marzo 10, 2026

La farsa del “misil ruso” en Polonia

La farsa del “misil ruso” en Polonia

MSIA Informa

La noche del pasado 15 de noviembre, un misil cayó en la aldea polaca de Przewodow, a unos 7 kilómetros de la frontera con Ucrania. Esto desató una crisis que, a pesar de haber sido contenida rápidamente, hizo evidente el alto riesgo de una escalada con potencial de involucrar oficialmente a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en el conflicto que libran Rusia y Ucrania. Horas después de la explosión, el ministro de Relaciones Exteriores de Polonia, Zbigniew Rau, afirmó categóricamente que el misil era de fabricación soviética, y acto seguido convocó para que diera explicaciones al embajador ruso en Varsovia. De igual forma, el presidente ucraniano, Volodomir Zelenski, tampoco perdió el tiempo para exigir una respuesta inmediata de la OTAN:

Se trata de un ataque de un misil ruso contra la seguridad colectiva. Eso es una escalada muy significativa. Debemos actuar… Es una cuestión de tiempo antes de que el terror ruso sigua adelante (Anadolu Agency, 16/11/2022).

A su vez, horas después, el presidente polaco Andrezj Duda, también afirmó que el misil era “muy probablemente ruso,” pero admitió que todavía no había pruebas conclusivas al respecto. Sin embargo, dijo que su gobierno estaba considerando una solicitud de consultas según el artículo 4 de la Carta de la OTAN, dispositivo que abre las conversaciones sobre amenazas de seguridad de los estados miembros, la cual ya fue utilizada para intervenir en Yugoslavia, Afganistán y Libia (Reuters, 16/11/2022).

Esto bastó para que otros miembros de la OTAN se uniesen al coroEl primer ministro checo, Petr Fiala, escribió en Twitter:

Si Polonia confirma que los proyectiles también alcanzaron su territorio, esto será una escalada mayor de Rusia. Nosotros estamos firmemente tras de nuestro aliado en la UE y en la OTAN. (RT, 17/11/2022).

También en Twitter, el presidente lituano, Gitanas Nauseda, afirmó que “¡cada pulgada del territorio de la OTAN debe ser defendido!” El Ministerio de Relaciones Exteriores de Estonia se manifestó también con un mensaje en Twitter idéntico. Un portavoz del Ministerio de Defensa de Alemania informó: “En una reacción inmediata al incidente de Polonia, ofrecemos reforzar la vigilancia con patrullas de combate sobre el espacio aéreo con (cazas) Eurofighter alemanes (CNN, 16/11/2022). Del otro lado del Atlántico

El espionaje militar de Estados Unidos ya había llegado a la misma conclusión y el Pentágono dio información inmediata del hecho al presidente Joe Biden, que se encontraba en Bali, Indonesia, en la reunión cumbre del G-20.

El miércoles 16, en entrevista con la prensa, un somnoliento Biden descartó que el misil fuese ruso. En las horas siguientes, el secretario de Estado, Anthony Blinken, el consejero de Seguridad Nacional, Jake Sulivan, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Mark MIllen, y otros altos funcionarios estadounidenses se lanzaron a una ronda frenética de telefonemas con sus contrapartes europeas para informarlas que se trataba de un misil ucraniano.

En particular, debido a la insistencia de Zelenski de negar lo innegable, los estadounidenses tuvieron que ser firmes con sus contrapartes ucranianas, para insinuarles que detuvieran las acusaciones contra Moscú.

En consecuencia

La versión oficial que prevaleció terminó siendo la de un misil de la defensa ucraniana disparado contra misiles rusos atacantes que no acertó al blanco, perdió el rumbo y cayó en Polonia -es decir, un “desafortunado accidente,” como lo calificó después el presidente Andrezj Duda. Por otro lado, el veterano ex operativo de la CIA, Larry Johnson, afirmó que la caída del misil en Polonia no había sido un accidente, sino una operación de “bandera falsa” rápidamente descalificada. En la jerga del espionaje, operaciones de “bandera falsa” (false flag, en inglés) son actos agresivos disimulados contra un determinado país con el objetivo de atribuírselo a otro. Según él, la caída del proyectil en Polonia no podría ni siquiera ser accidental, resultado de un intento fallido de interceptar proyectiles rusos, por el hecho de que los misiles rusos se estaban disparando del Sur hacia el Norte y del Este al Oeste, como ocurrió con el S-300. Además, observó que en el momento de la caída del misil no había ningún ataque ruso en marcha.

En la capital estadounidense, nadie en su sano juicio (lo que excluye, entre otros, a los belicosos neoconservadores incrustados en el Departamento de Estado, en el Pentágono y en la Casa Blanca) tiene la menor duda de que una intervención directa de la OTAN en Ucrania incurriría en una escalada cuyo resultado más probable sería un tiroteo nuclear con Rusia. No obstante, el reducido interés estadounidense en terminar el conflicto tiende a crear nuevas oportunidades para otras tantas jugadas de alto riesgo como ésta.

Foto: DiceME 

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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