Vladimir Nolasco Torres, hablante de lengua náhuatl, llamó a preservar, aprender y enseñar las lenguas de sus ancestros o antepasados, ya que son una de las raíces que mantienen viva su identidad como pueblo mexicano.
En el recinto legislativo de San Lázaro, destacó que el náhuatl no es solo un idioma antiguo, es una forma de ver el mundo, una manera de sentir, nombrar la naturaleza, entender el tiempo y las relaciones humanas. Todas las palabras en náhuatl encierran sabiduría, historia y de conexión con la tierra.
Nolasco Torres, quien vive en Rafael Delgado y estudia en el Instituto Tecnológico Superior de Zongolica, Veracruz, aseveró que cuando una lengua desaparece, no solo se pierden palabras: Se borra una parte del alma de un pueblo.
Se tiene que reconocer una realidad dolorosa: Las lenguas están en riesgo, ya lo largo de los años la discriminación ha impuesto barreras que silencian a los pueblos originarios. Si no actuamos, el conocimiento ancestral que ha permitido a las comunidades coexistir con su entorno se perderá para siempre.
Conservar el náhuatl no solo significa honrar a los antepasados, también construir un futuro más justo
Aprender esta lengua no debe verse como algo del pasado, sino como una herramienta para el presente.
Porque aprender náhuatl no es solo un acto cultural, sino un puente de comunicación que rompe barreras entre comunidades.
Romper la barrera del lenguaje
Hablar una lengua indígena puede convertirse en una oportunidad para relacionarse con la comunidad. Desde la educación bilingüe, la traducción, la investigación o el trabajo comunitario, quienes dominan el náhuatl tienen la posibilidad de servir como puentes entre mundos que, aunque distintos, forman parte de una misma nación, resaltó.
El avance no se logra para las comunidades, sino trabajando con ellas. Al aprender y promover el náhuatl no solo se muestra inclusión, sino que se abren puertas a un intercambio de conocimientos, vital para los desafíos modernos. Preservar y aprender el náhuatl, entonces, no es solo tarea de quienes lo heredaron como lengua materna; es una responsabilidad compartida, porque cuando una lengua sobrevive, sobrevive también nuestra gente.
Puntualizó que las lenguas indígenas no solo son un medio de comunicación, sino también la memoria histórica, los conocimientos ancestrales, las tradiciones y la identidad de los pueblos originarios. Cada lengua es un tesoro que refleja la sabiduría y la creatividad de quienes la hablan.
