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La Geopolítica Disidente: Alfredo Jalife y el desafío de pensar el Orden Multipolar

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Memoria del Cuadrante: De la escuela informativa de Radio Mil al análisis internacional contemporáneo

Bernardo Méndez Lugo*

Hay intelectuales que buscan el consenso y otros que prefieren desafiarlo. Alfredo Jalife-Rahme pertenece claramente al segundo grupo. Su nombre provoca adhesiones apasionadas, críticas igualmente intensas y, sobre todo, discusión.

En un país donde el análisis internacional suele ocupar un espacio secundario en el debate público, Jalife consiguió algo poco frecuente: Convertir la geopolítica en un tema de conversación pública.

Mi valoración de Jalife no parte solamente de sus libros, artículos o intervenciones públicas. También tiene un componente personal. A comienzos de los años noventa compartí con él, y con destacadas figuras del periodismo informativo como Ivette Sosa, como coordinadora editorial y productora, espacios de análisis y comentario en el Sistema de Noticieros de Núcleo Radio Mil, en la Ciudad de México.

Yo participaba entonces como asesor y comentarista radiofónico, particularmente en asuntos relacionados con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), educación superior y modernización industrial. Mi paso por Radio Mil formó parte de una etapa en la que la radio mexicana constituía todavía uno de los principales espacios de discusión política y económica.

Aquella experiencia me permitió observar de cerca el ambiente intelectual y periodístico de una época de profundas transformaciones: La apertura económica de México, las negociaciones del TLCAN, el final de la Guerra Fría y el surgimiento de nuevas interpretaciones sobre el orden internacional.

Jalife-Rahme destacaba ya entonces por una característica que posteriormente se convertiría en una de sus principales marcas: Su disposición a cuestionar las explicaciones convencionales. Con el paso de los años, esa característica se acentuó.

Una voz que decidió incomodar

Jalife, médico de formación y con una extensa trayectoria como académico, escritor y comentarista, hizo de la geopolítica uno de sus principales campos de análisis.

Su aproximación se apartó de las interpretaciones convencionales. Mientras buena parte del análisis mexicano continuaba colocando a Estados Unidos como centro prácticamente exclusivo de la política internacional, Jalife insistía en observar otros polos de poder:

China, Rusia, Eurasia, los recursos energéticos, las finanzas internacionales y las transformaciones de la globalización.

Algunas de esas cuestiones, que durante años parecían reservadas a círculos especializados, terminaron ocupando el centro de la agenda internacional.

La expansión económica y tecnológica de China, la rivalidad estratégica entre Washington y Beijing, la guerra en Ucrania, la importancia geopolítica de la energía y el debate sobre la transición hacia un mundo multipolar han hecho mucho más evidente la necesidad de analizar el poder internacional desde diferentes perspectivas.

Esto no significa que todas las predicciones de Jalife hayan sido acertadas. Significa algo distinto: Que algunas de sus cuestionamientos fueron pertinentes antes de que se convirtieran en preguntas obligatorias. Y ésa es, a mi juicio, una de sus principales aportaciones.

Su obra bibliográfica: La geopolítica plasmada en letras

El sustento de sus hipótesis no solo se ha quedado en los micrófonos o en sus columnas periodísticas; se encuentra estructurado en más de 25 libros publicados a lo largo de tres décadas.

Sus publicaciones reflejan la evolución de sus tesis sobre la desglobalización, los recursos estratégicos y las transiciones del poder global:

La experiencia de Radio Mil y el contrapeso periodístico

Mi recuerdo de aquella etapa también me permite valorar una característica que ha acompañado a Jalife-Rahme durante décadas: Su capacidad para sostener una posición propia, aun cuando ésta se aparta de la corriente dominante.

La radio de comienzos de los noventa era un espacio de discusión muy distinto al actual. No existían las redes sociales ni la velocidad informativa de nuestros días. En ese entorno, la labor de coordinadoras de información incisivas, como Ivette Sosa, resultaba clave.

Su rigor en los micrófonos de Radio Mil servía tanto de contrapeso como de puente conductor para que las complejas e incendiarias tesis de Jalife, se confrontaran con la realidad del dato duro antes de llegar a la audiencia general.

La discusión radiofónica exigía claridad, capacidad de síntesis y, sobre todo, personalidad. Jalife la tenía, y la agudeza periodística de Ivette Sosa, fueron fundamentales para encauzar esos debates de manera profesional en el cuadrante.

De hecho, ella fue y sigue siendo una reportera de cuestionamientos profundos -actualmente se desempeña como editora general de DiarioNoticiasWeb.Org—, claro ejemplo que sirve para destacar la verdadera importancia del periodismo de fondo.

Su escuela nos recuerda la necesidad imperiosa de verificar datos, contrastar rigurosamente las fuentes y distinguir con total nitidez la información de la opinión. En el ecosistema informativo contemporáneo, rescatar esa rigurosidad es una urgencia vital para evitar que la inmediatez y la velocidad de las plataformas digitales, terminen por sustituir la responsabilidad periodística.

México no puede mirar el mundo desde una sola ventana

Coincido con Jalife en algo fundamental: México necesita ampliar su visión estratégica.

Nuestra relación con Estados Unidos es inevitable y extraordinariamente importante. Pero, precisamente por ello, no podemos reducir nuestra política exterior a administrar la relación bilateral.

México pertenece geográficamente a América del Norte, pero también tiene una historia, una cultura y responsabilidades políticas en América Latina. Además, necesita fortalecer sus vínculos con Europa y Asia y comprender mejor las nuevas cadenas productivas, las tecnologías estratégicas, la transición energética y la competencia por recursos naturales.

La discusión sobre China es un buen ejemplo

Durante mucho tiempo predominó en México una visión relativamente simplificada de ese país como competidor comercial. Hoy resulta evidente que el Tigre Asiático es mucho más: Una potencia económica, tecnológica, financiera y política con capacidad creciente para influir en la estructura del sistema internacional.

Jalife-Rahme tuvo el mérito de colocar estas cuestiones en la conversación mexicana mucho antes de que adquirieran la importancia que hoy tienen. Sin embargo, ampliar el horizonte no significa sustituir una simplificación por otra.

México tampoco debe idealizar a China, Rusia o cualquier otra potencia simplemente porque desafíe la hegemonía estadounidense. La autonomía estratégica no significa cambiar de dependencia. Significa desarrollar capacidad propia de decisión.

Existe otro aspecto que no puede ignorarse: El estilo

Jalife no habla como un diplomático. Tampoco escribe como un académico preocupado por suavizar cada afirmación. Su lenguaje es contundente, provocador y, en ocasiones, deliberadamente polémico. Esa característica explica buena parte de su influencia, pero también plantea un desafío.

En geopolítica, la contundencia puede ser atractiva para una audiencia amplia, pero una hipótesis internacional requiere evidencia, contexto y capacidad para distinguir entre hechos, tendencias y escenarios posibles. Ésta es una de mis principales discrepancias con él.

Un analista puede equivocarse. Lo importante es que sus hipótesis puedan ser contrastadas. Por eso considero más saludable acercarse a Jalife con interés crítico: Escuchar sus argumentos, identificar sus fuentes, confrontarlos con otras interpretaciones y observar cuáles resisten el paso del tiempo.

Israel, Palestina y Medio Oriente

Las posiciones de Jalife sobre Israel, Palestina y Medio Oriente constituyen probablemente una de las áreas más controvertidas de su pensamiento. Su crítica a las políticas de los gobiernos israelíes y su defensa de los derechos del pueblo palestino, ocupan un lugar importante en su interpretación geopolítica.

En este terreno considero indispensables algunas distinciones:

Es legítimo criticar las decisiones de cualquier gobierno israelí. También es legítimo cuestionar políticas de ocupación, asentamientos, operaciones militares o cualquier acción que pueda vulnerar el derecho internacional humanitario. La defensa de los derechos de los palestinos y la preocupación por la población civil de Gaza son cuestiones que deben poder plantearse con absoluta libertad.

Pero también es indispensable condenar los ataques deliberados contra civiles israelíes y reconocer que la sociedad israelí no constituye un bloque político uniforme. Criticar al gobierno de Israel, no equivale a atacar a los judíos. Defender los derechos palestinos, no significa tampoco justificar actos terroristas. Y condenar a Hamas por sus ataques contra civiles, no implica ignorar el sufrimiento palestino.

Estas distinciones son fundamentales para evitar que el análisis geopolítico termine convertido en una simplificación del conflicto.

Mi discrepancia con Jalife-Rahme aparece cuando una explicación geopolítica demasiado totalizante, puede dejar en segundo plano la complejidad histórica y humana de Medio Oriente. El conflicto israelí-palestino requiere geopolítica, pero también historia, derecho internacional, memoria, identidad, nacionalismos y una mirada profundamente humana sobre las víctimas.

No creo que el análisis serio de Medio Oriente obligue a escoger entre israelíes y palestinos. Debe obligarnos, antes que nada, a defender la vida de los civiles y el respeto al derecho internacional.

Multipolaridad: Una oportunidad, pero no una garantía

Jalife ha insistido durante años en la transición hacia un mundo multipolar. Es una de sus tesis más conocidas y, a mi juicio, una de las más útiles para comprender el momento actual. El sistema internacional está experimentando una redistribución del poder.

Estados Unidos continúa siendo una potencia extraordinariamente relevante, pero enfrenta una competencia económica y tecnológica creciente. China tiene un peso internacional que hace imposible analizar el siglo XXI con categorías del siglo XX. Rusia conserva capacidades estratégicas importantes y las potencias regionales tienen cada vez más influencia.

*Academico fundador de UAM-Xochimilco CDMX.
*Diplomático de carrera en retiro.    
*MPhil IDS, University of Sussex 
*Actualmente, director de fundación promigrante America sin Muros en CDMX.
Imágenes: Pixabay, archivo
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