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Guerra civil en la relación especial entre EEUU y el Reino Unido

Foto: Pixabay

Gran parte de los problemas más candentes que enfrenta el presidente Donald Trump se deben a la virtual guerra civil que libra dentro de Estados Unidos con la maquinaria que comprende: Los servicios de inteligencia, el lado financiero, el industrial-militar y el político. Esa unión del poder es el corazón de lo que históricamente se ha denominado el Establishment anglo-americano, la relación especial EUA-Reino Unido, creada al final de la Primera guerra mundial, y más tarde consolidada tras la Segunda guerra mundial. Y que hoy, la vemos resquebrajarse, no sin reaccionar con violencia para mantener su hegemonía. 

Lorenzo Carrasco*

En particular, Trump se opone a dos de los pilares de esta estructura de poder mundial: La guerra indirecta contra Rusia en Ucrania y el papel que juega el Sistema de la Reserva Federal, -el banco central semiprivado estadounidense- en el sistema financiero internacional, con el privilegio exclusivo de emitir dólares.

Dos artículos recientes de medios de comunicación representantes de esta estructura hegemónica, tendida en ambos lados del Atlántico, ponen de relieve la férrea oposición de estos círculos a Trump. El primero, publicado en el Telegraph del 19 de agosto, es de Ambrose Evans-Pritchard, comentarista de economía internacional del periódico británico y uno de los portavoces más importantes del Establishment británico. En él, elogia la avanzada europeo de rearme —principalmente el del Reino Unido, Alemania y Francia— y afirma que tal está “relegando a Trump a la irrelevancia en Ucrania”.

Según él, aunque Trump sigue dominando el ciclo informativo diario, ya no domina Occidente ni el destino de Ucrania. Se deshace en elogios, afirmando que, al fin y al cabo, es Europa la que tiene las capacidades, las fábricas y la infraestructura industrial para una expansión militar masiva. Es Europa la que se está convirtiendo en el nuevo arsenal de la democracia, aunque pocos se dan cuenta.

Pero, en medio de su delirio, suelta: “El ejército ucraniano es ahora el activo más valioso de la Europa libre”. Dejando de lado lo absurdo del adjetivo “libre” para una Europa subordinada a los dictados de los “eurócratas”, utilizar a los ucranianos como carne de cañón es sin duda su principal recurso para intentar prolongar el inexorable declive de la “Europa de Bruselas”.

El triunfo de Rusia, solo cuestión de tiempo

El segundo artículo, del columnista estrella del New York Times, Thomas Friedman el 20 de agosto, parece haber sido escrito en colaboración con Evans-Pritchard. Dice:

“Trump no comprende lo que realmente está en juego en esta guerra en Ucrania. Trump es diferente a cualquier presidente estadounidense de los últimos 80 años. No siente una solidaridad visceral con la alianza transatlántica ni con su compromiso compartido por la democracia, el libre mercado, los derechos humanos y el Estado de derecho, una alianza que ha producido el mayor período de prosperidad y estabilidad para la mayoría de las personas en la historia del mundo”

La idea de que la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) es la punta de lanza que protege los valores occidentales y que la Unión Europea es posiblemente la mejor creación política moderna de Occidente —un vasto centro de personas libres y mercados libres, que estabiliza un continente conocido por guerras étnicas y religiosas durante milenios— es ajena a Trump.

Concluye enfatizando: “Si Putin gana y Ucrania pierde, Trump y su reputación sufrirán un daño irreparable, ahora y para siempre”.

De hecho, con el triunfo de Rusia, que es solo cuestión de tiempo, la relación especial del Establishment sufrirá un daño irreparable.

Fotos: Pixabay
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