¿Qué mundos tengo dentro del alma que hace tiempo vengo pidiendo medios para volar? Alfonsina Storni
María Inés Iacometti*
Citar a la gran mujer poeta argentina Alfonsina Storni para comenzar este artículo, es citar a la libertad ejercida desde lo más hondo de las entrañas, a pesar de la adversidad circundante, de la realidad oscura, de la soledad en las luchas invisibles…
Y en este momento de la humanidad, se me antoja oportuno plantear el paralelismo con sus versos que supieron de gritos silenciados, de estructuras impuestas y diferencias tan marcadas que lastiman de solo imaginarlas.
Aristóteles afirmaba que la poesía existe desde antes de ser pronunciada y sumándome humildemente a su genialidad, me atrevo a creer que, en la poesía, la humanidad encontró una pequeña tabla salvadora; una especie de cordón umbilical que conecta lo interno con el afuera y lo traduce (tal si fuera supuración contenida que puja urgida por salir) en sanidad, en sanación, en expresión del alma que aun por su condición de intangible, no deja de ser visceral.
La poesía en tiempos de pandemia
Y con esto no intento decir que toda propuesta escrita o quebrada en versos, con una disposición gráfica que se parezca a un poema, es poesía. ¡No lo creo!
Solo me animo a aseverar que el mínimo ejercicio que surja del interior y se atreva a interrumpir el blanco de un papel (o de una pantalla) con palabras, buscará natural e instintivamente, ser poesía. Si lo logrará o no, lo dirán el camino, la perseverancia y el discernimiento que cada uno haga al respecto.
Como testimonio de una aprendiz permanente y en primera persona, puedo manifestar que a través de un espacio al que llamamos ARTE POÉTICA LATINOAMERICANA (APL), co-fundado con el poeta colombiano Adalin Aldana Misath, nos propusimos puente, brazo largo dispuesto a cruzar fronteras y derrumbar límites con la mágica excusa de la poesía que, otra vez, con identidad propia, movilizó vidas a favor de la paz y la libertad.
En un año, APL ha logrado hermanar representantes de diecisiete países de nuestra América, sedientos de compartir, de vivir y de latir en sincronía con otros corazones rescatados, a pesar de las vicisitudes familiares, laborales, económicas y de toda índole.
Sirva entonces, esta mínima mención para demostrar que desde siempre y para siempre, la poesía es vínculo vital, es expresión bendita y nos hace eslabones de una gran cadena universal que no debe encontrar su fin.
