abril 17, 2026

La burbuja de los derivados crece sin control; niveles de altísimo riesgo

La burbuja de los derivados crece sin control; niveles de altísimo riesgo

El más reciente boletín trimestral del Banco de Liquidaciones Internacionales (BIS) de Basilea arroja que la burbuja de derivados de ventanilla u OTC (over-the-counter) alcanzó niveles insospechados y de altísimo riesgo.

Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma

Los datos disponibles a finales de julio de 2025 revelan que el valor nocional de los derivados OTC sobrepasó los 846 billones de dólares, un aumento del 16% con respecto al año anterior. La burbuja ya tenía enormes dimensiones, pero un aumento tan significativo nunca antes se había registrado. Los derivados OTC se negocian fuera de los mercados regulados, lo cual, obviamente no es nada tranquilizador.

En el mismo período, el valor bruto de mercado de los derivados también aumentó 29% llegando a un total de 21.8 billones de dólares. El valor nocional calcula el valor de todas las negociaciones abiertas. Es importante saber de esto en caso de una grave crisis sistémica, cuando todos los activos necesitarían protegerse. Por otro lado, el valor bruto de mercado es un retrato de la situación en un determinado momento, es decir, el momento en que movimientos positivos o negativos deben ocurrir para cerrar y liquidar todo as los contratos en abierto.

Esos aumentos son consecuencia de las polémicas declaraciones del presidente Donald Trump sobre aranceles y tasas de interés, así como de sus declaraciones y acciones económicas y geopolíticas. De hecho, el gran impacto ocurrió en abril pasado, después de sus decisiones y oscilaciones diarias en relación a los aranceles.

En aquella ocasión, todos los operadores financieros, especuladores o no, corrieron a comprar derivados, apuestas que pudieran ofrecer protección en caso de grandes oscilaciones en los mercados financieros y cambiarios.

De hecho, las turbulencias globales generaron un enorme crecimiento en los derivados de las tasas de interés o IRDs (interest rate derivatives), particularmente en Europa, donde los IRDs denominados en euros tuvieron un aumento de 24%. Esos derivados representan el 79% de todos los contratos de ventanilla.

Foto: Pixabay

La crisis financiera global de 2008

Los derivados cambiarios y las operaciones de cambio llegaron a 155 billones de dólares, un aumento de 25 billones de dólares, o 19%, en el mismo período de 12 meses.

Tales números llevaron al BIS a expresar su grave preocupación, pues representan el mayor crecimiento ya registrado, principalmente desde la crisis financiera global de 2008.

Desde aquel dramático evento, los niveles de deuda soberana aumentaron significativamente. En muchas economías avanzadas, llegaron ahora a los máximos históricos después de la Segunda guerra mundial.

De acuerdo con las proyecciones más recientes del Fondo Monetario Internacional (FMI), se espera que los niveles de deuda aumenten todavía más, alcanzando un promedio de casi 120% del Producto Interno Bruto (PIB) de las economías avanzadas y 85% de las economías emergentes.

En consecuencia, la intermediación financiera pasó de préstamos al sector privado para el financiamiento de gobiernos. En los mercados de títulos soberanos, la presencia de instituciones financieras no bancarias (IFNBs), el llamado “sistema bancario paralelo”, compuesto en gran parte por fondos de todos los tipos, también creció considerablemente, en detrimento del sistema bancario tradicional.

En las economías avanzadas, las IFNBs administran activos equivalentes al 400% del PIB de todo el sector. Los fondos “hedge”, en particular, operan en mercados de financiamiento de corto plazo que permiten el uso de apalancamiento.

Estas también son operaciones apalancadas, que se vuelven altamente vulnerables a potenciales choques y, con ellos, todo el sistema financiero.

La mayor presencia de algunas IFNBs en los mercados de títulos soberanos aumenta la probabilidad de picos no-lineales en los rendimientos. Más específicamente, existen varios canales mediante los cuales las IFNBs pueden generar y amplificar el estrés en los mercados de deuda soberana.

Con frecuencia, por ejemplo, usan títulos soberanos para administrar su liquidez o exploran el hecho de ser emitidos en moneda de un país para operar en los mercados de cambio. Todas estas operaciones, pueden exigir una liquidación inmediata de títulos del gobierno para cubrir cualquier déficit potencial.

Ann San en Pixabay

Las tasas de interés pueden no regresar a niveles muy bajos observados en la década anterior a la pandemia de Covid-19

De hecho, las actuales tasas ya están presionando a las finanzas públicas. En muchos países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), los pagos promedio de intereses de la deuda soberana aumentaron del 3% del PIB en 2021 hasta más del 4% en 2024.

Un significativo riesgo para la sustentabilidad de la deuda es el hecho de que los rendimientos de los títulos pueden aumentar todavía más, especialmente, si la inflación vuelve a subir o si los gobiernos atrasaran la administración de grandes déficits presupuestales. Además, estas proyecciones no toman en cuenta posibles nuevos choques financieros y político-económicos.

Trump ha demostrado en repetidas ocasiones su falta de comprensión de los complejos procesos financieros y económicos. En la mejor de las hipótesis, él es alguien que compra un inmueble barato y lo vende caro.

Por desgracia, para él y los otros, la falta de una reforma al sistema económico y financiero global, capaz de alinear el crédito a la economía real, torna la gestión de los presupuestos públicos, de la deuda y de las finanzas altamente precaria, complicada y arriesgada.

Fotos: Pixabay

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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