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La Copa FIFA 2026 y la inseguridad en México: ¿Se terminarán los letales abrazos?

Ivana Tomášková en Pixabay

Antes que nada, la Copa Mundial FIFA 2026 es una distracción temporal. Una pausa en la serie de calamidades que asuelan a nuestro país y que van desde la ausencia de un gobierno eficiente y eficaz hasta la ya casi permanente amenaza a la seguridad de quienes aquí vivimos y de nuestros potenciales visitantes. No se ve claro que el gobiernito de la señora Claudia Sheinbaum pueda siquiera paliarla en los meses venideros. Antes, todo lo contrario.

Francisco Rodríguez*

Por vez primera, esta Copa es coorganizada por los tres países. Y la región seleccionada fue la del norte de nuestro continente: Canadá, Estados Unidos y México.

Pero, lo que debería ser un hito económico por el impulso a la infraestructura y al turismo, pende de una delgada hebra que se teje con el entorno de violencia criminal incontrolada y las tensiones políticas que a diario agudiza el régimen de Cuarta… Transformación.

Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey no son metrópolis que escapen del control criminal, debido a esa intolerable alianza de la 4T con las organizaciones delincuenciales, que la Casa Blanca de Donald Trump ha denunciado en varias ocasiones y que los mexicanos padecemos a diario.

Lo peor es que a lo anterior se suman el deterioro de la infraestructura por falta de recursos –que se han desviado hacia los programas electoreros de Morena y a las obras suntuarias, carísimas y prácticamente inservibles del “presidente López Obrador”– y ausencia de voluntad política de la señora Sheinbaum para enderezar el rumbo.

No es gratuito, entonces que, según ha trascendido, Trump busque arrebatarle a México la inauguración y los juegos que se celebrarán en nuestro país, ya por lo arriba señalado, porque busca que la derrama económica beneficie sólo a Estados Unidos. Lo que se acrecienta con la cercanía que el estadounidense ha cultivado con el dirigente de la FIFA, Gianni Infantino, siempre dispuesto a complacer al ególatra mandatario.

Así que, si Trump quiere… ¡México bien no podría ser sede de ninguno de los eventos de esta Copa!

¿Válvula de escape o detonante de violencia?

A finales de octubre pasado, el portal Pie de Nota, del periodista Luis Chaparro, presentó un reporte de Ghaleb Krame y de Raúl Flores intitulado “Amenazas al Mundial 2026 en México: De los Drones Carteleros a la Válvula de Escape Social” donde se lee que más allá de su dimensión deportiva, la Copa Mundial FIFA 2026 constituye una plataforma económica estratégica para México, con estimaciones de más de dos millones de visitantes internacionales y miles de empleos temporales generados.

Las sedes mexicanas —Estadio Azteca, Estadio Akron y Estadio BBVA— simbolizan progreso, pero también exponen vulnerabilidades.

El país enfrenta aproximadamente 30 mil homicidios anuales, una creciente sofisticación tecnológica de los cárteles y tensiones políticas alimentadas por desigualdades estructurales. En este contexto, analistas advierten sobre nuevas modalidades de riesgo, como ataques con drones o amenazas dirigidas a estadounidenses.

Al mismo tiempo, el futbol —fenómeno profundamente arraigado en la cultura mexicana— podría funcionar como válvula de escape social, ofreciendo una distracción temporal ante la conflictividad por agua, trabajo y derechos.

Atención a los drones de la delincuencia

Luego de leer lo anterior se preguntará usted, ¿pueden esquivarse tales riesgos y amenazas?

De acuerdo a Krame y a Flores, dichas intimidaciones pueden mitigarse mediante cooperación trilateral y medidas preventivas.

El evento puede reducir temporalmente la ingobernabilidad, aunque también generará protestas por gentrificación, desigualdad y falta de transparencia.

En términos conceptuales, los drones representan una evolución tecnológica en la guerra asimétrica, mientras que la válvula de escape describe un mecanismo sociopsicológico de alivio colectivo, documentado en casos como Brasil 2014, donde el espectáculo deportivo desvió el foco de la crisis social.

Acto seguido, los autores del reporte hacen una cronología de las amenazas que, de 2023 a lo que de 2025, se han hecho presentes ante el evento mundialista:

Estadounidenses, ¿blanco de los criminales?

Esto, porque obviamente, lo que más preocupa al gobierno de Trump son los riesgos que aquí podrían correr los visitantes de su país, luego de que el Departamento de Estado emite alertas de nivel 3 para Baja California, debido a homicidios y secuestros.

Desde octubre de 2025, narco-banners amenazan a estadounidenses en Baja California, Los Cabos y Puerto Vallarta en respuesta a acciones antidrogas de EEUU. Los cárteles operan bajo un modelo mafioso que podría afectar negativamente el turismo y el control del tráfico de fentanilo.

La conclusión a la que llegan Krame y Flores, textualmente, es que “el Mundial 2026 sitúa a México ante un equilibrio delicado entre oportunidad y vulnerabilidad.

¿Aprobarán México y Sheinbaum esta dura prueba?

Indicios

Hace nueve años, el comentarista deportivo David Faitelson dijo que “el futbol no es ajeno a los graves problemas que atraviesa México en cuanto a seguridad, economía, política y sociedad. Forzar la realización de un Mundial en México no solo sería imposible, también inapropiado”. Lo decía, justo cuando el enojo de los aficionados mexicanos se expresaba en contra de Estados Unidos y Canadá por ser anfitrión de más partidos que los que se celebrarán aquí, cuando esas dos naciones no tienen la pasión por ese espectáculo como la que sí hay aquí.

Vaya para usted mi sincero reconocimiento por haber leído estas líneas. Como siempre, también, le deseo ¡buenas gracias y muchos, muchos días!

*Amplia experiencia en los medios y en la industria de la comunicación.
*Experto en Negociación, Habilidades Analíticas, Gobierno, Publicidad y Gestión de Eventos.
*Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales UNAM.
*Redes sociales:https://www.indicepolitico.com/ indicepolitico@gmail.com/ @IndicePolitico/ @pacorodriguez
Fotos: Ivana Tomášková/Pixabay

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