julio 29, 2026

La multipolaridad monetaria es también una necesidad

La multipolaridad monetaria es también una necesidad

Mario Lettieri y Paolo Raimondi desde Roma* Hablar sobre multipolaridad y estructuras geopolíticas capaces de garantizar un nuevo orden mundial todavía es algo visto con gran desconfianza. Una perspectiva multilateral es, en la actualidad, la única herramienta para enfrentar y resolver de forma práctica los muchos retos globales, incluyendo los relativos a la seguridad. Por fortuna, en el momento en que soplan fuertes vientos de confrontación y guerra, importantes voces se manifiestan para ubicar la multipolaridad en el centro del debate. Así lo hizo Francois Villeroy de Galhau, gobernador del Banco de Francia, durante el Foro de Mercados Emergentes, celebrado en París el pasado mes de mayo, dando un discurso sobre “La multipolaridad y el papel del euro en el Sistema Financiero Internacional”.

El funcionario afirmó que no debemos abandonar como un ‘objetivo creativo’ la idea de un sistema financiero internacional multilateral cooperativo.

Él admitió que, al tiempo que (el sistema) de Bretton Woods desapareció cuando cesó la convertibilidad del dólar en oro, el sistema monetario internacional siguió basado en el dólar estadounidense. La idea de una moneda global no prosperó en los debates académicos, mucho menos en las discusiones políticas.

Aunque ya en la década de 1960

Henry Fowler, secretario del Tesoro durante la presidencia de Lyndon Johnson había alertado que proveer reservas y medios de intercambio para el mundo entero es demasiado para un único país y una única moneda. La idea del cambio fue revivida en 2010 por Michel Camdessus. El longevo director-gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), quien lanzó una iniciativa para destacar las deficiencias del sistema financiero internacional, en particular, su gobernanza global y la excesiva dependencia de una única moneda. El argumento presentado por Villeroy de Galhau es claro. Se debe reconocer que un sistema financiero fragmentado representa un serio peligro. Debemos evitar pasar de un sistema dominado por el dólar hacia un no-sistema conflictivo entre el mundo del dólar y del renminbi chino. Esto generaría inestabilidad, con el riesgo de desvalorizaciones cambiarias competitivas. Podría llevar al desarrollo de sistemas de pagos separados con interoperabilidad limitada y el consecuente debilitamiento de la red de seguridad financiera global.

No obstante, él ve con buenos ojos el progreso rumbo al establecimiento de una canasta de monedas, como el reciente aumento de recursos del FMI en Derechos Especiales de Giro, denominados en dólares, euros, renminbis, yenes y libras esterlinas, por el equivalente a 650 mil millones de dólares.

S K en Pixabay

Para evitar los errores del pasado

Refiere que necesitaríamos de un impulso colectivo para un sistema multipolar estable y orientado hacia el mercado. Esto aumentaría la oferta de activos globales seguros y ofrecería a los mercados emergentes una mayor independencia de la política monetaria de los EUA. Dicho esto, desafortunadamente, las condiciones políticas para un cambio tan importante todavía no son favorables. Pero “es una utopía digna de mantenerse viva”, enfatizó.

Es aquí que Europa debe entrar en campo. Para avanzar hacia un sistema global más resilente, el euro debe desempeñar un papel internacional más importante. Es una moneda que tiene un sólido histórico de estabilidad de más de 20 años, como lo recuerda el gobernador del banco central francés.

Aunque el euro no haya sido creado para servir como moneda internacional, hoy tendría un papel más fuerte si estuviera asociado a una mayor autonomía en política monetaria y menor impacto de los choques cambiarios sobre la inflación. Después del dólar, se convirtió en la segunda moneda más usada globalmente y representa hasta un 20% de las participaciones en moneda en los bancos centrales y cerca del 20% de las deudas y préstamos globales. De acuerdo con los datos del SWIFT, casi 40% de las transacciones se realizan en euros.

El jefe del Banco de Francia admite que el mercado de deuda soberana del euro todavía está fragmentado y solamente algunos Estados de la Unión Europea emiten activos globales suficientes. Por otro lado, observa que una moneda internacional es fuerte en relación a los activos seguros que puede ofrecer. A este respecto se congratula con el programa Next Generation EU, que tendría más de 800 mil millones de euros mediante una emisión conjunta de obligaciones europeas.

El objetivo, está claro, no sería transformar al euro en una moneda dominante. Al contrario, argumenta él, buscaríamos contar con múltiples monedas para dar estabilidad al sistema financiero internacional mediante la diversificación de riesgos.

Fotos: Pixabay/SK

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