junio 02, 2026

Europeístas o soberanistas, esa es la cuestión….

Europeístas o soberanistas, esa es la cuestión….

MSIA Informa

Este es el título del siguiente artículo publicado en el periódico de Uruguay, La Mañana, en su edición del 8 de febrero de 2023:

Teníamos que inclinarnos a un lado o a otro si no queríamos ser aplastados. Antes o después, uno de los dos grupos intentaría tener de su parte el potencial alemán… solo quedó una vía para salvar nuestra libertad política, nuestra libertad personal, nuestra seguridad, nuestra forma de vida, desarrollada desde hacía muchos siglos, y que tenía como base un concepto cristiano y humano del mundo: una firme conexión con los pueblos y países que tengan las mismas opiniones que nosotros sobre Estado, Persona, Libertad y Propiedad: Konrad Adenauer, Memorias, 1945-1953, Madrid 1967, 91.

El 18 de abril de 1951, se firmaba el Tratado de París que formalizaba la Comunidad Europea del Carbón y el Acero (CECA) que entró en vigor al año siguiente.

Podemos decir que aquello fue el logro de hombres superiores,  decididos a superar los errores del ominoso Tratado de Versalles de 1919, cuyo resultado ya el General francés Foch había anunciado con proféticas palabras: » Esto no es un tratado de paz sino apenas una tregua de 20 años » En cambio en esta otra oportunidad, ( 20 años después) también demoledora de la estructura europea, fue decisivo el espíritu de grandeza del ministro de relaciones exteriores de Francia, Robert Schumann, de convicciones profundamente cristianas -al día de hoy está siendo beatificado por la Santa Sede- que en su discurso del 9 de mayo de 1950, proponía  la creación de una Comunidad Europea del Carbón y del Acero, los cimientos de la actual Unión Europea. (Seis fueron los países fundadores: Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos).

El nacimiento de la Unión Europea fue inequívocamente la obra de estadistas de una activa militancia cristiana, como Jean Monnet, Konrad Adenauer, Charles De Gaulle, Alcide De Gasperi y una pléyade de seguidores que se propusieron extirpar de raíz, las causas de verdaderas guerras civiles, que sólo apuntaban a debilitar a Europa.

Qué lejos estamos de la realidad actual, con su pretensión de negar la identidad de ese mundo que dio nacimiento a la ¡Civilización!

Al unir y fusionar las industrias siderúrgicas de las potencias más importantes de Europa continental, no solo se reducía cualquier posibilidad de conflicto bélico entre las naciones suscriptas, sino que de algún modo se avanzaba en una línea política que pretendía superar el nacionalismo como forma y pensamiento político, especialmente en Alemania. Al mismo tiempo, fue imprescindible para los angloamericanos edificar una estrategia que posibilitase una rápida reactivación económica con una política consolidada a gran escala que alejase, sobre todo, el incierto panorama que se avistaba en el este europeo.

Los años pasaron y, 50 años después, al momento de expirar la CECA, la Unión Europea tal como la conocemos hoy estuvo pronta a nacer. Se estableció en primer lugar la unidad monetaria entre los años 1999 y 2002, y consignó su propia personalidad jurídica internacional con el Tratado de Lisboa en 2007 que entraría en vigor a partir del año 2009.

Desde entonces la Unión Europea tiene la facultad de firmar tratados internacionales. Sin embargo, un hecho que cabe destacar es que Inglaterra, sabedora de los riesgos que conllevaba la adopción del euro, mantuvo la libra como moneda nacional para su propia política doméstica, aunque fue parte de la Comunidad hasta el año 2020.

La cuestión europea

Así, el siglo XXI marcó el inicio de una nueva era geopolítica para el continente europeo, en la que los países miembros de la Unión Europea fueron relegando parte de su soberanía nacional, frente a un ordenamiento y un gobierno paneuropeo.

Desde entonces surgió en Europa una cuestión que divide aguas: ser europeístas o ser soberanistas. Las voces de un lado y de otro colisionan, no solo en los espacios o despachos gubernamentales, sino también en las calles de París, Barcelona, Madrid, Roma, pronunciándose sobre la unidad monetaria regulada por el BCE (Banco Central Europeo), el endeudamiento público, el problema de la llegada masiva de refugiados e inmigrantes ilegales.

Además, desde la pandemia y con la posición activa de Europa en el conflicto ruso-ucraniano, crece el debate respecto a la toma de decisiones que se ejerce desde los órganos de gobierno de la Unión Europea. Estos adquieren mayores poderes y áreas de influencia que limitan cada vez más el movimiento de los gobiernos nacionales, lo que no es bien visto por gran parte de la ciudadanía de a pie.

Para entender el descontento social y considerar con acierto el dilema del futuro próximo de Europa, basta ver la última protesta masiva de trabajadores realizada hace pocos días en contra de la reforma jubilatoria presentada por el presidente Emmanuel Macron y la consecuente represión ejercida por el gobierno, o las protestas llevadas a cabo en Barcelona en plena pandemia que culminaron en el derribamiento con proyectiles de un helicóptero de la policía nacional que sobrevolaba a los manifestantes.

La lista de conflictos sociales que se han sostenido durante estos últimos dos años en el viejo continente es larga y en el horizonte cercano no parece verse una pronta solución que contemple los intereses de la población.

Foto: Mojpe

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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