En el marco de Las lenguas toman la tribuna, Edna Iris Hernández Ramírez, hablante de lengua úza, afirmó que enfrentan retos profundos: La defensa del territorio y de los espacios sagrados, la recuperación de la lengua frente al riesgo de silencio, la búsqueda de oportunidades reales y justas para el bien vivir y el derecho a ser reconocidos sin tener que justificar su existencia.
Mencionó que la distancia puede doler, pero también despierta un compromiso mayor: Recordar que “no somos individuos aislados, sino parte de una red que sostiene y fortalece la comunidad”.
La lengua es uno de los llamados más profundos. Se necesitan espacios en los que se escuche, se transmita y se aprenda sin miedo ni vergüenza; lugares en los que se enseñe con paciencia, en los que cada palabra vuelva a ser hogar y abrazo del alma. Cada palabra recuperada es un latido que recorre nuestro cuerpo colectivo, sostuvo.
Enfatizó que el pueblo Chichimeca Jonaz vive un presente de resistencia y creación: En la lengua que se defiende palabra por palabra, en la forma comunitaria de ver el mundo, en las prácticas espirituales que nos sostienen y en las decisiones colectivas que cuidan la vida.
Consideró que un reto esencial es la dignidad
Como nuestro territorio ancestral, que nuestras infancias crezcan con orgullo, sin miedo a nombrarse, que nuestras familias vivan con respeto, justicia y oportunidades reales; que nuestra lengua vuelva a escucharse entre juegos, trabajos y ceremonias, que la historia viva sea brújula, no carga. Sabemos que lo chichimeca no es atraso, sino una forma profunda de comprender la vida, la comunidad y la relación con la naturaleza.
Nuestra esperanza está en la comunidad, en los ancianos y jóvenes que cuidan la palabra antigua, en las mujeres que sostienen la vida y el tejido de la tradición, en la gente de ahora que lucha día tras día y en quienes están por venir, nuestra semilla de esperanza. También está en quienes caminan lejos del territorio, pero continúan sembrando identidad en cada paso.
Con memoria, dignidad y verdad
Puntualizó que su voz viene del noreste de Guanajuato, de los montes y cañadas que reconocen su caminar.
Una cultura que mira a Mesoamérica con admiración y respeto, no para marcar distancia, sino para reconocernos mutuamente, tal como deseamos que también se nos mire a nosotros, los pueblos del norte: Con memoria, dignidad y verdad.
Dijo que durante mucho tiempo solo se habló de la Misión de Chichimecas en San Luis de la Paz. Hoy, honran y celebran que al menos 17 comunidades se reconocen como chichimecas jonaces en los municipios de Victoria, Atarjea y Xichú, Guanajuato.
Esa certeza nace del corazón de nuestros mayores, de nuestras familias y de todas las personas que sostienen la vida comunitaria. Es un tiempo que exige revitalizar nuestra lengua y contar con los apoyos y recursos necesarios para que se abra paso en la vida cotidiana.
Edna Iris Hernández Ramírez es originaria de la Ciudad de México, es una destacada comunicadora y gestora cultural mexicana, cuya misión de vida es la preservación y difusión de la riqueza que define a México, sus lenguas, saberes y expresiones artísticas. Ha sido reconocida por su trabajo en la defensa de las lenguas originarias, y actualmente es coordinadora académica de patrimonio y saberes-cultura comunitaria en el Sistema Pilares CDMX.
