Con el proceso electoral en marcha, emplazan a las cúpulas del PRI, PAN, MC y PAS a concretar alianzas de facto y liberar las candidaturas de Mario Zamora o Heriberto Félix, antes de un suicidio político.
Juan Manuel Acuña Salomón
Iniciado oficialmente el proceso electoral, la oposición en Sinaloa se encuentra frente a un reloj que corre implacable y en contra. Mientras el bloque oficialista avanza a paso firme con el despliegue y la ventaja de los tiempos adelantados, la construcción de una alternativa competitiva continúa atrapada en la vacilación, la medición de fuerzas de grupo y la cómoda pasividad.
Seguir cortando los pétalos de la margarita en la indecisión, ya no es una postura táctica: Es un suicidio político que cede terreno día con día.
De acuerdo con la información al momento, las estructuras locales de los partidos opositores han mostrado disposición para sumar esfuerzos, respondiendo al reclamo explícito de una sociedad civil que exige contrapeso y claridad. Sin embargo, el verdadero nudo gordiano no está en Culiacán, sino en el centralismo. Es una realidad insostenible que, la política sinaloense, deba congelarse a la espera de un visto bueno burocrático desde la Ciudad de México.
Por ello, el emplazamiento debe ser directo y sin matices a dirigencias y actores clave:
- Alejandro Moreno (PRI) y Jorge Romero (PAN): Tienen en sus manos la decisión de liberar la amarra local y concretar sin condicionamientos una alianza total que represente una verdadera opción de gobierno, superando las inercias centralistas que tanto han desgastado a sus militancias.
- Jorge Álvarez Máynez y Dante Delgado (Movimiento Ciudadano): Deben definir si su postura se mantendrá en el aislamiento testimonial o si facilitarán un bloque de peso real donde la prioridad sea el destino del estado y no únicamente el cálculo de marca.
- Robespierre Lizárraga, Héctor Melesio Cuén Díaz y la estructura del PAS: Representan el valor del territorialismo sinaloense. Tras el repliegue de la influencia universitaria, la capacidad de articulación y decisión real de la familia Cuén se vuelve la pieza clave para sostener la maquinaria del partido. Su definición y pragmatismo serán determinantes para consolidar la competitividad de la alianza en cada distrito del estado.
- El nuevo partido SOMOS: Aunque la norma les impida formalizar coaliciones jurídicas en su primer proceso electoral, la urgencia política los llama a construir acuerdos de facto que fortalezcan el frente común y eviten la dispersión del voto. En este proyecto, perfiles como Raúl Ibáñez destacan como una representación genuina y necesaria de la sociedad civil organizada.
La baraja está sobre la mesa
Los posibles abanderados de este frente están a la vista de todos; de ellos deberá salir la figura que encabece la candidatura de oposición:
- Bloque PRI-PAN-MC: Mario Zamora, Paloma Sánchez, Paola Gárate, Noé Heredia, Roxana Rubio, Eduardo Ortiz y Sergio “Pío” Esquer.
- Estructuras locales y emergentes: Robespierre Lizárraga por el PAS, así como Raúl Ibáñez desde la trinchera ciudadana en SOMOS.
Salvo una sorpresa mayor, de esta baraja saldrá la oferta electoral de la alianza. Entre ellos, el perfil de Mario Zamora se coloca como uno de los más sólidos y competitivos en el análisis actual para asumir esa responsabilidad. No obstante, tampoco se puede descartar un golpe de timón proveniente del sector empresarial. En esa vía, la figura de Heriberto Félix emerge con una fuerza singular: su experiencia electoral previa en la contienda por la gubernatura, sumada a su trayectoria en el gobierno federal, lo posiciona como una carta con altas probabilidades de triunfo si decide dar el paso. La decisión final está en sus manos.
La oposición no puede permitirse seguir perdiendo el tiempo en dimes y diretes mientras les comen el mandado. Si las cúpulas nacionales y los liderazgos locales de verdad afirman estar preocupados por el presente y el futuro de Sinaloa, deben demostrarlo hoy con hechos concretos.
Exigir la venia centralista mientras el tiempo se agota, no solo es una falta de respeto al electorado local, sino la vía más directa para entregar la plaza por mera negligencia. Es hora de decidir, formalizar y cerrar filas. ¡Sinaloa lo exige a gritos!
A los presidentes nacionales de los partidos de oposición: Es momento de tomar decisiones excepcionales para un estado en condición excepcional. Sinaloa no puede seguir igual y de ustedes depende cambiar el rumbo de nuestro estado.
