Según los autores de esta investigación, un grupo de psicólogos de la Universidad de Ohio State (Estados Unidos), “midieron” científicamente y en un periodo extenso de tiempo cómo afectan las advertencias e imágenes que plasman las consecuencias nocivas del tabaco en los compradores de cajetillas.
La conclusión a la que llegaron estos expertos es clara: las fotos son mucho más eficaces que los textos para persuadir a los consumidores de que abandonen el hábito.

