Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma*
El grupo BRICS nació hace 18 años, no por capricho de los gobiernos que lo integran, sino para dar una respuesta necesaria e indispensable a la gran crisis financiera y a las ilusiones del mundo unipolar encabezado por los EUA. La razón de su nacimiento todavía persiste y con más fuerza.
Por desgracia, hay especialistas económicos y políticos, promotores de “adivinanzas” negativas en torno a su resiliencia y llegan a desear abiertamente su fracaso. Esto acaba de pasar con relación a la 15ª cumbre delo grupo celebrada en Johannesburgo, África del Sur.
En las últimas tres décadas, el mundo cambió profundamente
Surgieron nuevos actores económicos, comenzando por China e India, quienes pretenden influenciar y alterar el equilibrio del poder internacional. El grupo de coordinación económica y política del BRICS es solamente uno de estos nuevos grupos emergentes. Ellos no pretenden “desafiar” a Occidente, como afirman los medios sociales de comunicación, pero si ayudar en la creación de un orden internacional más equitativo.
No es, por ende, coincidencia que la Declaración Final de Johanesburgo destaque:
El compromiso con el multilateralismo inclusivo y el respeto por el derecho internacional, incluyendo los propósitos y principios consagrados en la Carta de Naciones Unidas en tanto piedra angular indispensable, y el papel central de Naciones Unidas en un sistema internacional en el cual los Estados soberanos cooperen para mantener la paz y la seguridad, para promover el desarrollo sustentable, para garantizar la promoción y protección de la democracia, los derechos humanos y las libertades fundamentales para todos y para promover la cooperación basada en el espíritu de la solidaridad, respeto mutuo, justicia e igualdad. Palabras claras.
Siguiendo la lógica de que todo se valoriza en dinero, un análisis del peso económico del grupo confirma su crecimiento y su influencia. Existen, obviamente, muchas orientaciones y apreciaciones diferentes entre los miembros del BRICS, pero un asunto consolidado es el uso de monedas locales en el comercio interbloque.

Se ha hablado demasiado sobre la intención del BRICS de crear su propia moneda circulante
Esto nunca estuvo realmente en la agenda, pero la utilización de sus monedas está aumentando. La Declaración Final incentiva su uso en el comercio internacional y en las transacciones financieras entre los BRICS y sus socios comerciales. Se apoya el fortalecimiento de las redes bancarias y la posibilidad de efectuar pagos en monedas locales.
La verdadera novedad es el estudio para la creación de una unidad contable basada en el modelo de la ECU europea (European Currency Unit), antecedente a la entrada en vigor del euro.
La ECU no era una moneda circulante, sino un sistema de promoción de comercio dentro de la Unión Europea (UE) y con otros países. Su papel fundamental fue destruido en 1992, por los devastadores ataques especulativos contra algunas monedas, la libra esterlina y la lira italiana. Todavía en la actualidad, Europa paga por los efectos negativos de aquel sabotaje.
El BRICS tendrá que tomar en cuenta lo ocurrido con la ECU y preparar medidas eficaces de defensa contra ataques especulativos. Y ellos muestran estar conscientes de ello, cuando afirman que “el Arreglo Contingente de Reservas (CRA) sigue siendo un importante mecanismo para mitigar los efectos de una situación de crisis, complementando los acuerdos financieros y monetarios internacionales existentes y contribuyendo para el fortalecimiento de la seguridad financiera global.
El compromiso hacia un nuevo orden económico internacional se realza en el explícito llamado a “una reforma de las instituciones de Bretton Woods, otorgándole un papel más importante a los mercados emergentes y a los países en desarrollo”.
El Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) es siempre el centro y el motor de las actividades. Y en respuesta para aquellos críticos del grupo de ser un club informal sin instituciones, la Declaración Final reconoce los progresos alcanzados en el desarrollo institucional del BRICS y que su cooperación debe acomodar los cambios y acompañar los tiempos.
Por último, pero no menos importante, es el anuncio de la expansión del número de miembros:
Decidimos invitar a la República Argentina, la República Árabe de Egipto, República Federal Democrática de Etiopía, la República Islámica de Irán, el Reino de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos a convertirse en miembros de pleno derecho del BRICS el 1º de enero de 2024.
Además, se otorgó la bienvenida a la participación en las reuniones de otros 26 países emergentes como Amigos del BRICS. ¿Estará interesada la Unión Europea?
*MSIA Informa

