Todo aquello que estás buscando, también te está buscando a ti: Franz Kafka
La especialista en salud mental, Mireya Nájera Villeda, explica que los primeros días de un año nuevo, representa para millones de personas una oportunidad simbólica de cierre e inicio de ciclos, pero también un momento de alta exigencia personal, que puede generar frustración si no se maneja de forma adecuada.
Los propósitos de año nuevo se han convertido en un ritual socialmente aceptado, aunque pocas veces se
transforman en cambios reales y sostenidos.
Existe una brecha importante entre lo que deseamos y lo que realmente estamos preparados para hacer. Pensar en metas sin una estrategia clara suele llevar al abandono temprano y a sentimientos de fracaso, asevera.
La maestra en psicología señala que “la creencia de que basta con visualizar lo que se desea para que suceda”, es una idea popular, pero poco efectiva desde el punto de vista psicológico.
El cambio -anota–requiere estructura, constancia y autoconocimiento. De lo contrario, desaprovechamos el impulso emocional que trae el inicio de un nuevo año como este 2026.
Debes establecer metas alcanzables y realistas, pues proponerte objetivos excesivamente ambiciosos, podría sólo incrementar la frustración y debilitar la motivación y autoestima.
Es preferible avanzar poco, pero de forma constante, que fijar metas inalcanzables que terminen afectando la autoestima.
Otro aspecto fundamental: Que los propósitos estén alineados con los valores personales
Cuando las metas responden únicamente a presiones sociales o modas de inicio de año, la motivación se pierde rápidamente. En cambio, cuando conectan con lo que la persona considera importante, el esfuerzo cobra sentido y se vuelve más sostenible, anota la entrevistada.
Las metas abstractas generan confusión. En cambio, los objetivos concretos permiten identificar avances, corregir errores y reforzar la sensación de logro, algo clave para mantener el bienestar emocional.
Que el conjunto de propósitos sea coherente entre sí
En el contexto mexicano, donde muchas personas combinan jornadas laborales extensas con responsabilidades familiares, por lo que es indispensable considerar el tiempo y los recursos reales disponibles.
Cuando las metas compiten entre ellas, el resultado suele ser agotamiento y abandono muy prematuro. Se deben establecer horarios claros, que incluyan descanso y sueño.
Contar con una rutina visible y bien definida evita posponer las metas y facilita el inicio de nuevos hábitos.
La experta recomienda también compartir los propósitos con familiares o amistades de confianza, pues ello genera compromiso y apoyo social, algo especialmente valioso en una cultura como la mexicana, donde el acompañamiento emocional tiene un peso importante.
Aconseja vincular las nuevas rutinas a momentos y espacios específicos del día. Asociar una acción a un hábito ya existente, facilita que el cerebro integre el cambio de manera automática.


