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La “carbonización” de Europa

Foto: catazul/Pixabay 

CONTAMINACIÓN, CARBÓN

MSIA Informa

Ninguna región del mundo se ha comprometido más con la agenda de la descarbonización de la matriz energética que la Unión Europea (UE). Los gobernantes, están más comprometidas por una ilusoria combinación de virtuosismo políticamente correcto y un arrogante sentido de superioridad moral, que, orientados por una visión estratégica de sus propios intereses de largo plazo.

Un ejemplo es la reciente decisión del Parlamento Europeo de prohibir la venta en el bloque de vehículos movidos por gasolina o diésel a partir de 2035, permitiéndose tan sólo los vehículos totalmente eléctricos.

Sin embargo, las sanciones impuestas a la importación de petróleo y de gas natural de Rusia están colocando a la UE ante la irónica perspectiva de obtener el efecto contrario, una inminente carbonización de sus fuentes energéticas.

En los últimos días

Alemania, Italia, Austria, Holanda y Dinamarca, anunciaron medidas para reactivar las plantas termoeléctricas a carbón para compensar parte de las importaciones interrumpidas y combatir la brutal elevación de los precios del gas y del petróleo, que ya se manifestaba antes de la guerra de Ucrania, y que fue agravada por las sanciones.

En Alemania, un constreñido ministro de Asuntos Económicos y Acción Climática, Robert Ha Beck, anunció que el país tendrá que mantener en operación las termoeléctricas que deberían desactivarse a finales de año, una exigencia del mismo partido Verde para integrar la coalición gubernamental del canciller Olaf Schulz.

Esto es doloroso, pero es una necesidad absoluta reducir el consumo de gas en esta situación. Si no lo hiciéramos, corremos el riesgo de que las instalaciones de almacenamiento no estén llenas a finales de año, cuando el invierno llega -dijo (Reuters, 20/06/2022).

El principal ideólogo del partido Verde, Ha Beck

Está viendo que, en el mundo real, la ideología es algo muy diferente. En su libro de 2021, De ahora en adelante: un esbozo político, publicado antes de las elecciones que llevaron a su partido al gobierno, escribe que la cuestión climática debe ser el elemento central de organización de la economía y de la sociedad, incluso con castigos para actividades antiecológicas. Ecos de Al Gore, de quien es fiel discípulo.

Un constreñimiento más para Berlín vino del hecho de que Rusia redujo en 20 por ciento el abastecimiento de gas por el gasoducto Nord Stream I, a causa de la ausencia de una turbina, cuya reparación fue “tercerizada” por Siemens a una empresa canadiense y ahora es el blanco del impasse debido a las sanciones impuestas a Rusia (Reuters, 16/06/2022).

En el telón de fondo de la crisis energética está la trampa autoimpuesta, y no solo por la Unión Europea, de que los combustibles fósiles fuesen sustituidos por fuentes renovables. De acuerdo con la ilusoria meta del carbono cero neto se inició la desinversión en el sector, inclusive con la desactivación de parte de la infraestructura de refinación de petróleo, lo que resultó en la reducción de la capacidad de refinación de 3 millones de barriles por día en los países occidentales.

Según la empresa de consultoría S&P Global, el mundo tiene capacidad de refinación suficiente, pero la capacidad ociosa se está cambiando para Rusia y China. (O Estado de S. Paulo, 19/06/2022).

La pandemia del Covid-19 tomó al mundo por sorpresa

Y asestó el primer golpe en esos planes ilusorios, mucho más ideológicos que realistas. Ahora, independientemente de su resultado, la guerra de Ucrania deja el plan de carbón cero en la incómoda situación de un virtual jaque mate, por lo menos en un futuro previsible.

Y muchos se preguntan por qué Alemania no reactiva también las plantas nucleares desactivadas en el gobierno de la canciller Angela Merkel, también por exigencia del partido Verde, que integraba la coalición gubernamental de ese entonces.

La respuesta nada tiene que ver con cuestiones ambientales, sino con el hecho de que el PV es una herramienta política de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Alemania, y Estados Unidos, la potencia líder de la alianza atlántica, no está interesada ni siquiera un poco en la salud económica alemana.

Vale la pena recordar la inmortal definición de lord Ismay, primer secretario general de la OTAN sobre la finalidad de la organización: Mantener a los rusos fuera de Europa, a Estados Unidos dentro y a Alemania abajo.

Es decir, para los europeos no es tan sólo la matriz energética la que pasa por una carbonización, sino también su soberanía como entidad política.

Foto: catazul/Pixabay 
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