Silvia Palacios y Lorenzo Carrasco*El presidente Joe Biden pretendía que la IX Cumbre de las Américas proyectara el liderazgo político y económico de los Estados Unidos en el hemisferio occidental, para compensar en algo su declive global y tratar de neutralizar la influencia de China, Rusia e Irán en los países iberoamericanos, presencia que esos países se han ganado en la medida en la que el orden liberal de la globalización, se resquebraja. Sin embargo, querer reconstruir el orden hemisférico, en cualquiera de sus aspectos, requeriría algo más sólido que la desgastada retórica de la democracia y del libre comercio, a usanza de las décadas de la Guerra fría, o de la colección de vaguedades e imprecisiones amontonadas genéricamente en una tal “Asociación para la prosperidad económica”.
Ni Joe Biden es Franklin D. Roosevelt para proponer una nueva política del Buen Vecino, ni el conflicto entre Rusia y Ucrania tiene parecido con la II Guerra mundial, mucho menos cuando tenemos enfrente la realidad del agotamiento de la globalización y de la perdida de fuerza del dólar en su encargo de moneda de reserva.
Hay que recordar que…
Vivimos estos últimos 40 años dando tumbos para reconstruir el orden hemisférico destruido, primero, porque la exigencia de la Reserva Federal de EUA de elevar las tasas de interés a nivel usurarios, al final de la década de 1980, llevó a la crisis de la deuda y la bancarrota de las naciones, eso fue la moratoria da la deuda mexicana. Y, segundo, la Guerra de las Malvinas, cuando los Estados Unidos, violando el Tratado de Asistencia Recíproca (TIAR), empeñaron su apoyo a Inglaterra contra Argentina. La formación de un cartel bancario de acreedores para imponer las políticas económicas neoliberales, fue el clavo final para enterrar el orden hemisférico. Con todo esto no se podría esperar otro resultado de la IX Cumbre de las Américas, realizada en Estados Unidos del 6 al 10 de junio, que el espejo del deterioro digno de lástima del liderazgo estadounidense. Hay que recordar que la I Cumbre se realizó en 1994, cuando el entonces el presidente Bill Clinton, propuso la creación del Acuerdo de Libre Comercio de las América (ALCA), con el que pretendía extender a toda Iberoamérica el Tratado de Libre Comercio (TLC-AN) firmado por México y Canadá en 1993. Antes de ese momento y bajo la óptica del supremacismo imperial, el Establishment anglo-americano promovió la creación del Diálogo Interamericano (DI), destinado a imponer un programa supranacional compuesto así:
El libre comercio, la maniobra de limitación de soberanías, el quebrantamiento de los estados nacionales con la entrega de sus empresas estales estratégicas, la devastación de las Fuerzas Armadas suprimiendo sus proyectos sensibles de tecnología de vanguardia, y la promoción del ambientalismo y el indigenismo mediante la intervención de una red internacional de organizaciones no gubernamentales ricamente financiada.
No obstante que varias de esas normas permanecen vigentes, crece el clamor para la creación de una nueva organización continental que sustituya la Organización de Estados Americanos (OEA), calificada contundentemente por el presidente de El Salvador Nayib Bukele de “un ministerio de las colonias de los Estados Unidos … que ya no tiene ninguna razón de existir.”
Por su parte, México reiteró lo anterior en la Cumbre y su representante el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, propuso la refundación del modelo que actualmente rige a las relaciones entre los países de América.
Es un error estratégico excluir de esta Cumbre de las América a países miembros de nuestro continente… Es increíble que a estas alturas sigamos viendo bloqueos, embargos y sanciones – aún durante la pandemia- contra países de las Américas, contradiciendo el derecho internacional y los objetivos que nos animan en las Américas, afirmó.
Es por esto que, frente a la actual realidad geopolítica, en la que surgen nuevas tendencias regionales, México llama a “entrar a una nueva era en las relaciones de los países de las Américas, (a) buscar una unión verdadera y genuina en beneficio de todas y todos”.
¿Qué tal si tomamos, recuperamos, la política entre las Américas sobre la base de la no intervención y el beneficio mutuo?, concluyó. (Secretaría de Relaciones Exteriores 09 de junio de 2022).
Protagonismo de mandatarios ausentes
De hecho, tanto Bukele como el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador tuvieron, irónicamente, más protagonismo en la Cumbre que los presentes, al no aceptar la invitación del presidente Biden, por no haber incluido a todas las naciones del continente, independientemente de su situación política.
La decrepitud del orden hemisférico fue clara en la Declaración sobre Emigración, presentada y calificada de histórica por Biden firmada por 20 países afectados. La propuesta de ayuda norteamericana estipuló para la emigración 300 millones de dólares. Y una donación de 12 millones de dólares para Brasil y Colombia para la preservación de la Amazonia.
Pero brillaron por su ausencia, los presidentes de las 4 naciones fundamentales de donde provienen los migrantes: México, Guatemala, Honduras y El Salvador. La indiferencia con que el gobierno Biden ha tratado la emigración ha sido duramente cuestionada por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. En el Salvador, junto a su homólogo, Nayib Bukele, el 6 de mayo, el presidente de México inquirió al gobierno de Joe Biden: “ya se aprobaron treinta mil millones de dólares para apoyar en la guerra a Ucrania” nosotros, “llevamos cuatro años desde que estaba el presidente Donald Trump, esperando para que se apoye con cuatro mil millones de dólares y hasta el día de hoy no hay nada, absolutamente nada”, afirmó. Con relación a la emergencia mundial por la guerra Rusia-Ucrania
Era inevitable que el gobierno de Biden se valiera del momento para reiterar la necesidad de la adhesión continental a EUA, ya que la inconformidad con Washington continúa manifestándose. Al finalizar la IX Cumbre, en el almuerzo de despedida, Joe Biden disparó toda suerte de versiones para alertar que Washington y sus aliados están muy preocupados porque Rusia tiene capacidad nuclear y podría desencadenar la Tercera Guerra Mundial. No obstante, a tres días de la conclusión de la Cumbre, el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador advirtió, que los envíos de armas a Ucrania promovidos por la OTAN, provocaran un baño de sangre mayor:
Qué fácil, es decir: te mando mucho dinero para armas; yo pongo las armas y tú pones los muertos. Eso es inmoral. (RT 15 de junio).
Y es que el querer de Washington es detener que el subcontinente llegue a consolidar una política exterior independiente, especialmente las naciones de mayor peso, Brasil, México y Argentina, tal como lo hicieron al no sumarse en pleno a las sanciones contra Rusia.
*MSIa Informa
