Elisabeth Hellenbroich*
En su nuevo libro ¿Putin -Herr des Geschehens?* (Putin ¿Señor de la partida?) Jacques Baud, deconstruye sistemáticamente las fake news, los prejuicios y la desinformación que la grande prensa occidental ha difundido en torno a la participación de Rusia en la guerra de Ucrania. El autor, es un economista y experto en seguridad ex funcionario del Servicio secreto suizo, en 2014 trabajara para la OTAN en Ucrania, posteriormente, en varias misiones ante Naciones Unidas.
Cómo evolucionó la crisis ucraniana
Baud demuestra en el terreno de la historia de la crisis ucraniana que no fueron los rusos, sino los estadounidenses los que hicieron todo para debilitar a Europa y dividirla. En concreto se refiere al “Euromaidán 2014” calificándolo de un “golpe de Estado” con el respaldo de la Unión Europea y de Estados Unidos. En ese entonces se depuso con violencia a un gobierno que, según la OSCE, era “transparente y honesto”, con un enorme carácter de democracia.
Euromaidán estuvo lejos de ser una revolución popular, pues fue realizada por una minoría de elementos nacionalistas radicales del oeste de Ucrania (Galicia) que no representaba a la totalidad de la población ucraniana.
El primer acto legislativo del parlamento que surgió del derrocamiento fue la abolición de la Ley Kivalov-Kolesnitshenko de 2012, que establecía que el lenguaje ruso era igual al lenguaje oficial ucraniano y prohibieron la circulación de la prensa simpatizante con Rusia. Occidente legitimó el golpe de Estado de la derecha extremista, sin decir nada de que los golpistas arrestaron al secretario general del partido de oposición más grande, Plataforma Opositora, Victor Medvedchuk.
Al mismo tiempo, en el Donbás, más del 80 porciento de las víctimas civiles fueron provocadas por las bombas ucranianas, es decir, según Baud, el gobierno ucraniano masacró a su propio pueblo con el consejo militar de la OTAN y de la Unión Europea.
El autor muestra que los vínculos entre los revolucionarios de Maidán y la “extrema derecha” se remontan al tiempo en el que parte de Ucrania estuvo sometida al dominio de la Segunda división SS, Das Reich, que había liberado Jarkov en 1943 en lucha con el Ejército Rojo. Su emblema fue tomado por el regimiento Azov. Desde Euromaidán se pueden ver en las manifestaciones banderas de la extrema derecha y retratos de Stefan Bandera.
Según Baud, entre las milicias ultranacionalistas más importantes destaca el regimiento Azov; el ejército voluntario ucraniano UDA, que es financiado por Estados Unidos y por algunos estados europeos; los “paramilitares patriotas ucranianos” que quieren luchar con los separatistas pro-rusos; la autodefensa nacional ucraniana -una milicia nacionalista antirrusa- Pravi Sektor (Sector derecho). Según Baud, la prensa occidental guarda silencio sistemáticamente sobre el carácter extremista de algunos movimientos de ultra derecha y sobre su influencia en el gobierno ucraniano.
Baud reporta que en 2014 trabajó para la OTAN y observó la crisis ucraniana desde su interior. Era claro desde el principio, según él, que la crisis fue caldeada por Occidente. Hay videos que muestran que los golpistas fueron respaldados por hombres armados que hablaban inglés con acento estadounidense. La revista, Der Spiegel reportó la presencia de milicias de la empresa Academi (la ex Blackwater).
La cuenta regresiva para la guerra
Desde la primavera de 2021, dice Baud, los estadounidenses comenzaron a amenazar con la monstruosa perspectiva de la ofensiva rusa en Ucrania. Selenski anunció el 24 de marzo el decreto para reconquistar Crimea y estacionar tropas en el Sur del país. En ese tiempo se realizaban los ejercicios de la OTAN “Defender Europa 21” de marzo a junio de 2021 cerca de la frontera rusa y del Mar Negro. Ningún medio reportó los movimientos de las tropas ucranianas de mediados de marzo a finales de abril. Seis meses después, (30/10/2021) el Washington Post habló sobre el inusual desplazamiento de tropas rusas a la frontera ucraniana.
El 23 de enero de 2022, parte del personal diplomático estadounidense de Kiev fue retirado. Lo que estaba sucediendo en realidad, según Baud, eran los preparativos para el ataque ucraniano de las repúblicas autónomas. Nadie reportó esto en Occidente.
El secretario de Estado estadounidense, Anthony Blinken, en un discurso pronunciado ante el Consejo de seguridad de las Naciones Unidas el 17 de febrero de 2022, dijo:
No sabemos cómo evolucionarán las cosas exactamente… pero Rusia quiere crear el pretexto para un ataque. Este podría ser un ataque violento, del que culparían a los ucranianos o una acusación contra el gobierno ucraniano. No sabemos de las razone para ello. Podría ser un supuesto ataque terrorista con bombas en Rusia, el descubrimiento inventado de una tumba común, un dron que ataques civiles o un ataque químico real o inventado.
Rusia puede describir este suceso como limpieza étnica genocida y ridiculizar un concepto que nosotros tomamos con seriedad, en particular yo, por mi historia familiar.” (Anthony John “Toby” Blinken nació en la ciudad de Nueva York el 16 de abril de 1962 de padres judíos. Sus antecesores provienen de Ucrania, de Alemania y de Hungría EH). “Segundo: el gobierno ruso puede convocar una sesión de emergencia para abordar la crisis. El gobierno dirá que tiene que hacerlo para defender a los rusos de Ucrania. Entonces comenzará el ataque, los proyectiles y las bombas rusas caerán por toda Ucrania. Los canales de comunicación se destruirán.
Comenzarán los ciberataques contra instituciones claves de Ucrania. Luego los tanques y los soldados rusos tomarán puestos claves que han sido detallados en planos. Creemos que el objetivo de Rusia es Kiev -una ciudad con 2 millones 800 mil habitantes. Tenemos información de que Rusia atacará a grupos ucranianos. (state.gov17/02/2022).
El 16 de febrero, Ucrania intensifica el fuego de artillería
Contra la población de las “repúblicas autónomas” de Donbás, donde muchas ciudades son evacuadas. Ninguna publicación occidental habla de estos acontecimientos.
Baud contempla una enorme probabilidad de que unidades de la CIA fueran llevadas al Donbás en febrero para cometer actos terroristas. Según Baud “todo apunta al hecho de que Estados Unidos quería que Rusia desatara un ataque, y así poder imponer sanciones ejemplares al país. Alemania decidió detener la certificación del Nord Stream 2 (22/02/2022) que desde un principio se había convertido en un objetivo de Estados Unidos.
Las repúblicas de Donezk y Lugansk pidieron el 23 de febrero, ayuda militar a Rusia, a la luz de la intensa ofensiva ucraniana. En su discurso del 24 de febrero, el presidente Putin definió sus objetivos, la desmilitarización y la desnazificación de Ucrania; la neutralidad y evitar la instalación de sistemas de armas Occidentales en territorio ucraniano. Putin pone en alerta las fuerzas nucleares rusas el 27 de febrero.
Baud concluye que la rusofobia de los nuevos europeos es el principal talón de Aquiles de la OTAN, ya que el incidente más pequeño puede llevar rápidamente a la catástrofe nuclear. Si se tiene en mente el posterior aumento de las entregas rusas de petróleo y de combustible para cohetes a Estados Unidos, destaca que a finales de abril de 2022 hubo un cambio en la política de las armas nucleares de Estados Unidos, cuando se abolió el principio del “no primer uso.
Desde entonces, el presidente Biden conduce una política que deja todas las opciones abiertas. Las armas nucleares no sólo como respuesta a un ataque nuclear, aino también como una “reacción a amenazas no nucleares, es decir, Estados Unidos permite el despliegue de armas nucleares en cualquier momento.
El libro compila material muy detallado sobre los preparativos de la actual guerra ruso-ucraniana, la que bien puede escalar con facilidad hasta convertirse en un conflicto nuclear, a menos que prevalezca la razón y se den los pasos para un alto al fuego y una paz duradera.

