La envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento: Jackson Brown (publicista de EU)
Mary Sandoval*
Como todos sabemos, el presidente López presentó su iniciativa de reforma constitucional en materia electoral, el pasado mes de abril. En ella se busca desaparecer al INE, reducción de los diputados y senadores plurinominales, reducción de presupuesto a los partidos políticos y, de un plumazo, desaparecer a los organismos electorales estatales.
Esa reforma del mandatario mexicano no pasará, porque se necesita la mayoría calificada; es decir, 334 diputados para su aprobación.
Obnubilado y acorralado, ahora pretende echar a andar el plan B, C o Z, para establecer un nuevo organismo electoral que organice las elecciones y otro tribunal para calificarlos.
En pocas palabras, ese plan B (modificación a las leyes secundarias), que es una falacia, la podrán aprobar los lacayos de los diputados del partido del presidente con solo la mayoría simple. Esto es, el 50% más uno. De ahí que sea peligrosa la reforma electoral del huésped de Palacio.
Aunque después vengan una serie de controversias constitucionales, éstas se presentarán ante la SCJN, precisamente porque ninguna ley que se quiera cambiar, puede pasar por encima de la Constitución.
Todos sabemos que para que se constituyera lo que hoy es el Instituto Nacional Electoral (INE), se luchó para que el gobierno dejara de tener la hegemonía en el control de las elecciones; inclusive, el entonces presidente del PRD, Manuel Andrés López Obrador, celebró que hubiese un organismo autónomo que contara los votos. Pero, con la investidura presidencial, eso ya se le olvidó al tabasqueño. Como muchos otros compromisos con los que le guiñó el ojo no sólo a las clases más desprotegidas, sino a todos los sectores del país.
La envidia y el ardor por la marcha
Como lo afirmé en el párrafo anterior, la marcha en defensa del INE convocó a miles de mexicanos en la CDMX y en 63 ciudades del país; y los participantes, lo hicieron de manera espontánea. También se marchó, de manera virtual, a través de las redes sociales.
La marcha que se realizó el domingo 13, caló profundamente en el gigantesco ego de López Obrador quien, en una de sus grandes ocurrencias, ahora va por la revancha –como Jefe de Estado va en contra de la ciudadanía-, y convoca a una marcha para el domingo 27 de noviembre.
Él mismo la va a encabezar, y partirá del Ángel de la Independencia al Zócalo. En esa marcha, busca a toda costa defender su absurda reforma electoral, y quizás también, defenderá su plan B.
Pero, sobre todo, busca competir para ver quién junta más gente -si él, sus testaferros, corcholatas y acarreados o la marcha ciudadana, donde los participantes llegaron de manera libre y cívica-.
Además de seguir, como perritos falderos, las órdenes de su gran gurú, corcholatas como Sheinbaum, Ebrad y Adán Augusto López marcharán y aprovecharán, de paso, para hacer su propia campaña. Ricardo Monreal, prefirió hacer mutis y optar por aquel refrán que dice: zafín zafado, todo será perdonado, y ya dijo que se irá a España y no participará en la marcha de AMLO.
Se dice que en el caso de quienes vendrán de los estados, dependiendo del número de habitantes, ésta oscila entre los 10 y 15 mil personas por entidad. Haciendo un cálculo aproximado, muy posiblemente se juntarán alrededor de 200 a 300 mil personas, pero con la diferencia de que serán acarreados y gente forzada a asistir, ya que si no van, les quitan las migajas que reciben.
La envidia y el rencor
Del presidente López Obrador ya se están haciendo evidentes. Tan es así que, cuando se dio a conocer lo de la marcha en defensa del INE, lanzó toda una serie de insultos y descalificaciones; y nunca se imaginó que sería muchísima la gente que asistiría.
El pueblo bueno y sabio está al hartazgo de la falacia llamada Cuarta Transformación y de su protagonista principal, López Obrador.
El huésped de Palacio, por su parte, busca establecer un andamiaje electoral para evitar que no haya alternancia política, es decir, establecer la nueva dictadura perfecta, tal como ocurría con el PRI del siglo pasado.
El tabasqueño sueña que Morena y su camada se perpetúe en el poder para las próximas décadas. Nos ha dejado entrever que no entregará el poder a la oposición, aún perdiendo en las urnas y en los tribunales.
Por eso le urge a toda costa controlar a las autoridades electorales, amén de tener las vías legales, para evitar soltarle la banda presidencial a un integrante de la oposición. ¡Sí, AMLO es un dictador!
Foto: Redes Sociales
*Egresada de la licenciatura en pedagogía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Una de mis pasiones es el periodismo de opinión
Mi Twitter: @iztalccihuatl /Mi blog: La Centinela Política
Comulgo con dos magníficas frases de Gabriel García Márquez: Ser periodista es tener el privilegio de cambiar algo todos los días y La prensa es la artillería de la libertad.
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