#Sinaloa2027: Advierten que ceder la capital al PAN, sepultaría la alianza frente a Morena
Juan Manuel Acuña Salomón
Si bien los tiempos electorales marcan que las definiciones principales arrancan con los aspirantes a la gubernatura, en Sinaloa es imposible disociar la contienda estatal de la batalla por Culiacán. En ese escenario, mientras que en el PRI cartas como Noé Heredia y Erika Sánchez se han colocado en el centro de la conversación política local, la negociación del bloque opositor parece correr el riesgo de tropezar con la misma piedra de siempre: La política de cúpula por encima del pragmatismo.
En el PAN han levantado la mano perfiles como Jorge Antonio González Flores, Roxana Rubio y el exregidor Sadol Osorio Porras. Sin embargo, la realidad fría señala que la rentabilidad real de sus cuadros en la capital es sumamente limitada. Por su parte, el PAS, bajo la conducción de Robespierre Lizárraga Otero, perfila su suma a la alianza, mientras que Movimiento Ciudadano insiste en caminar en soledad con Elizabeth Montoya —un craso error estratégico que solo pulveriza el voto opositor—.
Se acerca la hora de las definiciones y hay que hablar con claridad. No se trata de tomar decisiones al vapor ni de repartir posiciones por conveniencia de grupo o complacencia partidista. Se trata del futuro de Sinaloa.
La presidencia municipal de Culiacán es el eje sobre el cual gira todo el ajedrez electoral de la entidad. La capital representa más del 30% del padrón electoral del estado (con un padrón de 755,523 electores). Sumada a Mazatlán y Ahome, la masa urbana concentra casi dos terceras partes de los votos en Sinaloa.
Por esa sencilla razón matemática: Es prácticamente imposible ganar la gubernatura sin ganar Culiacán
Se habla de que la alianza PAN-PRI-PAS es un hecho casi consumado, y que entre los acuerdos de mesa se perfila que el PRI encabece la gubernatura y Ahome, dejando Culiacán y Mazatlán para el PAN. De concretarse esa concesión, el resultado para la oposición puede ser desastroso.
Cedérsela al PAN en Culiacán significa poner en manos de un partido sin estructura de base en la capital una bolsa crítica de votos. El PAN local adolece de un problema de origen: Cuenta con presencia mediática y de opinión, pero carece de movilización territorial, de líderes de colonia y de presencia en las sindicaturas. Pretender competir contra la maquinaria de Morena en la capital sin estructura de calle es una ilusión óptica.
Si el bloque opositor de verdad está dispuesto a dejar a un lado los intereses sectarios para elegir a los perfiles mejor posicionados —sean del partido que sea—, el trabajo de campo debe mandar.
Para la gubernatura, de mantenerse las tendencias reales y más allá de la guerra de encuestas, la opción más sólida sigue siendo Mario Zamora. Las posibilidades de ganar, de ser Paloma Sánchez la elegida, cambian drásticamente.
Pero esa fórmula requiere un motor idéntico en Culiacán. Y en la capital, el PRI garantiza mejores números y mayor capacidad de respuesta en tierra:
Erika Sánchez viene de perder en el 2024 con una votación priista de 54,196 de un total de 100,699 votos de la alianza que encabezó (el 32.71% de la votación); aseguró con eso una regiduría pluri, desde donde ha sido su trinchera para hacer su trabajo y buscar, por segunda ocasión, la candidatura por el PRI.
Por su parte, Noé Heredia, desde la presidencia del PRI municipal, ha construido una ventaja cualitativa y cuantitativa sustancial gracias a un trabajo territorial constante en las colonias y sindicaturas de la capital.
Si la oposición pretende sacar a Morena del estado, el análisis serio exige entender que una candidatura a la gubernatura se cae si la capital se entrega a una marca sin estructura. Entregar Culiacán al PAN solo por cuota de negociación, desmotivará a la militancia priista, fracturará el voto duro en las secciones clave y dejará desarmado al candidato a gobernador en el principal bastión del estado.
En resumen
Si se quiere competir con posibilidades reales de triunfo en Sinaloa, la decisión pragmática y numéricamente sustentada pasa por amarrar una fórmula competitiva encabezada por Mario Zamora para la gubernatura y Noé Heredia en la presidencia municipal de Culiacán. Lo demás es especular a favor del oficialismo.
Todavía falta algo de tiempo —no mucho, a más tardar el 15 de noviembre para que esto se decida—. Habrá más artículos que hacer de acuerdo a como las cosas cambien y, en su momento, haré mi análisis conforme se desarrollen los hechos.
