliminadas y la triunfadora.
Esto podría ser aprovechado por la oposición, si logran una candidatura de unidad con credibilidad y de prestigio. Situación que no es muy viable observando el panorama actual y la falta de unidad y propuestas atractivas para los electores descontentos y con escepticismo del oficialismo.
Es seguro que los poderes fácticos -excepto Ejército y efectivos de seguridad- estarán muy activos para dañar reputación del presidente y sus aliados. Poderes fácticos más activos son una parte de empresarios poderosos desplazados, Iglesias y capos del narcotráfico.
En el caso de la delincuencia organizada, es más probable apoyen a candidaturas oficialistas.
Como sucedió en varias de las elecciones de gobernadores morenistas en años recientes, en la elección presidencial y de 9 gobernadores en 2024, no se escatimarán esfuerzos para que la fuerza y presencia de la delincuencia organizada en todo el territorio nacional se movilice y actúe a favor del oficialismo.
Poderes fácticos, no necesariamente apoyarán o apoyan a oposición sino a la candidatura presidencial, más afín de Morena a sus intereses.
La inteligencia estadounidense
Sus recursos a través de USAID estarán (están) enfocados en empoderar a opositores. Ejemplo del intervencionismo estadounidense en México: MOLESTA A EU GASTO SOCIAL DE MÉXICO.
El gobierno de Estados Unidos ha mostrado un creciente descontento contra México por dar prioridad al gasto social en beneficio de los mexicanos, en lugar de usar recursos en temas de mayor interés para la administración de Joe Biden, como la migración o el combate al crimen organizado y grupos narcotraficantes.
El presupuesto federal del presidente López Obrador para 2023 prioriza el gasto social y los proyectos emblemáticos de infraestructura, en lugar de las inversiones necesarias para abordar temas bilaterales con EU como migración, seguridad y comercio, según el documento obtenido por The Intercept. https://www.elsoldemexico.com.mx/mundo/molesta-a-eu-gasto-social-de-mexico-10127190.html
Ya vivimos actualmente un claro período de guerra sucia, donde actores externos (incluyendo EU, Rusia y China, y en menor manera Unión Europea y otras potencias asiáticas) pondrán sus maquinarias a funcionar a favor o en contra de ciertos candidatos (también lo harán en EU).
Como sucedió en EU en 2016 y 2020, la inteligencia rusa operó en favor de Trump. Tambien es factible esté interviniendo China en proceso politico mexicano y estadounidense en 2024. Y por supuesto en procesos políticos en Latinoamérica, Africa y Asia
Como comentamos previamente, EU ya está muy activo interviniendo a través de sus diversas inteligencias y su Agencia internacional de Ayuda al Desarrollo (USAID por sus siglas en inglés).
Tanto las agencias de inteligencia de EU como Rusia, tratarán de generar guerras sucias, infodemia y rumores para favorecer sus intereses.
Cómo en todas las grandes confrontaciones políticas: existen los “tontos útiles” que sin saberlo servirán a los intereses externos y también a intereses de grupos poderosos internos.
La guerra sucia afecta más a los contendientes de Morena
Los que atacan a Ebrard pueden ser y no, gente de su principal contrincante que es Claudia Sheinbaum.
También atacan al actual canciller, grupos radicales en la “extrema izquierda” de Morena. De manera agazapada y abierta, también actúan grupos contra Sheinbaum que pueden ser personajes o “influencers” antijudios que si bien son simpatizantes del presidente no coinciden con su elección de Sheinbaum.
Pueden existir grupos muy incógnitos (Anonymous) que tratan de influenciar el balance de fuerzas centrando sus ataques a líderes de la oposición pero esos líderes tienen poca credibilidad y consenso y en nuestra opinión, no son necesarios dichos ataques.
La principal contienda es al interior de Morena. Y dependiendo de la confrontación, sino hay acuerdos mínimos, un candidato como Ebrard que se convierta en un peligro para el presidente y sus intereses de grupo o que vea amenazado su proyecto y continuidad, el canciller podría ser eliminado físicamente como sucedió con Luis Donaldo Colosio, en Lomas Taurinas Tijuana, en marzo de 1994.
También puede haber advertencias y mensajes directos eliminando a alguno/alguna de sus aliados cercanos. Recordemos el ADN de Morena es un gen priista.
Una crisis que se vuelva incontrolable podría implicar una mayor intervención de las fuerzas armadas que, en los últimos años, han sido empoderadas de manera extraordinaria por el Ejecutivo Federal y se espera lealtad total a la dirección que se les instruya desde Palacio Nacional.
El Ejército y la Marina no son monolíticos y las presiones de fin de sexenio, pueden expresarse en la fragmentación de estas fuerzas. Hay ciertos disensos al interior de fuerzas armadas que pueden agudizarse.
También existen imponderables sobre información confidencial en manos del gobierno estadounidense relativa al presidente y su familia que pudiera revelarse en los próximos meses con el fin de dañar su reputación.
De igual manera corre riesgo Ebrard, de volverse un riesgo para el presidente y su grupo cercano, pueden revelar información comprometedora que pueda afectar gravemente su reputación e imagen.
Lo mismo puede suceder con Sheinbaum
Francotiradores están activos y pueden ser “tontos útiles” para las fuerzas que se enfrentan, me parece la verdadera contienda es al interior de Morena y aliados.
Como escribió el periodista y escritor Jorge Zepeda Paterson, hay imponderables de aquí a la elección de 2024. Aunque él se refería al proceso interno de Morena, específicamente a Marcelo Ebrard.
En nuestra opinión, los factores imponderables son más y mayores que podrían cambiar su pronóstico de que suceda lo que suceda, ganaría Morena en 2024.
Zepeda no cree que Marcelo se convierta en el candidato presidencial de Movimiento Ciudadano, porque percibe que “Marcelo no es suicida” y no tendría oportunidad de ganar con MC y piensa es mejor Marcelo negocie y se convierta en jefe de la bancada de Morena en el Senado y se espere para 2030.
Hay bastante información en redes sociales sobre las hipótesis del escritor y periodista Jorge Zepeda Patterson, surgidas de su libro La Sucesión 2024. Su hipótesis principal es apostar a la continuidad de Morena con la muy probable candidatura de Claudia Sheinbaum.
Nuestro escenario es más complejo e indescifrable todavía: No solo puede perder Morena la presidencia, también no obtener mayoría necesaria en el Congreso, para poder gobernar.
Todo depende de imponderables difícil de predecir hoy inicios de junio de 2023. No se trata solo de Marcelo Ebrard, sino de diversos factores internos y externos que todavía pueden impactar los escenarios inerciales muy optimistas para Morena que maneja Zepeda y otros analistas del oficialismo.
*Académico fundador de UAM-Xochimilco, diplomático mexicano en retiro y director ejecutivo de fundación promigrante Americasinmuros.org
Fotos: OpenClipart-Vectors/Mizter_X94
