Como parte del impulso que la Cámara de Diputados otorga al uso y conservación de las lenguas indígenas nacionales, Florencia Martínez Hernández, hablante de la lengua Náhuatl, destacó desde la tribuna la importancia de fomentar las tradiciones, costumbres y habla de los pueblos originarios.
Florencia Martínez, originaria de Huejutla, Hidalgo, promotora cultural que cursa un diplomado de Interpretación y Traducción de Lengua Indígena en el Instituto Rosario Castellanos de la Ciudad de México, dijo que, en su comunidad, desde pequeña y junto a otras niñas, practicaba una danza que se llama inditas, y en la iglesia cantaban y bailaban para el 11 de diciembre.
Remembró que, en el templo, llegaban de distintos pueblos y peregrinaban todos juntos en muchos grupos de danzas y cantos, con la vestimenta típica regional, las naguas floreadas con huaraches y trenzas, con listones y una sonaja en la mano.
Mi tío y mi primo iban tocando jarana y violín, nosotras caminando como peregrinas y todos llegábamos a la catedral y seguíamos danzando, cantando; a las 12 de la noche se hacía misa, y así cada año; se festejaba el 11 de diciembre y todos los pueblos se juntaban. Ahora ya no, ya cada quien festeja en su comunidad, lamentó.
Una tradición de su comunidad, en su familia y en todo el pueblo
Refirió que cuando nace un bebé y cumple quince días, los padres hacen una comida y deciden quién lo carga y lo baña: los abuelos maternos o paternos. Y si optan que sean los de la mamá del bebé, llevará el nombre de los abuelos maternos.

