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Jesuitas asesinados: AMLO, Calderón y la farsa  

Arturo Ríos Ruiz  

La Fiscalía General de Chihuahua confirmó que el lunes se recibió un reporte que indicaba que tres personas fueron asesinadas en el poblado de Cerocahui, municipio de Urique. Un hombre perseguido por un sujeto armado se refugió en una iglesia, sin embargo, el victimario lo agredió en el interior, al igual que a dos sacerdotes que se encontraban en el templo.

El hecho sacudió la conciencia general, se trata de dos jesuitas de muy buena reputación en esos lares, que únicamente se han dedicaban a trabajar por los desvalidos de la zona rarámuri, de Chihuahua.

Desde el vaticano

El papa Francisco lamentó “tantos asesinatos en México tras homicidio de dos sacerdotes jesuitas” y más tarde, el jerarca de la Iglesia Católica vía Twitter, volvió a pronunciarse sobre el crimen, al tiempo que remarcó que hay muchos asesinatos en México que causan un “sufrimiento inútil”.

Causa gran malestar el sainete escenificado entre el presidente Andrés Manuel y el exmandatario Felipe Calderón, politizando el delicado suceso que lastima al país y al mundo católico.  

Calderón, publicó en su tuit: “¿Tocamos ya fondo? ¿Se olvidará este hecho sin precedentes en días por venir? ¿Prevalecerá la indiferencia de las autoridades o la sonrisa cómica y sardónica de AMLO cuando se presentan las masacres?” Ejecuciones de sacerdotes, frente a los ojos de Dios.

Y presto, AMLO respondió: Es “el colmo del cinismo y la hipocresía” que el expresidente Calderón se atreviera a culpar a su gobierno por los asesinatos de los sacerdotes jesuitas.

Esto lo saben bien los jesuitas y lo saben bien los que viven en Urique, Chínipas, en Creel, en Batopilas, saben bien cómo se fue creando toda esta organización y el contubernio con autoridades, dijo López Obrador.

Seamos claros

Felipe Calderón no tiene calidad moral para criticar a nadie en el problema de la delincuencia. Él movió el panal del avispero cuando mandó en México, a través de su fallida campaña bautizada como Guerra al Narcotráfico que, en el fondo, sólo buscaba legitimarse por el exiguo margen de votos con los que ganó la Presidencia en 2006.

Y López Obrador, siempre olvidado que sus obligaciones para con el país iniciaron el uno de diciembre de 2018, al asumir el Poder Ejecutivo y ya basta de que todo lo adverso en su administración, lo resbale a los anteriores, Cada período debe responder por sus desaciertos y en éste, en la 4T, hay demasiados.  

Ya son más de tres años de mandato y para todo hay culpas ajenas. El señor mandón sólo se dedica al auto halago, cerrando los ojos ante la triste realidad del país.  Engañándose así mismo, en una exhibición más de sus indolencias.

Email: rrrart2000@hotmail.com
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