Silvia Palacios* En la cumbre de los 27 países de la Unión Europea (UE) y los 33miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos (CELAC), realizada en Bruselas entre el 17 y 18 de julio, los anfitriones no pudieron imponer su voluntad de que se aprobara en el documento final una resolución de apoyo a Ucrania, y por ende de condena explícita a Rusia, por la guerra que azota la región. La jugada del poder anglo-americano, con el claro propósito de avivar la campaña del supuesto aislamiento de Rusia en el mundo, cayó por su propio peso. Al finalizar las sesiones, en una conferencia de prensa el presidente de la CELAC, Ralph Gonçalves, primer Ministro de San Vicente y Granadinas afirmó: “No podemos hacer de esta cumbre entre la Unión Europea y la CELAC una cumbre sobre Ucrania”. Desde el inicio de la guerra
América Latina ha mantenido bastante independencia para no involucrarse en un lado del conflicto. Así, cuidando de sus intereses, no se sumó a las sanciones impuestas a Rusia, manteniendo hasta ahora intactas sus relaciones comerciales y políticas, sin dejar de mencionar que hizo caso omiso cuando Washington le exigió enviar implementos militares a Ucrania. Ratificando este proceder, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, declinó participar de la gran reunión organizada por Arabia Saudita a realizarse el 7 de agosto, para discutir un plan de ruta para encontrar una salida del conflicto, debido al sencillo hecho de que Rusia no fue invitada.
En realidad, el evento tomó como punto de partida para las deliberaciones las condiciones de paz estipuladas por Ucrania. Por esta razón el canciller de Rusia, Sergei Lavrov bien definió que las negociaciones en el formato propuesto, equivalían a un intento de explotar las sinceras intenciones de los países (participantes) para improvisar una coalición antirrusa.

Lo que claramente si querían discutir los países de la CELAC en la cumbre
Tras ocho años de haber ocurrido la última, era cambiar la relación neocolonial con la UE y estar presentes en un orden internacional diferente fuera de las reglas asfixiantes de la globalización financiera. Consenso bien sintetizado por la secretaria de Relaciones Exteriores de México, Alicia Bárcena, a quien le tocó cerrar los trabajos de la cumbre.
Estamos ante un cambio de época, si no tomamos las medidas pertinentes, las consecuencias del cambio climático, de la migración irregular, del tráfico ilícito de armas y drogas, impactarán los cimientos mismos de la civilización humana, afirmó.
Y agregó:
No podemos ni queremos mantener el paradigma del centro-periferia. Nos negamos a seguir siendo los proveedores de materias primas críticas y mano de obra de baja calificación con peores salarios. Vemos una excelente ventana de oportunidad para asociarnos en plataformas industriales para crear valor, generar empleo con derechos, con sostenibilidad ambiental.
Además, hizo referencia a tres iniciativas acordadas por la CELAC en las que la cooperación con la Unión Europea será bienvenida:
Un plan de autosuficiencia sanitaria; la Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio, que ya instaló un centro virtual de observación geoespacial en Trinidad y Tobago; y, en línea con la urgencia de acción climática, el Fondo de Adaptación Climática que tiene 3.8 millones de dólares y que espera crecer con contribuciones europeas y del Fondo Verde para recibir fondos. Lo anterior es una verdadera llamada de atención frente a lo poco que la UE está dispuesta a realizar para ese cambio demandado. Por ejemplo, en el comunicado final de la reunión se hace alusión a las inversiones en Iberoamérica del acuerdo de la Unión Europea Global Gateway Investment. Una iniciativa de 300 millones de euros con la finalidad de impulsar el sector, pero sin contemplar ningún plan ambicioso de infraestructura.
Además, en el contexto de ese acuerdo, los 27 países miembros de la Comisión Europea están desarrollando un plan de inversiones de 10 billones de euros para intercambio Cos los países beneficiarios de Iberoamérica, se podrán intercambiar bienes, por ejemplo, trolebuses, a cambio de abastecimiento de litio (sic).
En síntesis, el interés por fomentar las nuevas relaciones no pasa de una ficción publicitaria resumida en el viejo esquema colonial de intercambiar productos industrializados por recursos naturales estratégicos.
En las palabras una vez pronunciadas por el jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Joseph Borell, “Europa es un jardín” y el resto del mundo “una jungla”.
*MSIA Informa

