Rubén Dario, desde Cali, Colombia*
No cabe duda de que el Festival Internacional de Poesía de Cali, en su edición número XX, es hoy el evento cultural más atractivo de la urbe. La ciudad, los barrios, las calles, bibliotecas y colegios se alistan para vivir una verdadera fiesta poética y cultural.
En esta nueva entrega, con su Directora Betsimar Sepúlveda a la cabeza, nos invita a vivir y hacer parte de un verdadera experiencia literaria y cultural. Este Festival que aterriza en las calles de la ciudad, nos presenta una particularidad, su acertada articulación con colegios y bibliotecas públicas de Cali. Este hecho marca una pauta y hace que, en realidad, la comunidad en general viva y sienta el poder transformador de la palabra.
Saca de ese espacio reducido y a veces ex-clusivo en el que el arte y la literatura se ubica por momentos, la poeta Betsimar nos está diciendo tomen, lean, escriban y transformen su realidad. Sin duda esta fiesta poética, este encuentro con el arte es una gran oportunidad para promover la lectura, para crear espacios de discusión y hacer de las calles y el barrio un escenario más amable y cultural.
El Festival es una interpretación de la realidad
Por otra parte, destacar la participación que tendrán algunas instituciones educativas, jóvenes poetas de distintos colegios compartirán mesas de lectura con escritores destacados de gran trayectoria, como el maestro Julián Malatesta, el argentino Boccanera y la escritora mexicana Carmen Villoro. Una gran oportunidad para lograr que estos jóvenes poetas, que se están iniciando en el mundo de las letras, se consoliden como escritores y sigan construyendo su universo poético.
El festival también podrá vivirse en los barrios a través de la Red de Bibliotecas Públicas de la ciudad, convertidas en uno de los albergues de esta gran celebración. El Liceo Santa Clara del barrio San Luis es uno de los colegios que tendrá el privilegio de participar y aportar arte, poesía y cultura a la ciudad.
Gracias a su directora, Cali tendrá la oportunidad de vivir tal vez por primera vez, un Festival de Poesía incluyente, participativo y en el que todos podremos sentirnos y encontrarnos en el lenguaje del viento.
