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La Era D’Amaro: Disney se desprende de su maravilloso pasado, para sobrevivir a la guerra de algoritmos

MacGyverNRW en Pixabay

El nuevo CEO sacrifica mil puestos de trabajo, en una maniobra agresiva, para transformar el imperio de Mickey Mouse en una potencia tecnológica.

Ivette Sosa

El 18 de marzo pasado marcó un antes y un después en la historia de The Walt Disney Company. Josh D’Amaro, el hombre que una vez revitalizó los parques temáticos, tomó el relevo de Bob Iger con una misión clara: Dejar de ser un “estudio de cine con parques”, para convertirse en una empresa tecnológica de entretenimiento.

La primera gran sacudida no se hizo esperar: Una reestructuración masiva que incluye el despido de 1,000 empleados.

Reestructuración: Menos burocracia, más agilidad

La decisión de D’Amaro no responde a una falta de liquidez —Disney reportó ingresos de 25,200 millones de dólares en mayo de 2026—, sino a una urgencia estratégica. Al unificar las divisiones de marketing y marca, el CEO busca eliminar la duplicidad de funciones y la pesada burocracia que ralentizaba a la compañía frente a competidores nativos digitales.

Las áreas más impactadas reflejan el cambio de prioridades: Marvel Studios (especialmente su equipo de desarrollo visual), ESPN y las divisiones de televisión tradicional están bajo la lupa. La orden es clara: Una fuerza laboral más ágil y habilitada tecnológicamente.

A diferencia de sus predecesores, centrados en el contenido creativo lineal, D’Amaro tiene la vista puesta en Silicon Valley. Su gestión se apoya en tres pilares:

¿Quién se está comiendo el “pastel” de Disney?

El gigante del entretenimiento ya no pelea solo contra otros estudios; ahora lucha por el tiempo de los usuarios en una guerra de tres frentes:

¿Modernizar o morir?

Josh D’Amaro no está derrotado, pero sabe que el pastel se ha fragmentado. El despido de mil trabajadores es el doloroso peaje para transformar un imperio centenario en una entidad capaz de pelear tú a tú con los algoritmos.

Disney está soltando lastre para asegurar que, en la era de la distracción infinita, Mickey Mouse siga siendo el rey, aunque ahora su corona sea digital.

Imágenes: MacGyverNRW/Gemini/stinne24/Lisa Bunzel
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