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La amenaza más grande para los resguardos económicos de Francia son Estados Unidos.
Esta es la contundente conclusión de un libro recién presentado por la Escuela de Guerra Económica (EGE), institución privada vinculada a círculos de espionaje y empresariales franceses y dedicada al estudio de esa faceta de la guerra, que suele recibir mucho menos atención que los aspectos bélicos y políticos de los conflictos entre naciones.
El libro, titulado Guerra económica: ¿Quién es el enemigo? (Guerre économique: ¿qui est l’enemie ?, Noveau Monde Éditions, Paris, 2022), es un estudio colectivo coordinado por tres especialistas de la EGE, el científico político Christian Harbulot, el periodista Alí Laïdi y el filósofo y científico político Nicolas Moinet.
El trabajo, que gira en torno de la pregunta ¿Qué será de Francia en un contexto crecientemente exacerbado de guerra económica?, contiene las opiniones de especialistas de los servicios de información y por civiles. (RT, 15/11/2022). El libro es el primer trabajo del Grupo de investigación 451 (GR 451, en francés), sección especial de la EGE creada a principios de este año para promover estudios de la guerra económica.
La EGE fue fundada en 1997 por Harbulot y por el general Jean-Pichot Cuclos (fallecido en 2011), ex director de la Escuela de inteligencia inter armas de las Fuerzas Armadas francesas con el objetivo de promover estudios de información económica para fines estratégicos.
En una entrevista con el Portail de l’Intelligence Économique (10/10/2022), Harbulot habla sobre el libro y las conclusiones del trabajo en el que se basó. Los entrevistadores, Hubert Le Gall y Luc de Petiville, observan que los autores
Instan a los líderes empresariales franceses a pensar diferente sobre la cuestión de las confrontaciones económicas que todavía se ven con mucha frecuencia tan sólo desde el ángulo del análisis competitivo y del core business. Hoy ha llegado la hora de cuestionar la amenaza que representan las potencias conquistadoras y la actitud controvertida de ciertos aliados que dudan en debilitarnos.
Harbulot describe los objetivos del GR 451:
La guerra económica es reconocida ahora como un elemento decisivo de guerra global. El caso ucraniano es el ejemplo reciente más significativo. Por ello, el objetivo primario de ese centro de investigaciones es producir conocimiento útil y el más cercano posible de la realidad de las confrontaciones económicas. El segundo objetivo es buscar socios para trabajar en esos asuntos. Ocurre que el GR 451 comenzó a dialogar con el ejército. La llegada del general (Thierry) Burkhard al puesto de jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas hizo posible reconocer la necesidad absoluta de entrar en dicha aculturación. Así pues, la razón de ser del Gr 451 es la de ser capaz de responder a esa necesidad con la creación de productos experimentales que, más tarde, estén disponibles tanto en el sistema militar como en el mundo de los negocios. (…)
A una sugerencia de los entrevistadores de que el libro sea considerado tanto como resultado de una investigación como una señal de alerta o manual de resistencia, Harbulot respondió:
Se puede decir que sí. Uno de los puntos fuertes de ese trabajo es describir la forma como una cultura de combate económico nació en Francia. En la década de 1990 hubo una experiencia dentro de una estructura de información constituido por exfuncionarios del servicio activo del DGSE (Servicio de información externa -n.e.), que decidieron integrar a exmilitantes del NAPAP (Núcleo Armado por la Autonomía Popular), un grupo de la lucha armada maoísta de los años 1970. Hasta donde sé, tal “fusión de opuestos” no tiene paralelos en el exterior. Esta estructura reunió información para luchar contra los intereses extranjeros que perjudicaban los intereses económicos de compañías francesas. El equipo del GR 451 fue construida sobre ese tipo de “feedback,” y fue eso lo que permitió su existencia.
Sobre el propósito del libro, respondió:
El libro pretende que se piense fuera de la caja. Buscamos llegar a un público más amplio que el mundo pequeño del espionaje económico. ¿Qué será de Francia en un contexto exacerbado constantemente de guerra económica? A nadie se le escapa que las medidas de represalia sobre el gas ruso pueden tener repercusiones negativas en la vida cotidiana de todos nosotros. Sin embargo, es necesario que se ponga atención en ese tipo de enfrentamiento subterráneo que precede, acompaña y, en seguida, domina los conflictos militares clásicos.
En seguida el fragmento más crítico de la entrevista, en el que señala con el dedo que la hegemonía de Estados Unidos es la gran enemiga de los intereses franceses:
Vivimos en un ambiente en que las cosas no se dicen, proviene de la historia francesa de 1945 hasta hoy. La mayoría de los estados miembros de la Unión Europea pasan, de una forma u otra, por ese mismo fenómeno.
Entonces ¿cómo se espera que, desde entonces, podamos designar quien es el enemigo y, más particularmente, en la guerra económica entre países aliados? La raíz del problema se origina, en parte, en el derrumbe de Francia resultante de la catastrófica derrota militar de junio de 1940. Al final de la guerra, el miedo manifiesto de ver al Partido Comunista tomar el poder en Francia incitó con fuerza a una parte de la clase política a poner nuestra seguridad en las manos de Estados Unidos, en particular, con la solicitud del establecimiento de bases militares permanentes en Francia. No es necesario decir que todo tiene su precio y que, en este caso, la compensación de esa ayuda proveniente del otro lado del Atlántico fue hacernos entrar en un estado de dependencia global -monetaria, financiera, tecnológica- de Estados Unidos-.
Nuestros encargados de tomar decisiones públicos y privados se adaptaron gradualmente a esa limitación. Es claro que entre 1958 y 1965 hubo un intento del general (Charles) de Gaulle de reducir esa dependencia. Lo logró con el petróleo, pero fracasó con la computación. Después de él, sus sucesores se alinearon gradualmente. La venta de Alstom a General Electric (en 2015 -n.e.) o la cancelación del “contrato del siglo” de los submarinos de Australia (con la firma de los acuerdos AUKUS en 2021) nos recuerdan que esa dependencia tiene todavía un costo significativo para la economía del país.
Y para comentar más de Estados Unidos, Harbulot señaló:
Una potencia extranjera es hostil cuando perjudica la preservación de nuestro propio poder. Ese es todo el debate sobre la forma con que Estados Unidos buscan asegurar su supremacía sobre el mundo, sin mostrarse como un imperio tradicional. Estados Unidos desempeñaron históricamente un papel indirecto bastante activo en la reducción del poderío de Francia, con el pretexto virtuoso de denunciar los imperios coloniales europeos. Pero no olvidemos que los ciudadanos de esa joven república fundaron su nación conquistando los territorios ocupados por pueblos indígenas que fueron, posteriormente, guardados en reservas.
Para Harbulot la situación es todavía peor en el ámbito de la Unión Europea:
Europa sólo entra en la estrategia cuando está contra las cuerdas con 15 puñales apuntando contra su pecho. La estrategia de anticipación, en general, no existe en Bruselas. La UE ha cultivado otra forma de ambigüedad en su sociedad con Washington. Esto se puede explicar con el hecho de que en los últimos años la UE generó un excedente de 150 mil millones de euros en su intercambio comercial con Estados Unidos… Pero esa ventaja aparente no nos permite abrir un camino, por más estrecho que sea, que nos lleve al inicio de una autonomía estratégica. Vamos a permanecer lúcidos, y la Unión Europea todavía vive bajo la presión geopolítica y militar muy fuerte de Estados Unidos.

