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Los pirómanos de Washington, metrópoli de la Heterósfera, a todas luces, están empeñados en aumentar las tensiones internacionales, no sólo contra Rusia, sino también contra China, los dos súper potencias rivales de los planes hegemónicos.
En Europa, donde tan sólo Hungría se niega a ser una satrapía estadounidense, un nuevo foco de presiones estalló en Kósovo, después de que el gobierno de Pristina aprobó otra medida provocadora contra la minoría serbia del Norte del país, prohibiendo el uso de placas de automóviles y documentos de identificación serbios a partir del 1 de agosto.
Era de esperarse que la comunidad serbia reaccionara con el bloqueo de calles, el sonido de las alarmas y disparos al aire mientras las fuerzas kosovares se preparaban para interrumpir el paso de entre Kósovo y Serbia, en cumplimiento de la medida.
El gobierno de Belgrado reaccionó con energía
Inclusive realizando vuelos de aviones de combate sobre la línea fronteriza, con lo cual la situación creció en tensiones ya que la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) respondió con la amenaza de intervenir en favor de la seguridad pública y Rusia anunció el apoyo a Belgrado en caso de necesidad.
Desde la guerra desatada por la OTAN contra Serbia en favor de los separatistas e Kósovo, en 1999, la alianza atlántica es responsable de la seguridad de la ex provincia serbia con la Fuera Kósovo (KFOR), establecida en Camp Bondsteel, la más grande base militar del Ejército de Estados Unidos en el exterior. Además, incluso después de la independencia decretada en 2008 (no reconocida ni por Serbia ni por más de la mitad de los países del mundo), el nuevo país no logra sustentarse ni con las inyecciones de recursos externos, en especial de Estados Unidos, de la Unión Europea (UE) y de Serbia.
Además, el Acuerdo de Bruselas de 2013
Firmado bajo los auspicios de la UE, determinan el derecho de las comunidades minoritarias serbias a reunirse en asociación, a cambio de la renuncia de ellas a estructuras de seguridad y judiciales paralelas. Sin embargo, ni la UE ni Estados Unidos se han empeñado en presionar a Pristina para el cumplimiento del Acuerdo. (Tal y como sucedió en Ucrania con los acuerdos de Minsk n. de t.)
En tales condiciones es evidente que el gobierno del primer ministro Albin Kurti no se involucraría en una provocación innecesaria si no contase con un beneplácito superior. La verdad es que, aunque Kurtin haya pospuesto la decisión por un mes, luego de una intervención del embajador estadounidense, Jeffrey Hovenier, días antes una delegación de alta jerarquía del su gobierno fue recibida en el Departamento de Estado, en Washington, donde es muy poco improbable que la medida no se haya analizado debidamente. Y, en rigor, la posposición tan sólo transfiere el problema a principios de septiembre.
La escalada no fue seria en sí misma, ya que hubo varias ‘crisis’ similares en la zona desde que Kósovo se declaró independiente en 2008. Sin embargo, cuando se pone en contexto de la guerra subsidiaria en marcha de Estados Unidos contra Rusia, y el apoyo firme de Rusia a Serbia, ese incidente particular adquiere una proporción más seria, potencialmente, por convertirse en parte de la guerra geopolítica más amplia de Estados Unidos contra Rusia, dijo a Sputnik International (01/08/2022) el analista político estadounidense Joe Quinn.
Desde Moscú
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó sin demasiada sutileza que los países occidentales que reconocieron la independencia de 2008 “deberían ahora usar su influencia para advertir a las autoridades de Kósovo de tomar cualquier medida mal concebida” (RT, 01/08/2022).
En el otro lado del mundo, el blanco de las provocaciones estadounidenses es el dragón chino, con la visita a Taiwán de la presidente de la Cámara de diputados, Nancy Pelosi. A pesar de una serie de advertencias del gobierno de Pequín para que no lo hiciera, Pelosi, la tercera persona en la línea sucesoria del gobierno de Estados Unidos, desembarcó en Taiwán a principios de la noche del 2 de agosto, luego de días de incertidumbre sobre la visita a la isla, la que el gobierno de Pequín considera una provincia rebelde, con el disfraz de una breve turnê asiática que la llevó antes a Malasia, Singapur, Japón y Corea del Sur.
Apenas descendió del avión, Pelosi declaró que la visita de nuestra delegación de congresistas a Taiwán cumple con el compromiso invaluable de Estados Unidos de apoyar la vibrante democracia de Taiwán (RT, 02/08/2022).
Incluso antes de que se posase en Taipéi
Altos funcionarios del gobierno chino se manifestaron, afirmando que la presencia de Pelosi en la isla representaba una conmoción en las relaciones chino-estadounidenses y que enviaba un mensaje errado a las fuerzas políticas pro-independencia de Taiwán (Global Times, 02/08/2022).
El canciller Wang Yi advirtió, entre otros, que ciertos políticos estadounidenses que “egoístamente juegan con fuego sobre la cuestión de Taiwán se convertirán en enemigos de 1 400 millones de chinos.”
A pesar de que no se espera una respuesta militar china, especialistas consultados por el periódico semioficial Global Times resaltan que ese fue el “aviso final a Estados Unidos” sobre el espinoso tema.
