abril 19, 2026

La agencia africana calificadora de riesgos en construcción

La agencia africana calificadora de riesgos en construcción

Mientras los países europeos parecen haberse sometido definitivamente a los dictados de las tres hermanas calificadoras de riesgo estadounidenses, África, por su cuenta, trabaja para crear una agencia propia. La iniciativa fue resaltada por el economista nigeriano Akinwomi Adesina, presidente del Banco Africano de Desarrollo (AFDB), siglas en inglés), en su reunión anual realizada recientemente en Nairobi, Kenia.

Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma (MSIA)

La intención del Consejo de Gobernadores del banco es tener “una evaluación justa y adecuada de las operaciones soberanas y no soberanas del continente”. El objetivo “no es competir con agencias calificadoras internacionales, sino establecer una nueva cultura de evaluación que tome en cuenta las diferentes especificidades de las economías africanas”

Adesina estima que la creación de una agencia africana les ahorrará más de 75 mil millones de dólares anualmente, que son gastos del servicio de la deuda, resultado de una calificación crediticia “injusta”. Una cantidad significativa, la cual podría asignarse hacia numerosos proyectos de desarrollo.

Las tres agencias de estadounidenses, Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch controlan el 95% de las operaciones de calificación de riesgo globales y usan parámetros clásicos, incluyendo el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), ingreso per cápita, deuda pública, niveles históricos de inflación e insolvencias y la presumida estabilidad de las instituciones.

La AFDB recomienda, entre otras cosas, la revisión del método de cálculo del PIB de las economías africanas, para incluir las riquezas del subsuelo, las materias primas y el potencial de la mano de obra juvenil. Y, una vez que Occidente coloca el medio ambiente, el consumo y la reducción de emisiones de dióxido de carbono (CO2) entre sus prioridades, África quiere con razón, que la contribución ambiental del continente también tenga parámetros (bosques, almacenamiento de carbono, etc.).

Foto: mohamed_hassan

Hace algunas semanas

La Unión Africana apoyó vigorosamente la necesidad de escaparse de los dictámenes de las “tres hermanas calificadoras” y trabajar para una agencia totalmente africana. La idea de una agencia africana de calificación del crédito, denominada ACRA (African Credit Rating Agency), ya se había formulado en 2017 y recibió el respaldo de varios organismos de Naciones Unidas.

Aunque no tengan una cativa presencia en el continente y usen frecuentemente datos del Banco Mundial o de instituciones de África Central, las agencias estadounidenses, explotando las divisiones internas y las inadecuaciones burocráticas de África, han sido capaces, sin ser molestadas, de “pontificar” sobre las tendencias económicas de los países africanos.

Hoy, las cosas cambian. África ya no está a merced de los acontecimientos. Es parte activa del llamado Sur Global y también es capaz de implementar una gestión competente y preparada. Es por esta razón que los gobernadores del AFDB también apelarán por una reforma de la arquitectura financiera global, que debería acompañarse por esfuerzos intensificados por parte de los países africanos para mejorar sus ambientes macroeconómicos.

La AFDB es consciente de que las tensiones geopolíticas internacionales, la inflación de los precios de los alimentos y las políticas monetarias externas vuelven el desarrollo muy difícil de ser alcanzado, si fuera concebido con los viejos métodos de sumisión y dependencia de la “benevolencia” de otros. Sin embargo, el banco también está consciente de las enormes riquezas del continente: materias primas de todo tipo, tierras raras, agua, bosques y una población muy joven en crecimiento. Consideremos que la edad promedio del continente gira alrededor de los 19 años.

Mientras que los “activos” bajo gestión (asset under management) ascienden globalmente a casi 120 billones de dólares, la parte africana es solamente de 2.5 billones.

El programa busca acelerar la transformación de África. Para lograr los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) de la ONU para el año 2030, el déficit financiero anual aumentó de 2.5 hasta 4 billones de dólares. África necesitaría 1.33 billones de dólares por año para llegar a los objetivos. Una cantidad significativa.

Es por esta razón que la AFDB también colocó la activación del sector privado nacional e internacional en el centro de las futuras actividades de financiamientos. Mediante diversas formas de garantía y mitigación de riesgos, el objetivo es incentivar la participación privada en inversiones reales de desarrollo, en infraestructura, en agricultura, en sectores sociales y, en particular, en la industria.

En realidad, el sector industrial contribuye solamente con 10% del PIB africanos. En secuencia de las experiencias del BRICS, las emisiones de títulos de desarrollo en monedas locales africanas también están para crecer. En todo esto, el Fórum Africano de Desarrollo, la plataforma de desarrollo creada por la AFDB en 2018, tiene un papel importante. En pocos años, ya movilizó inversiones por 180 mil millones de dólares.

Fotos: Pixabay

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