Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma* La deuda federal de los EUA, actualmente en 31.4 billones de dólares, es el límite establecido en el presupuesto federal del año fiscal octubre 2022 a septiembre 2023. Ya se llegó al techo el 19 de enero y habrá problemas para cubrir los gastos en los próximos meses. La secretaria del Tesoro, Janet Yellen, anunció “maniobras técnicas” para adelantar el “default” (incumplimiento), lo cual en sus palabras “produciría una catástrofe económico-financiera”. Para evitar la suspensión de actividades y de pagos de diversos organismos públicos, será forzoso romper el techo de la deuda, cosa nada fácil, dada la composición del Congreso, con la Cámara de Diputados dominada por el Partido Republicano. En tres años, la deuda federal aumentó nada menos que 8.5 billones de dólares
Es decir, ¡casi se triplicó desde 2009! El Congress Budget Office (Oficina Presupuestaria del Congreso), agencia bipartidista encargada del análisis de las tendencias presupuestarias, estima el déficit en por lo menos 400 mil millones de dólares mayor a lo esperado. Y había calculado tasas de interés sobre la deuda por 282 mil millones de dólares, pero la apertura de la política monetaria de la Reserva Federal y los aumentos de las tasas de interés elevaron los estimados del servicio de la deuda en 400 mil millones de dólares.
Si la tasa de descuento de “Fed” fuese del 5%, como en 2007, los intereses de la deuda podrían subir hasta un billón de dólares. Un aumento que no debe ser excluido, toda vez que la Reserva Federal de San francisco y también el JP Morgan, el mayor banco estadounidense, no lo consideran imposible.
En última instancia, pensamos, tomando en cuenta el pasado, se llegará a un compromiso entre la mayoría y la oposición. La confiabilidad internacional de los EUA depende de eso. La alternativa es declarar un incumplimiento. Por otro lado, es difícil imaginar a los ministerios suspendiendo sus actividades por mucho tiempo, despidiendo funcionarios, o que, en muchas ciudades y estados de la Unión, los bomberos o los policías no puedan operar por falta de insumos. Se están considerando algunas nuevas e inéditas iniciativas
Hay quien propone pagar el déficit presupuestal acuñando moneda sonante hasta una cantidad de un billón de dólares. Esta idea ya fue discutida durante la presidencia de Obama y sería permitida por la catorceava Enmienda de la Constitución, cuya sección 4 establece: La validez de la deuda pública de Estados Unidos, autorizada por ley, no puede ser cuestionada”. Los defensores de esta propuesta argumentan que no sería inflacionaria, citando el ejemplo del presidente Abraham Lincoln, quien, a mitad de la Guerra Civil, tomó semejante iniciativa. En aquella época, el dinero nuevo sirvió para financiar un período de expansión económica sin precedentes, especialmente en la siderurgia, infraestructura ferroviaria y mecanización de la agricultura, con un notable crecimiento de la productividad.
Hoy, sin embargo, se tiene la impresión de que toda liquidez nueva desaparece en el hoyo negro de las finanzas especulativas.
Hay también quien quiera transferir de Fed hacia el Tesoro los títulos federales, cerca de 6 billones de dólares, que fueron comprados antes mediante la “flexibilización cuantitativa” (QE, siglas en inglés). El Tesoro, podría, entonces, cancelar esa parte de la deuda. Sería una posibilidad legal, la cual obviamente exigiría el consentimiento del Congreso y de Fed, pero dejaría al banco central con un rombo en las cuentas. Hoy, de hecho, eso justifica los pasivos de los balances, insertando tales títulos entre los activos.
Otra idea es la acuñación de monedas de plata de valores altos, con base en el Artículo 1, Sección 8 de la Constitución que dispone: El Congreso tiene competencia para acuñar monedas y regular su valor.
En el pasado, el Congreso procuró limitar esa posibilidad general
Pero dejó una excepción, las monedas de plata, que una disposición especial permite acuñarlas con cualquier valor para fines conmemorativos. Las monedas de plata se propusieron al Congreso en 2013, pero sin éxito. Estas soluciones extraordinarias parecen muy imaginativas. Al final, la solución será mucho más simple: aumentar la deuda pública –lo cual, sin embargo, infla todavía más la burbuja y los riesgos asociados. Para nosotros, europeos, es oportuno reflexionar sobre el hecho de que en los EUA se discute como bregar con emergencias financieras y el problema de la deuda pública. Si se piensa bien, la “flexibilización cuantitativa” también fue una intervención extraordinaria para evitar el colapso del sistema bancario y financiero. No obstante, sus agentes distorsionaron los mecanismos monetarios centrales. ¡Todo “legalmente”!
*MSIA Informa

