Elisabeth Hellenbroich, Wiesbaden*Del 13 al 15 de septiembre, el Papa Francisco visitó la capital de Kazajistán, Nur-Sultan (antes Astaná), para participar en el séptimo Congreso de Líderes Religiosos Mundiales y Religiones Tradicionales, en el que se reunió con el presidente Kassym-Jomar Tokayev y con representantes de su gobierno y de su sociedad.
En medio de la guerra de Ucrania, aprovechó para pedir un “nuevo espíritu de Helsinki,” alusión a los acuerdos firmados en 1975 entre la Unión Soviética y Occidente, los que abrieron el camino para el fin de la Guerra fría.
Y, a pesar de no haber podido reencontrarse con el patriarca ortodoxo ruso Cirilo I, que no asistió a la reunión, como estaba previsto originalmente, pudo conversar con su representante, Anton de Volokolamsk, encargado de las Relaciones exteriores del Patriarcado de Moscú, quien afirmó:
Creo mucho que este nuevo encuentro es necesario y que puede ser muy útil en esta situación difícil que estamos viviendo. Sin embargo, es claro que él debe estar bien preparado: debemos entender cuál será la pauta, cuál será el futuro de ese encuentro. No creo, de verdad, que fuese apropiado tener un encuentro de pocos minutos en un congreso. (Vatican News, 15/09/2022).
En un discurso ante las autoridades del gobierno kazajo y de representantes de la sociedad, Francisco se refirió al antiguo instrumento de cuerdas kazajo dombra, que a lo largo de los siglos ha “acompañado el recitado de leyendas y poesías” y que es un símbolo de la armonía musical. A semejanza de su antecesor pontificio Juan Pablo II, que visitó Kazajistán en septiembre de 2001, habló de las “dos almas” del país, “asiático y europeo, lo que le confiere la misión permanente de ligar los dos continentes, de ser un puente entre Europa y Asia, una unión entre Oriente y Occidente.” El Papa exhortó a revivir el “espíritu de Helsinki”
Y a crear un mundo más estable y pacífico:
Necesitamos líderes que, en el ámbito internacional, promuevan la comprensión mutua y el diálogo entre las personas y el renacimiento del espíritu de Helsinki, el deseo de fortalecer un mundo multipolar para construir un mundo más estable y pacífico y cuidar de las nuevas generaciones (El Vaticano ha estado analizando esta propuesta con varios interlocutores desde que fue presentada en mayo por el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin -n.e.)
La agencia Tass recordó que en agosto el Pontífice afirmó que el mundo de hoy está viviendo la Tercera guerra mundial. Dejen que la memoria de las experiencias pasadas los motive para cultivar la paz en sí mismos, en sus familias, en la vida social e internacional.
En su discurso a las autoridades políticas y civiles de Kazajistán, destacó que el nombre de este gran país puede seguir siendo sinónimo de armonía y paz. Kazajistán representa una importante encrucijada geopolítica y, por ello, tiene un papel fundamental para la reducción de conflictos.
Afirmó que es la hora de dejar de fomentar las rivalidades y de reforzar los bloques opuestos:
Necesitamos líderes que, en el ámbito internacional, puedan permitir que los pueblos crezcan en el entendimiento mutuo y en el diálogo y, así, permitan el nacimiento de un nuevo ‘espíritu de Helsinki,’ de la determinación de fortalecer el multilateralismo, de construir un mundo más estable y pacífico, con un ojo en las generaciones futuras. Para que esto suceda se necesita comprensión, paciencia y diálogo con todos. Repito: con todos.*MSIA Informa
