Desde hace más de 10 años, la poderosa firma farmacéutica Merck & Co sabe, al igual que las agencias reguladoras de medicamentos en Estados Unidos, de que su producto Propecia, utilizado contra la calvicie, ha sido relacionado en múltiples informes con la depresión y con conductas suicidas.
Pese a ello, decidió no actualizar la etiqueta de advertencia del fármaco, según apuntan documentos judiciales recién revelados y otros registros.
Desde 2009
La Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) ha recibido más de 700 informes de suicidio y de pensamientos suicidas entre personas que toman Propecia o versiones genéricas del medicamento.
Por su parte, los reguladores europeos y canadienses exigen poner en la etiqueta una advertencia sobre pensamientos suicidas. No obstante, las investigaciones no han demostrado que la droga tenga, propiamente, tales efectos.
La FDA asegura que los problemas médicos pueden provenir de la enfermedad subyacente que se está tratando, causados por algún otro medicamento que se toma simultáneamente, (o deberse a) otras razones.

