Bolivar Hernandez*
México es un país pluricultural, diverso y variado en materia cultural. Las poblaciones aborígenes perviven con una enorme fuerza y energía. Son más de 500 años de resistencia cultural para evitar sucumbir ante la cultura dominante, que es homogeneizadora en esencia, y que quiere borrar las diferencias étnicas y culturales.
Los estudios folclóricos se inician en Europa y se referían a poblaciones rurales, pobres y analfabetas. Eran estudios sobre lo exótico de esas culturas tradicionales muy ajenas a la cultura dominante.
Lo folclórico es lo pintoresco de las culturas indígenas o mestizas pobres del campo, del medio campesino y rural.
Sus creencias, sus ritos, sus objetos decorativos, sus vestimentas, sus instrumentos de trabajo, sus instrumentos musicales, sus enseres domésticos, sus tecnologías para la sobrevivencia, danzas y cantos, todo ello es el campo del estudio de los folcloristas.
México posee un mundo inmenso de artesanías
Que provienen de su diversidad cultura sobre todo del medio indígena. Las artesanías representan a las culturas tradicionales de este país. Hay regiones indígenas especializadas en textiles, en cerámica, en madera, en cobre, en plata, en palma, en chaquira, en plumas de aves, en cueros, etcétera etcétera.Los diseños textiles, curiosamente, son muy similares en todo el mundo, hay prendas que utilizan diseños que se encuentran en forma idéntica en Bolivia, Ecuador, Guatemala y México.
Inclusive, con gran semejanzas con diseños europeos de Hungría, La ex Yugoslavia, la ex Checoslovaquia.
En nuestro país he encontrado objetos textiles guatemaltecos que los comercializan como si fuera originarios de México, no solo en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, sino también en el mercado de artesanías más grande de México que es La Ciudadela.
Las artesanías tradicionales admiten pocas modificaciones en su manufactura, quizás un poco en los materiales usados, el poliéster, fibras sintéticas, en lugar del algodón, las pinturas de naturaleza química en lugar de las pinturas naturales. Los diseños en sí, casi no se alteraron a lo largo de varios siglos.
La artesanía exhibida en La Ciudadela de la CDMX, es muy diversa y muy repetitiva, todos los estands tiene prácticamente lo mismo.
Los artesanos mexicanos entienden que en la sociedad dominante hay modas cíclicas y las aprovechan de una manera sorprendente.
Por ejemplo, La Ciudadela está saturada por la fiebre mundial de la Fridomania, la efigie de Frida Kahlo está en vasos, camisetas, toallas, llaveros, sombreros, blusas, y en otras expresiones y materiales.
En una época hace unos 40 años
Las prendas textiles de Chiconcuac inundaron el mundo estadounidense, con una chaqueta blanca y un diseño con grecas en negro, al grado que Marilyn Monroy posó para una foto con una chaqueta de ese municipio mexiquense y otros actores norteamericanos del cine también lo hicieron.Hace unas dos décadas, se popularizó una chaqueta elaborada con una tela corriente, como de una jerga usada para trapear los pisos, y los jóvenes gringos y europeos las adquirieron y las usaron en masa. Esta pieza artesanal, fue producto mexicano industrial.
Esta chamarra mexicana de jerga de trapeador, la observé puesta en los cuerpos de lo jóvenes españoles en Madrid y Barcelona.
Las culturas mexicanas son mucho más que sus objetos artesanales, por muy bellos y estéticos que éstos puedan ser. Esto, considero yo, es la folklorización de los pueblos rurales, indígenas y mestizos.
Las artesanías son productos básicamente elaborados para el consumo de los turistas extranjeros y nacionales. Es una fuente de ingresos muy importantes, sin duda alguna. Pero no para los productores sino básicamente para los comerciantes, los intermediarios, que acaparan e imponen sus precios bajos de compra al artesano pobre; esto es un juego perverso del sistema socioeconómico actual e imperante en el mundo.
¡Hasta la vista desobedientes!

