Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma
La guerra de Ucrania sirvió para explicar el aumento de los precios, pero se vuelve casi una vergüenza cuando éstos caen. Sobre la creciente y descontrolada inflación hay algo que no cuadra. ¿Por qué los índices internacionales de las commodities registraron una caída de precios en los últimos meses? Para entender, ayudan los datos del informe Commodity market Outlook (Panorama del mercado de commodities), publicado en abril pasado por el Banco Mundial, el cual analiza globalmente los índices de precios de tres grandes categorías: energía, productos agrícolas y metales en general. Un índice es una especie de canasta ponderada del precio de diversas commodities que lo componen. Considerando los índices iniciales con el valor 100 hacia el primero de enero de 2020, es decir, antes de la pandemia, ellos caen para las tres categorías hacia julio-agosto de aquel año. Después, durante 2020, comienza un alza gradual hasta llegar al nivel de 216 para el índice de productos energéticos, 150 para productos agrícolas y 182 para metales, el primero de marzo de 2022, al comienzo de la guerra en Ucrania.
Si la caída de los precios en los primeros meses de 2020 podía explicarse por la restricción de la demanda debido a los bloqueos de producción y reducciones de consumo, por otro lado, es difícil sustentar la misma explicación para el segundo semestre del año y para el inicio de 2021, cuando, por otro lado, los precios suben. De hecho, incluso en aquellos meses, la producción y el consumo estaban en retracción.
La recuperación en los últimos meses de 2021 e inicio de 2022 no es suficiente para explicar el aumento de los valores de los índices referidos. Las desviaciones son muy grandes, en comparación con los modestos cambios en la producción y en el consumo. El informe del Banco Mundial afirma que la guerra en Ucrania ocasionó graves interrupciones en el suministro y precios históricamente más altos para varias commodities. Para la mayoría de ellas, se espera que los precios sean significativamente más altos en 2002 de lo que fue 2021. Los precios en los energéticos podrían aumentar cerca del 20% en 2022”. No fue así
El 2 de agosto, el Banco Mundial divulgó los datos más recientes sobre los precios de las “commodities”. En julio, los precios de la energía en general cayeron 1.3% (los del petróleo 10%, mientras que los del gas subieron un 50% en Europa) en relación a junio.
Los precios de los productos agrícolas cayeron 7.4%, los de los alimentos, 8.5% y los de los metales, 13.4% y específicamente el estaño 19.5%, el hierro 17%, el cobre y el níquel 16% cada uno. De los máximos de marzo, la participación del cobre cayó 30%. Otro ejemplo: el Bloomberg Commodity Spot Index, que toma en cuenta los contratos s futuro de 23 commodities, cayó 20% en julio pasado en relación al mes anterior.
Estas anómalas variaciones de los precios, tanto hacia arriba como hacia abajo, solamente pueden explicarse por el papel negativo desempeñado por la especulación, en particular en los contratos de futuros. Cuando los mercados perciben un posible aumento futuro de precios, los futuros especulativos operan como multiplicadores. Lo mismo vale para las reducciones esperadas de precios. Aquellos que compran un índice futuro asumen una posición larga y optimista y creen que los precios subirán por encima de los precios de compra. Quien vende un futuro asume una posición corta, bajista, y piensa que el precio de mercado del índice que está venciendo es menor. Ambos lucrarán con la diferencia del precio. El volumen de futuros
Puede determinar las expectativas de crecimiento o declive y, consecuentemente, la evolución de los mercados. Como se sabe, la gran mayoría de los futuros especulativos no involucra transacciones reales de los bienes negociados –estas son apenas el 2%. Cuando el contrato expira o se renegocia antes, solamente se paga la diferencia. Mientras tanto, el efecto de la especulación fue transferido hacia los precios de las operaciones reales de negociación. El último informe del Banco de Compensaciones Internacionales (BIS) de Basilea observa que los derivados OTC (también llamados de ventanilla, no regulados y altamente especulativos) sobre commodities también crecieron casi 30% en 2021.
En las últimas semanas, los futuros vienen cayendo, ya que se espera una recesión, con el consumo y la producción globales en declive. Los contratos hechos hoy anticipan que las mercancías tendrán un precio menor mañana. Aunque casi todos los futuros de índices de commodities estén a la baja hoy, los futuros del gas europeo negociados en Ámsterdam están fuertemente optimistas.
Es la eterna oscilación que enriquece a algunos grandes especuladores y empobrece a los demás sectores de la sociedad y los países más débiles.
