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“Alarmante”, es la palabra para ocultar el pánico que reina en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) con la actitud cada vez más independiente de Hungría bajo el liderazgo del primer ministro Viktor Orbán.
Orbán acaba de reunirse con el presidente ruso, Vladimir Putin, en Pekín en el contexto de la tercera edición del Foro Franja y Ruta. El embajador de Estados Unidos en Budapest, David Pressman, dijo que Washington espera que el gobierno húngaro se tome en serio las “preocupaciones legítimas de seguridad” y calificó de “alarmante ” la reunión entre Putin y Orban.
Días antes, dijo que Hungría estaba eligiendo quedarse con Rusia, solitaria entre nuestros aliados.
Por su parte, el jefe de gabinete de Orbán, Gergely Gulyas, dijo al canal ATV que “al embajador de Estados Unidos no le compete determinar la política exterior húngara, porque esa es una atribución del gobierno húngaro”.
Lo que perturba a Estados Unidos y a la OTAN es el posible efecto contaminación de otros países de la decrépita Alianza Atlántica, concluyó.
