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Irma la dulce, la mujer de la mancha

Foto: ivanovgood 
Bolivar Hernandez*
Hace muchos años conocí a una linda jovencita, y nos enamoramos perdidamente uno del otro, como suele suceder en esas edades tempranas de la juventud.
Irma se llamaba; ella nació antes de las Karinas, Evelyn, Candy, Ágatha, y Jennifer.
Irma la dulce, le decía yo en clara referencia a una película de mi época. Irma la dulce, 1963, con los grandes actores Jack Lemmon y Shirley Mac Laine.
La heroína de la película era una prostituta explotada por su novio, que luego conoce a un policía que la quiere rescatar de los malos tratos de su pareja. Y mi novia Irma, era una dulce y casta chica provinciana.
Irma no era inmaculada, pero eso lo descubrí posteriormente. Irma tenía una mancha, en realidad varias. Pero no eran manchas morales, ni mucho menos.
En esa época
La moda eran los productos de belleza llamados Max Factor. Y los usaban casi todas las mujeres del siglo XX. Max Factor, era un cosmetólogo de origen polaco, que fundó su empresa en el año de 1909, en los Estados Unidos.
Max Factor murió a los 66 años , y su hijo Francis continuó con el negocio, y le agregó a la marca tradicional Max Factor jr.
Resulta que Irma la dulce, usaba estos maquillajes, bases, para cubrir unas manchas blanquecinas en su rostro moreno claro. Me di cuenta que se aplicaba varias capas de maquillaje en su cara, porque se notaba mucho una línea en su cuello que pasaba de blanco a negro.
Irma la dulce aprendió a maquillarse con destreza y en la oscuridad también.
Debo confesar que mis labios y mi ropa quedaban impregnadas de maquillaje extraído del rostro de la bella Irma la dulce.
En esa época no existían los Klennex aún, no había pañuelos desechables, así que se usaban los diminutos pañuelos de tela con finos bordados que las chicas obsequiaban a sus pretendientes, impregnados con perfumes discretos.
Gracias a los pañuelos que me obsequió mi amada Irma la dulce, descubrí una alergia temprana a los perfumes, que me producían mareos y leves dolores de cabeza, y en casos extremos, mucha náusea.
Como ese exceso de maquillaje en el bello rostro de Irma la dulce, era obvio y notorio, pero tampoco se podía indagar sus causas, así como así.
Tras un año de un tórrido romance
Tuve la osadía de preguntar a la amada Irma la dulce, el motivo de esa tosca máscara de maquillaje en su faz.
Ella confesó la verdad, pero no sabía el nombre de su mal, simplemente me dijo:
Tengo varias manchas muy blancas en mi rostro y en el abdomen también. Son manchas irregulares, no circulares, sino más bien como alargadas.
Ella toda la vida ignoró que padecía de vitiligo. Y que había cura a ese mal. Es una enfermedad caracterizada por la pérdida de pigmentación.
Ocurre cuando las células productoras de la pigmentación mueren o dejan de funcionar. Pueden aparecer esas manchas blancas en la piel, en cualquier sitio del cuerpo.
De Irma la dulce nunca supe más nada, después de haber roto ese idilio famoso en el pueblo, yo me fui muy lejos a explorar otros mundos.
Mucho tiempo después indagué que en Cuba encontraron el remedio al vitiligo, y es un tratamiento con placentas humanas. Pero eso lo supe 40 años después de besar por última vez a Irma la dulce. Ya era muy extemporáneo mi descubrimiento. ¡Ni modo!
*La Vaca Filósofa
Fotos: ivanovgood / Bru-nO 
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