Este sábado 6 de mayo, Carlos III fue coronado rey, en el mismo trono de madera de roble báltico que se usó por primera vez en la ceremonia de coronación del rey Eduardo II (1307-1327), anunció el Palacio de Buckingham.
Camila, la reina consorte, también será coronada en la histórica ceremonia.
Carlos se convirtió en monarca tras la muerte de la reina Isabel II, pero la coronación marcará una celebración simbólica de su nuevo reinado.
Camila fue ungida con aceite en la cabeza por el arzobispo de Canterbury, quien posteriormente impuso en su cabeza la corona de la Reina María.
La esposa del rey Carlos III deja, de esta forma, de ser llamada reina consorte, para pasar a ser considerada únicamente como reina pic.twitter.com/B1dqLyvze1
— Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga) May 6, 2023
El Trono de San Eduardo
Fue encargado en 1296 por Eduardo I, para albergar uno de los símbolos más importantes de la historia de la isla, la llamada Piedra de Scone, que el citado rey capturó en la abadía, tras derrotar a los escoceses.
Desde el siglo XIV, tanto el trono como la piedra sobre la cual se sentaban los monarcas, han sido un elemento central en los actos de coronación de los soberanos británicos.
Londres devolvió la Piedra de Scone a los escoceses, en 1996, que la exhiben en el Castillo de Edimburgo, a condición de que sea devuelta para ser usada en las coronaciones.
El bloque de arenisca llegó este sábado a la capital británica, procedente de Escocia para ser usada dentro de unos días más.
En un despacho de prensa
Buckingham explicó que, según la tradición, los reyes Carlos y Camilla se sentarán en diferentes Sillas de Patrimonio, Tronos y Sillas de Congregación.
Las Sillas de Patrimonio, de madera de haya bañada en oro, se fabricaron en 1953 para la ceremonia de coronación de la madre del soberano, Isabel II, el 2 de junio de ese año, y ahora se usarán en el acto de coronación de la reina Camila y en el comienzo de la ceremonia.
En tanto, un centenar de Sillas de la Congregación, recubiertas de terciopelo azul, también se usarán en la Abadía de Westminster. Tras la celebración, estas sillas serán subastadas y los beneficios irán a parar a fundaciones caritativas.
