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La decadente monarquía británica

Foto: 12019 

Silvia Palacios*

La mención del presidente ruso Vladímir Putin de dos acontecimientos protagonizados por la Iglesia Anglicana de Inglaterra: La bendición de las parejas homosexuales, adoptada en su último Sínodo General celebrado el 9 de febrero y la duda en torno al género de Dios, son representativas de la decadencia que consume al poder anglo-americano.    La Iglesia Anglicana de Inglaterra se separó de la Iglesia Católica en el siglo XVI, en un trágico auto descalabro. Desde entonces es encabezada por el monarca de Inglaterra, quien recibe el título de Gobernador Supremo de la Iglesia de Inglaterra.

Debido a las disposiciones que regulan el vínculo, el rey y las cámaras de los Lores y de los Comunes deben aprobar las resoluciones de los Sínodos Generales de la Iglesia. De manera que, por la simbiosis desde su cuna con el malsano poder oligarca, la Iglesia Anglicana de Inglaterra y su brazo norteamericano, la Iglesia Episcopal (o Episcopagana), son descendencias del poder neocolonial en el mundo secular.

Su última caída libre como confesión religiosa

Arrancó en 1992, al aprobar la ordenación sacerdotal de mujeres; la huida de fieles a otras iglesias aumentó en 2014, cuando el Sínodo General aprobó el ascenso de mujeres al título de Obispas, entre paréntesis, una resolución favorablemente recibida por el premier británico David Cameron, “es una designación histórica y un día importante para la igualdad”, exclamó en ese entonces. Sin embargo, en paralelo, por el creciente repudio tanto a la cultura postmoderna identitaria como a la postración colonial, en varios países de África y de Iberoamérica, las resoluciones del Sínodo Anglicano resonaron entre sus fieles. Al finalizar el Sínodo General de febrero, un grupo de primados anglicanos de Chile, Brasil, la India, Myanmar, Bangladesh, Uganda, Congo, Sudan, Sudan del Sur, Egipto Nigeria y Melanesia, emitió una declaración pública contraria a la retumbante resolución, cuestionando a la principal autoridad eclesiástica de la Iglesia Anglicana de Inglaterra, el arzobispo de Canterbury.

Dado que la Iglesia de Inglaterra se ha apartado de la fe histórica transmitida por los apóstoles con esta innovación en las liturgias de la Iglesia y su práctica pastoral (contraviniendo su propio Canon A5), se ha descalificado a sí misma para dirigir la Comunión como la Iglesia madre histórica. (El Debate 21 de febrero).

La Federación de primados anglicanos

Anunció que, a partir de ahora, “ya no puede reconocer al actual arzobispo de Canterbury, Justin Welby, como el líder ‘primero entre iguales’ de la Comunión global, pues ha llevado a los obispos anglicanos a adoptar decisiones que son contrarias a la fe y al orden de las provincias ortodoxas de la Comunión”.

Y, Henry Ndukuba, arzobispo de la numerosa Iglesia de Nigeria, declaró que, con la promoción de la bendición de las parejas homosexuales, la Iglesia de Inglaterra no solo se opone a la enseñanza del Evangelio, sino que se expone a un terrible declive y a la irrelevancia en el mundo occidental secular y postcristiano.

Fotos: 12019/Pexels
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