El excepcional aumento tanto de la deuda pública como de la privada a escala mundial, particularmente en los Estados Unidos, es una evidente causa de inestabilidad en los mercados financieros internacionales. Si sumamos además los riesgos de una guerra ampliada, las fibrilaciones financieras están y estarán a la orden del día. Las tensiones anunciadas en las últimas semanas explotarán de Este a Oeste, afectando todos los mercados bursátiles.
Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma*
El colapso del mercado accionario japonés, todavía requiere un análisis un poco más profundo y específico. El pasado lunes 5 de agosto, la Bolsa de Tokio se desplomó casi un 13%, y combinado con otros choques anteriores, resultó en la caída de casi una cuarta parte del valor del índice Nikkei, en comparación con el mes anterior.
La principal explicación es el llamado “carry trade”. Durante más de diez años, el banco central japonés mantuvo una tasa de interés del 0%. Los pesos pesados de las finanzas internacionales, incluyendo los propios japoneses, se aprovecharon de esto y contrajeron préstamos en yenes en el banco central, con los cuales, mediante el multiplicador de apalancamiento, compraron activos, títulos de varios tipos, en cualquier parte del mundo occidental en otras monedas, especialmente el dólar estadounidense, que garantizan intereses más elevados, y, por ende, mayores ganancias.
Mucho más frecuentemente de lo que se suele pensar, los créditos en yenes han sido utilizados para transacciones altamente especulativas. Con el apalancamiento, el capital básico es usado para operaciones financieras diez y hasta cien veces más abultadas, con efectos directos sobre los mercados.
Actividades semejantes se efectuaron igualmente en los EUA y en Europa, en el período en que la Reserva Federal y el Banco Central Europeo (BCE) también redujeron sus intereses a cero. La diferencia es que Japón garantizó la “estabilidad” de tasa cero por más de una década. En rigor, el Banco de Japón ha mantenido sus tasas en niveles muy bajos desde mediados de la década de 1990, con el objetivo de relanzar la economía. En 2006, incluso llegó a practicar una tasa negativa. Y el mecanismo de “carry trade” del yen también desempeñó un papel negativo en la gran crisis financiera de 2008.
Datos publicados por el Banco de Liquidaciones Internacionales (BIS) de Basilea
En marzo de 2024, los créditos transfronterizos de los bancos denominados en yenes era equivalentes a 2.2 billones de dólares, un aumento del 52% en comparación con el nivel de finales de 2021. De este valor, cerca de un billón de dólares corresponde a las citadas operaciones de “carry trade”.
Mientras tanto, el Banco de Japón elevó su tasa básica a 0.25%. La expectativa del aumento, seguida por la decisión del banco central, hizo que el valor del yen aumentara tanto que el Yen Currency Index, el indicador del valor del yen en comparación con otras monedas, aumentó 10% en dos semanas.
El nuevo escenario llevó a los operadores financieros a vender algunos de sus activos y comprar yenes para pagar los préstamos contratados. La búsqueda por tener yenes tiende naturalmente a aumentar su valor, estimulando el mismo proceso. La caída de 225 puntos del Índice Nikkei el 5 de agosto es la mayor desde el notorio Lunes Negro de 1987.
Con el “carry trade” se puede obtener fácilmente grandes lucros. La desventaja, no obstante, es que ellos pueden rápidamente transformarse en grandes daños, si la moneda en que se tornó el préstamo aumenta su valor o si la moneda en que se invirtió disminuye su valor. Esto ocurre porque los retornos serán más bajos y costará más para convertir el dinero de vuelta hacia la moneda del préstamo original para saldar la deuda.
Cuando surge la necesidad de liquidar algunos activos para tapar los hoyos, el riesgo es causar quiebras. Además, cuando la crisis del “carry trade” ocurre en relación con una moneda específica, ella tiende a replicarse en otras monedas usadas para operaciones semejantes. En realidad, ya surgieron tensiones en el “carry trade” en francos suizos.
Toda vez que las finanzas internacionales están interconectadas globalmente, cada crisis repercute en todos el sistema. En verdad, todos los mercados de acciones fueron fuertemente afectados. Es relevante notar que el bitcoin perdió inmediatamente un 16%. Es sabido que las criptomonedas son frecuentemente utilizadas para operaciones especulativas.
*MSIA Informa
