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Experta urge proteger las 64 razas de maíz que existen en el país

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En la Cámara de Diputados, legisladores de la Comisión de Puntos Constitucionales se reunieron con organizaciones de la sociedad civil e investigadores, para escuchar sus consideraciones respecto a la iniciativa sobre maíz transgénico.

La directora Ejecutiva de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo, María Leticia López Zepeda, pidió valorar los maíces nativos en donde ha habido discriminación en contra de los productores.

Ana Laura Wegier Briuolo, investigadora del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), expuso que el cultivo del maíz genéticamente modificado debe permanecer prohibido en México, y cualquier otro uso debe ser evaluado con mayor rigor científico y social.

José Carlos Moreno Juárez, investigador de la Facultad de Ciencias de la UNAM, advirtió que la entrada de maíz transgénico promovería un flujo constante de transgenes, que significaría que los genes seleccionados por el ambiente, serían reemplazados, lo cual traería consecuencias como la pérdida de la diversidad genética.

Valeria Vázquez Barrios, del Instituto de Biología de la UNAM, apuntó que los organismos genéticamente modificados no son ni han sido la solución para la soberanía alimentaria.

Recuperar la inversión e investigación en los suelos mexicanos es necesario más que adaptar el territorio y conocimiento a cómo crear una semilla genéticamente modificada, anotó.

No a la manipulación y modificación directa del ADN

En opinión de Romina Miranda Méndez, investigadora de la Facultad de Ciencias de la UNAM, prohibir el cultivo del maíz transgénico garantiza el derecho a un ambiente sano y a una alimentación nutritiva y de calidad.

Señaló que no están en contra de los maíces híbridos o criollos, sino de los transgénicos.

Alma Piñeyro Nelson, investigadora de la UAM-Xochimilco, propuso regresar a la diversidad genética de México en sus materiales nativos y proteger su reservorio genético, hacer fitomejoramiento con diferentes biotecnologías, sin pasar por la manipulación y modificación directa del ADN.

Erica Hagman Aguilar, de la Red Nacional de Comunidades Envenenadas en Resistencia (Renacer), dijo que se requieren alimentos saludables, nutritivos, accesibles, con precios justos para consumidores y productores, soberanía alimentaria, maíz nativo en el surco y en la mesa, así como sistemas agroalimentarios sin tóxicos.

A su vez, Mercedes López Martínez, directora de Vía Orgánica A.C., mencionó: “Agradecemos que a través de estas reformas constitucionales se tendrá que defender los maíces nativos, la biodiversidad y soberanía.

Queremos que gane nuestra comida mexicana nombrada por la UNESCO como patrimonio inmaterial de la humanidad

Cambio climático, una gran amenaza para la agricultura mundial

David Rivero Fragoso, de la Asociación Vía Orgánica AC/Demanda Colectiva, señaló que la reforma es acorde, porque establece que el consumo de maíz estará limitado. Añadió que incluso el propio Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) permite hacer este tipo de medidas de protección de los maíces.

Luis Osorio Sagaseta, director de Protección de Cultivos, Ciencia y Tecnología A.C., dijo que el cambio climático es una gran amenaza para la agricultura en el mundo y México, así como en la producción y el uso de las tecnologías para atender la demanda de alimentos.

El presidente de la Asociación de Agricultores del Río Culiacán, Enrique Riveros Echavarría, expresó que en esta reforma se le debe dar un valor al maíz sembrado en el país y definir que sea rentable, pues ha disminuido en un quince por ciento su producción por temas de mercado, lo cual genera pérdida de identidad nacional.

En tanto, Rogelio García Moreno Garza, presidente de la Asociación Agrícola de Matamoros, estimó que se debe tener cuidado con la reforma que se dictamine, debido a que actualmente el campo sufre una crisis económica muy grande, pues “no hay financiamiento, no hay seguridad, no hay certidumbre y México se puede meter en un grave problema”.

Arturo González, productor de maíz de Chihuahua, externó su respaldo a la prohibición del maíz transgénico, pero pidió que la reforma sea clara en permitir otras tecnologías de mejoramiento que son esenciales para el desarrollo.

No podemos limitar herramientas que nos ayuden a enfrentar los desafíos actuales del campo, acotó.

Del Consejo Agropecuario de Tlaxcala, Luis Alberto López manifestó su respaldo a la iniciativa de la presidenta, pero solicitó que se apoye a los pequeños y medianos productores, que son quienes también llevan el producto final a las familias.

Dijo que se requiere de la ciencia, la innovación y la tecnología para que México pueda ser competitivo.

Peligroso, utilizar el maíz transgénico

Horacio Reza Soriano, pequeño productor en Xochimilco, se pronunció en contra de los organismos genéticamente modificados y opinó que las políticas públicas deben ir en función de no al maíz transgénico, y en brindar un mayor apoyo a los pequeños y medianos productores.

Dulce Espinoza, del Colectivo Zacahuitzco, indicó que la introducción de cualquier material genéticamente modificado sería una amenaza para la región, ya que en lugar de beneficiar a las comunidades se contaminarían semillas que han pasado por procesos de años de mejoramiento genético tradicional para lograr su diversificación.

Emma Leyva, médica general, sugirió que en la reforma se tome en cuenta las consecuencias en la salud al utilizar el maíz transgénico, toda vez que se tienen datos de que el consumo de estos productos, daña el telómero del ADN. Recomendó proteger las 64 razas de maíz que existen en el país.

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