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Francia, Macron y los eurócratas globalistas de Bruselas

Foto: philriley427

MSIa Informa

Un comentario acertado de la victoria del presidente Emmanuel Macron sobre Marine Le Pen, en la segunda vuela de las elecciones francesas, fue publicado en el periódico brasileño O Estado de São Paulo, “Macron ganó perdiendo y Le Pen perdió ganando, con lo que considera la normalización de sus propuestas política, con lo que supera la imagen de una líder radical de extrema derecha”.

Destaca que la misma Le Pen evalúa que el 42 por ciento de los votos conquistados son una “tremenda victoria”.

El significado más grande de su expresiva votación, obtenida en medio del sufragio de apenas 28 por ciento del electorado, la mayor abstención de la historia de Francia no pasó desapercibida en Europa. El editorial del periódico Independent, de Dublín, señala que ella “debe servir de advertencia para que los políticos de todas partes mejoren sus habilidades para escuchar y se vuelvan a unir a los ciudadanos menos favorecidos”.

Le Pen ofreció parte de la respuesta del dilema del electorado francés, al afirmar que “millones de compatriotas eligieron el campo nacional”, una clara referencia a la abierta inclinación de los líderes de la Unión Europea (UE) por el presidente incumbente.

Lo cierto es que los principales líderes europeos y la tecnocracia de Bruselas se empeñaron a favor de Macron, ante la amenaza que representa la política nacionalista de su rival. La movilización llegó a tal grado que tres de aquellos, los primeros ministros de Portugal, Antonio Costa, y de España, Pedro Sánchez, y el canciller alemán, Olaf Scholz, firmaron un inusitado artículo en el periódico Le Monde de la víspera de la elección, con un llamado melodramático al electorado francés:

(…) La elección a la que se enfrenta el pueblo francés es crucial para Francia y para todos nosotros en Europa. Él tiene que escoger entre un candidato democrático, que cree que Francia es más fuerte en una Europa poderosa y autónoma (sic), y una candidata de extrema derecha, que se coloca abiertamente al lado de los que atacan nuestra libertad y nuestra democracia, que son los valores fundamentales que heredamos directamente del Iluminismo francés.

Francia está en el corazón del proyecto europeo. Ella fue la fuerza motriz detrás de la reconciliación europea luego de las dos guerras mundiales del siglo XX. Y, en la crisis de los años recientes, ella ha mostrado su liderato, al trabajar en pro de una mayor solidaridad. Ella ha probado que una Europa fuerte y unida no es un obstáculo para la soberanía nacional. Por el contrario, es la única forma de asegurar que nuestros países puedan prosperar y competir con potencias autoritarias como Rusia (Le Monde, 22/04/2022),

En un artículo republicado en el Financial Times se sintetiza una explicación más consistente del ascenso de Le Pen:

Fue Francia la que dio al mundo los conceptos de izquierda y derecha en la política. Ahora es Francia la que encabeza el camino a la destrucción de esa división y su sustitución con una nueva política, en la que los dos campos dominantes son los nacionalistas y los internacionalistas… Aunque se califique a Marine Le Pen de extrema derecha, ella lo rechaza, pues insiste en que “ya no existen la izquierda y la derecha. La división del mundo está entre patriotas y globalistas”

De los “eurócratas” globalistas de Bruselas no se puede esperar la sensibilidad ni la visión estratégica necesarias para la reconversión del proyecto europeo en una iniciativa orientada al bien común ni a las aspiraciones y necesidades de la ciudadanía en general. En gran medida, esto explica su ojeriza hacia los políticos nacionalistas o patriotas de la estirpe de Le Pen, del húngaro Viktor Orbán, del ruso Vladímir Putin y de algunos otros más.

Foto: philriley427

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