La nueva política del presidente Donald Trump para el continente africano es simplemente hacer negocios. Por mucho tiempo, priorizamos la ayuda al desarrollo en detrimento del compromiso comercial de EUA en África, dijo el embajador Troy Fitrell, jefe de la Oficina de Asuntos Africanos del Departamento de Estado.
Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma*
“Seguiremos invirtiendo en desarrollo, pero lo haremos mediante la expansión del comercio y de las inversiones privadas, porque es el sector privado, y no la ayuda, lo que impulsa el crecimiento económico. Históricamente, enfatizamos reformas macroeconómicas, en lugar de quebrar barreras y abrir las puertas para las empresa estadounidenses en campo”, amplió.
Desarrollo soberano, en vez de mero asistencialismo, suena muy bien y es lo deseable. ¿Quién podría oponerse? La realidad, sin embargo, en verdad, se llama neocolonialismo y explotación realizada directamente por particulares, posiblemente, también con la asistencia y protección del gobierno estadounidense.
Hasta hoy, las empresas de ese país tuvieron que enfrentar ciertos obstáculos impuestos por los antiguos colonizadores europeos, principalmente ingleses y franceses, quienes querían mantener la explotación exclusiva del continente. China, por su parte, logró aprovechar esa dinámica e insertarse como un operador independiente y competidor global. Hoy, Trump no quiere más competidores.
Con esta intención, se está preparando el Foro EUA-África para el próximo otoño en New York
Por desgracia, la presencia pública y privada occidental en África se basó siempre en la explotación y los máximos lucros. Los precios de todas las materias primas, minerales y alimentos se fijan por las grandes multinacionales y compradores internacionales. Decir que la mano de obra africana está mal pagada es una ofensa a la inteligencia del lector.
Además de esto, todo es más caro para los africanos, comenzando por las tasas de interés que tiene que pagar para financiar inversiones y deudas. El concepto de negocios de Trump, por otro lado es y será brutal.
Fitrell, de hecho, trazó el camino de la “diplomacia comercial” estadounidense
Primeramente, ejecutivos de empresas acompañarán a los embajadores del Departamento de Estado en visitas a países africanos y definirán formas y plazos para permitir inversiones privadas de EUA. En primer lugar, removerán los aranceles y otras barreras impuestas por los países africanos. Existen 300 mil empresas exportadoras en EUA, pero solamente el 1% de las exportaciones estadounidenses van hacia África. El proceso comenzará en 15 países del continente. Parte de la estrategia incluye también la implementación de proyectos-clave de infraestructura en algunos países prioritarios. Por otro lado, para transportar los minerales, se necesitan carreteras, vías férreas y puertos.
Aunque ningún proyecto se haya mencionado públicamente hasta ahora, podemos afirmar con certeza que se proyectan grandes inversiones privadas en el Corredor de Lobito, para transportar materias primas estratégicas de Zambia, República Democrática del Congo y Angola hasta el puerto de Lobito, en el Océano Atlántico. En breve, veremos también la presencia de los EUA en el proyecto del gasoducto de 6,800 kilómetros de Nigeria hasta Marruecos, para abastecer de gas a Europa. Trump también quiere ejercer control sobre los sectores de energía.
El primer paso, el de “superar” el asistencialismo, ya fue dado con una reciente orden ejecutiva de Trump que al revocar las actividades de USAID, entre otras muy dudosas, también deja en el aire el apoyo a países pobres, particularmente, en África.
En este sentido, Trump hizo un verdadero show televisivo para justificar su decisión, enlistando algunos proyectos de poco valor. Como se acostumbra decir, tiro al bebé de la tina con todo y agua. El resultado fue que muchas ayudas vitales en salud, por ejemplo, contra epidemias mortales como el VIH y la tuberculosis en Uganda y Kenia se cancelaron, dejando a médicos y poblaciones en la total desesperación.
Un segundo paso es “traer” la paz hacia regiones africanas víctimas de la guerra a cambio de materias primas. Al igual que en Ucrania. En los últimos días, se firmó en Washington un acuerdo preliminar mediado por los EUA, entre Ruanda y la República Democrática del Congo, cuyas regiones del norte fueron ocupadas por tropas ruandesas.
El paquete incluye acuerdos bilaterales paralelos para el acceso privilegiado de EUA a minas de columbita-tantalita (coltan), litio y cobalto de Kivu. Un acuerdo semejante, de menor porte, se está planeando también con Ruanda.
*MSIA Informa
