Ante la generación de las emisiones de gases de efecto invernadero y su impacto en el cambio climático, investigadores del Cinvestav Unidad Mérida, estudian la capacidad de los pastos marinos para capturar el CO2 y almacenarlo como carbono azul (carbono orgánico de los ecosistemas marino-costeros), a fin de buscar estrategias para mitigar la contaminación generada por esos gases.
Una investigación, encabezada por Tania Cecilia Cota Lucero y publicada en la revista PeerJ, se señala que se tienen estimaciones globales de cuánto CO2 se captura por estos hábitats; empero, hace falta generar información sobre el rol de los pastos marinos ante el fenómeno del cambio climático local.
La meta -dice Cota-, es contar con mapas precisos de su extensión a escala nacional, regional y sobre todo local, por ello estamos recogiendo, sistematizando y organizando información de diversas fuentes, con el objetivo de crear una base de datos robusta que ayude a identificar su estado de conservación.
Además, se busca proponer acciones para proteger esos ecosistemas (porque se enlistan como especies en riesgo); que se efectúe su monitoreo, como se hace con manglares o arrecifes de coral; y sirva de exhorto a la comunidad científica y a la sociedad, en busca de darles mayor visibilidad, conservarlos y restaurar los que presentan daño.
¿Qué son los pastos marinos?
- Son especies del grupo de las angiospermas (plantas con flores) que evolucionaron de sus similares terrestres hace 100 millones de años.
- Cuentan con un sistema de tallos horizontales subterráneos, que se extienden por los sedimentos.
- Sus raíces absorben los nutrientes y presentan la capacidad de expandirse cubriendo grandes extensiones de terreno submarino.
- Retienen carbono 35 veces más rápido que los bosques tropicales almacenándolo en forma de materia orgánica, contribuyendo a la mitigación climática.
